Los Matte: Historia de su férreo catolicismo y codicia empresarial

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Triste historia de una familia creyente y acaudalada que no trepida en engañar para lograr su afán de codicia…

 

Como parte de la alta burguesía chilena, la Familia Matte, una de las fortunas más grandes de Chile, pese a ser creyentes respetados por la jerarquía católica (cercanos al Opus y Legionarios), eso no les impide contar con un largo historial de explotación laboral y corrupción empresarial. El cartel del Confort que crearon es una muestra de esto. Desde colaborar con los asesinatos de la dictadura hasta, pese a todo el dinero que tienen, seguir pidiéndole subsidios al Estado. Sin olvidar tampoco, su férrea defensa al sacerdote pedófilo Fernando Karadima. Artículos en diferentes medios, dejan en evidencia que estamos en presencia de una familia de empresarios mafiosos, carentes del concepto de ética en los negocios.

Origen
De todos los grandes consorcios económicos nacionales, el grupo Matte es el fiel depositario de todos aquellas gallardías propias de la oligarquía chilena atesoradas durante los últimos dos siglos. Matte, a diferencia del pragmatismo comercial, financiero y político de los grupos económicos creados y amasados por inmigrantes tardíos, mantiene trazos propios del siglo XIX, claro que muy bien encubiertos bajo las políticas neoliberales y globalizadoras del siglo XXI. Representa la más vieja raigambre enclavada desde los orígenes de la historia nacional en un espacio difuso y corrupto que se ha extendido desde los negocios al mismo corazón del Estado chileno. Un espacio nuclear y compacto -compuesto por unas pocas familias endogámicas-, por el cual ha transitado de forma más o menos intacta un solo tipo de pensamiento.
Se trata de familias ultracatólicas y conservadoras en lo cultural y en lo político, no han escatimado ni gastos ni conspiraciones para mantener a punta de pistola y tanques el país que sus antepasados conquistaron y el orden que tanto les ha beneficiado. El rol que esta familia jugó en la desestabilización del gobierno de Salvador Allende y el golpe de Estado a través de la campaña de “la Papelera” y El Mercurio ha quedado como una evidencia de la forma de acomodo y existencia, en la sociedad e historia chilena, de esta familia, así como su participación en el gobierno de la dictadura militar. Como muestra viviente, Patricia Matte, una de las figuras de este linaje, fue una destacada funcionaria del gobierno de Augusto Pinochet.
Ya en los albores del siglo XIX aparece la familia Matte como una de las dueñas del país. Uno de los primeros y conspicuos miembros fue Domingo Matte Mesías, terrateniente, banquero y político vinculado al partido montt-varista de mediados del siglo XIX, junto a figuras como Cornelio Saavedra, Agustín Edwards McClure y Rafael Sotomayor. Fue diputado en dos ocasiones, por Valdivia y por Santiago.Uno de sus hijos, el abogado Eduardo Matte Pérez, defensor de las grandes corporaciones de la época y destacado político, pasó a la historia por una de sus alocuciones, la que resume muy bien el espíritu oligárquico presente hasta nuestros días. Eduardo Matte, que fue diputado, senador y ministro en los gobiernos de Balmaceda y Jorge Montt, dijo, con meridiana claridad, que “los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”. Cuando en pleno siglo XXI oímos a las actuales generaciones Matte repetir más o menos lo mismo, vemos que la historia no parece evolucionar para ciertas elites en estas tierras.
Pero los orígenes del clan como tal datan de las primeras décadas del siglo pasado, cuando Luis Matte Larraín fundó la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, “la Papelera” hoy CMPC, empresa que durante el siglo pasado fue uno de los mayores y más poderosos conglomerados económicos nacionales. Un sobrino del fundador, Eliodoro Matte Ossa, entró en 1961 al directorio de la CMPC invitado por Arturo Matte Larraín y por el presidente de la República y empresario de entonces, Jorge Alessandri Rodríguez. Eliodoro Matte Ossa no sólo fue director de la Papelera, sino que ya ampliaba sus negocios hacia otros rubros: corredor de la Bolsa, presidente de Cemento Melón y del entonces Banco Sudamericano.
Eliodoro Matte y el golpe de 1973
Tras el golpe de Estado, hacia 1976, asume en el directorio de la CMPC su hijo, Eliodoro Matte Larraín, ingeniero comercial de la Universidad Católica con un MBA en la Universidad de Chicago. A partir de entonces, y bajo el alero de la dictadura, todo es expansión. En 1981 Eliodoro asumió la gerencia general de la CMPC y controla sus inversiones en las áreas financiera (Banco Bice) y forestal (Mininco). Un tiempo más tarde, y tras el proceso de privatizaciones, ingresaría en los sectores energético (Colbún) -que conduce su hermano Bernardo- portuario y telecomunicaciones (Entel). Patricia, socióloga de la Universidad Católica, formaba parte del staff de la dictadura en lo que entonces se llamó Odeplan. La vieja trenza oligárquica que combinaba negocios, política y Estado, marchaba otra vez a la perfección.
Un perfil del heredero lo traza el economista Hugo Fazio en El mapa actual de la extrema riqueza: “Eliodoro Matte tiene una activa presencia pública, expresando los intereses del gran empresariado como presidente del Centro de Estudios Públicos (CEP). También ha ocupado cargos directivos en la Corporación de la Madera y en la Sofofa. Su hermano, Bernardo Matte, por mucho tiempo se constituyó en uno de los pilares de la carrera política de Andrés Allamand. Su relación se inició en el colegio Saint George donde militaban en la Juventud Nacional; también fue líder de la Secretaría Nacional de la Juventud durante el régimen de Pinochet y militó en Renovación Nacional hasta 1992”.
La familia es activa mecenas de organismos conservadores católicos y neoliberales. Eliodoro ha formado parte del directorio de la Universidad Finis Terrae, ligada a los Legionarios de Cristo; Patricia Matte participa del ultraconservador Instituto Libertad y Desarrollo, cuyo consejo comparte con los ex ministros de Pinochet, Carlos Cáceres, Hernán Felipe Errázuriz y Hernán Büchi, del consejo asesor de Canal 13 y de la Sociedad de Instrucción Primaria, en tanto Bernardo es vicepresidente de la Fundación Paz Ciudadana, que preside Agustín Edwards.
Cómplice de asesinatos
Se conoce como “Masacre de Laja”. Ocurrió a una semana del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Entonces un piquete de Carabineros, en complicidad con la Familia Matte, asesinó a diecinueve personas pertenecientes a las localidades de Laja y San Rosendo, la mayoría trabajadores de la CMPC. El hecho, que se mantuvo bajo un manto de silencio por más de cuatro décadas, actualmente tiene a más de 10 procesados y revela la colusión entre policías, empresa privada, justicia y gobierno para la comisión y encubrimiento de un delito de lesa humanidad.
El periodista Javier Rebolledo, autor del libro “A la sombra de los cuervos”, denunció la complicidad del grupo Matte, dueños de la papelera en la comuna de Laja, con matanzas ocurridas durante la dictadura. “El militar que comandó todas las detenciones y las muertes, tanto en Laja como en Los Ángeles y todas las cercanías, que era el jefe del regimiento, el comandante del Regimiento de Los Ángeles, Alfredo Rehren Pulido, luego de enviar una patrulla militar de inteligencia al interior de la Papelera de Laja se jubila y pasa a trabajar a la Papelera”, relató el profesional.  Rebolledo añadió que los Matte “tienen toda una historia que viene desde mucho antes vinculada al Golpe Militar y a la represión y a los poderes fácticos”.
Magnates mundiales en un país de pobres
Porque si concentran poder, también mucho dinero. El patrimonio de esta familia la ha llevado en diversas ocasiones a integrar los primeros lugares del grupo de los multimillonarios del mundo en el ranking de la revista Forbes. Tanto, que hacia finales de 2009, en medio de la crisis financiera mundial, la prensa económica levantó al grupo como el principal consorcio chileno en cuanto al volumen de su fortuna. Tras la crisis, la revista Forbes ubicó a principios de 2011 al clan Matte en el puesto 77º entre los magnates mundiales, con una fortuna de 10.400 millones de dólares. Otro informe, también de inicios del año y realizado por Compass Group, otorgó a los Matte un patrimonio superior a los 25 mil millones de dólares, menor que el del clan Luksic (49 mil millones) y Angelini (36 mil millones), pero mayor que el de Paulmann (17 mil millones) y muy similar a Falabella (26 mil millones).
Y van por más. Los resultados de las grandes sociedades anónimas alientan al proceso de concentración de la riqueza, aumentando de manera impúdica éstas y otras fortunas. Una clara muestra de este proceso de concentración lo exhibieron las ganancias de las grandes corporaciones, que aumentaron un 45 por ciento promedio el año pasado. Entre estas empresas, Entel aumentó sus utilidades en 22 por ciento y la Papelera ganó 144 por ciento más que en 2009.
La presión oligárquica
Con esta portentosa posición económica y política, la influencia que ejerce este grupo sobre los poderes del Estado, los medios de comunicación y los actores privados queda expresada en diversos procesos y eventos que hoy salen a la luz pública. Desde sus posiciones en el sector forestal y la industria de la celulosa, emplazados en territorio mapuche, los Matte, a través de sus enclaves ideológicos y su cercanía con los partidos en el poder tienen y han tenido una importante responsabilidad en la dirección que han tomado las políticas del Estado en esa zona.
En el catastro forestal del Instituto Nacional de Estadísticas se hallan plantaciones de árboles por 6,5 millones de hectáreas a lo largo del país. De este total, más de la mitad están en territorio mapuche: la región del Bío Bío, con 1,3 millones; La Araucanía, con 650 mil hectáreas y Los Lagos con 1,37 millones. El negocio forestal está firmemente anclado en esta zona y posee, como vemos, unos 3,6 millones de hectáreas, muchas de ellas reivindicadas por comunidades mapuches como terrenos ancestrales. La CMPC del grupo Matte, que es la cabeza de serie de las forestales de este consorcio, tuvo ingresos por 637 millones de dólares en 2010, y Celulosa Arauco, de Angelini, ingresos por más de 700 millones de dólares.
Los negocios del sector forestal, bien vale recordar, tienen sus orígenes en la dictadura militar con el subsidio forestal o decreto ley 701. Una idea que se elucubró como una forma de neocolonización de la zona mapuche, al estimular la instalación de estos nuevos modos productivos empresariales. La defensa de estos negocios, generada desde los think tank neoliberales financiados por el grupo Matte, como el CEP y el Instituto Libertad y Desarrollo (L&D), tienen cobertura amplificada en El Mercurio y llegada privilegiada en los centros de decisión del Estado. Hacia mediados del año pasado, L&D escribió:  “Actualmente, la región está viviendo un aumento sostenido de ataques indígenas, de modo que es importante que el gobierno, aún cuando hace esfuerzos por terminar con la huelga de hambre, no ceda a presiones ilegítimas porque ello importaría entregar una señal de debilidad a las comunidades y a la sociedad civil en general que, a la larga, agravaría el conflicto. Las políticas de fondo deben apuntar a la integración de las comunidades indígenas y en entregarles igualdad de oportunidades, capacitación y libertad para emprender, superando de este modo la pobreza que les aflige, con pleno respeto a la institucionalidad vigente y sus tradiciones”.
Operaciones de influencia
Para la periodista y escritora María Olivia Monckeberg, los Matte están acostumbrados a hacer “operaciones de influencia” y la última “pataleta” responde a esa filosofía de vida. De hecho, el grupo Matte nunca ha tenido un medio de comunicación, pero se sabe de su influencia en ellos, y de su reconocida y antigua amistad con los Edwards (dueños de El Mercurio). Así, también, han ejercido presiones en los canales de televisión, como TVN, según han confidenciado ex integrantes del directorio del canal estatal. Así lo estableció Monckeberg (Premio Nacional de Periodismo 2009 y Directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile) en su libro “Los magnates de la Prensa”.
“Semanas después de que se conociera la noticia oficial de la desclasificación de los archivos de la CIA en Santiago, Televisión Nacional de Chile difundió un Informe Especial en que abordó el tema. La reacción del imperio mercurial no se hizo esperar. Se asegura que el propio Agustín Edwards llamó a dos de los miembros del Consejo de TVN, Bernardo Matte y Luis Cordero, para pedirles que tomaran medidas ante la situación”, relata Monckeberg.”La batahola que se generó llevó al director ejecutivo, René Cortázar, a pedir la renuncia al director de prensa de la estación, el periodista Jaime Moreno Laval. La resistencia de Moreno, quien apeló al directorio de TVN, motivó finalmente la renuncia del propio Cortázar. Lo reemplazó Pablo Piñera Echenique. El episodio derivó en la más delicada crisis de conducción que ha afrontado el Canal Nacional en su nueva era de medio público, después de establecerse el estatuto que la rige. Jaime Moreno se mantuvo en el cargo, pero su suerte estaba echada. Un año después tuvo que renunciar”, añade.
Eliodoro Matte y Fernando Karadima
La académica asegura que Eliodoro Matte Larraín, quien ha llevado adelante a este nuevo grupo Matte, siempre ha usado sus influencias para diversos objetivos. Se dice que pertenecería a los Legionarios de Cristo (les vendió la Universidad Finis Terrae) y resultó ser un gran amigo de Fernando Karadima. En su libro sobre el cuestionado sacerdote, María Olivia Monckeberg deja al descubierto la cercana relación entre ambos, “donde Eleodoro jugó un rol muy interesante y fue parte del grupo de protección de Karadima”. De hecho, fue uno de los siete empresarios que pagó su defensa.
Según relata en el texto, “Jimmy (James) Hamilton (uno de los denunciantes del caso) me señaló, asimismo, que le parecía muy terrible ver que a gente con poder económico como Eliodoro Matte le dan una audiencia con el fiscal nacional y que a las semanas se interrumpe la investigación del fiscal Armendáriz y ésta llega a la justicia antigua. Alude a la reunión que Eliodoro Matte Larraín sostuvo con el fiscal Chahuán el 12 de mayo de 2010, y que casi un año después generó una fuerte polémica y hasta las inusitadas disculpas del hombre fuerte de uno de los principales grupos económicos del país”.
Según explicó el Fiscal Nacional en ese entonces, creyó que Matte le pidió encontrarse porque había sido víctima de un delito, pero según admitió, el empresario abordó el caso del párroco Fernando Karadima y le habría dicho que quería “una investigación rápida” en torno al sacerdote, con quién reconoció tener una relación de amistad. Sabas Chahuán aseguró que le dejó claro “que la Fiscalía hace lo mismo en todas las investigaciones”, y que no hablaron más. La periodista relata también que “no fue la reunión con Chahuán el único intento de la familia Matte por influir en este proceso. Otro miembro del clan llamó después de la aparición del doctor James Hamilton en Informe Especial al doctor Juan Pablo Allamand, por entonces director de la Clínica Santa María. El motivo era indisponer a Hamilton con su jefe. Este episodio, que me contó Hamilton al día siguiente de haber ocurrido, en abril de 2010, lo relató también en Tolerancia Cero el 21 de marzo. A la semana siguiente, el doctor Allamand envió una carta a ese programa en la que negaba haber sido presionado. Pero no decía que no lo habían llamado”.
Evasión de Contribuciones
La familia Matte, dejó de pagar más de siete mil millones de pesos en contribuciones de un extenso terreno en La Dehesa, gracias a que consiguió que el Servicio de Impuestos Internos lo mantuviera como agrícola, pese a que estaba en el Plan Regulador de Lo Barnechea como urbano. El terreno de 42 hectáreas, fue vendido hace un año en 45.283 millones de pesos (96 millones de dólares) pese a que gracias a la calificación de espacio agrícola por parte del SII estaba tasado solo en 237 millones de pesos.
Esas 42 hectáreas del exclusivo barrio de La Dehesa fueron incluidas en 2002 en el Plan Regulador de Lo Barnechea dentro de la zona urbana, pero sus dueños lograron que el SII las siguiera catalogando como agrícolas durante 10 años más, lo que les permitió pagar sólo 2,3 millones de pesos anuales por impuestos territoriales. Ahora se sabe que, bajo su verdadera tasación, las contribuciones anuales que debe pagar son de 885 millones de pesos. Aunque para comienzos de 2012 ya tenía todas las redes viales, eléctricas y sanitarias operativas, costeadas con fondos públicos de la Municipalidad de Lo Barnechea, los Matte pagaron un impuesto territorial irrisorio, como si ese enorme terreno fuera equivalente a una pequeña vivienda DFL2 de 50 metros cuadrados.
Financiados por el Estado
En el contexto de la condena transversal al diseño de colusión en el que participaron durante 10 años las empresas CMPC, del grupo Matte, y Pisa (hoy la sueca SCA), un grupo de diputados pertenecientes a la bancada del Partido Comunista y la Izquierda Cristiana pidió que el Estado, en la próxima Ley de Presupuestos, suprima la entrega de un subsidio aprobado durante la dictadura, que entrega millonarios fondos a las empresas Matte como estímulo a la reforestación de los bosques a partir de los cuales produce celulosa y luego papel.
Los diputados PC-IC recordaron, en ese contexto, que una de las empresas involucradas en este caso de colusión, la CMPC, conocida también como la “papelera”, es perteneciente a la familia Matte, uno de los grupos económicos mas fuertes en el país, y que a pesar de sus grandes ganancias, ha recibido millonarias sumas de dinero por parte del Estado a través del Decreto 701.  Este decreto fue dictado en plena dictadura y tiene por objeto subsidiar a las empresas por el concepto de “reforestación”. En ese sentido, los parlamentarios subrayaron que no resulta política ni éticamente aceptable que el Estado entregue este tipo de beneficios a un grupo económico que, por 10 años, lideró una gigantesca operación de defraudación en perjuicio de todos los chilenos.
En ese sentido, anunciaron la presentación de una indicación en la Ley de Presupuesto, que se tramita en el Congreso, que suprime la entrega de recursos fiscales a través del DL 701 a las grandes empresas forestales, entre ellas las de la familia Matte. Cabe destacar que el Estado ha transferido, desde que se dictó el Decreto Ley 701, cerca de 870 millones de dólares, beneficiando con un 70% de ese monto a grandes empresas y grupos económicos vinculados al negocio forestal, entre ellos los Matte. Según señala el proyecto de Presupuesto 2016, está contemplada para el próximo año la entrega de $326.979.000 millones de pesos por este concepto.
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