Carta respuesta de una exalumna chilena al profesor venezolano Earle Herrera
por Soledad Araya M. (Chile)
5 años atrás 3 min lectura
Querido Profesor, no soy esa Bea a la que escribes, pero fui tu alumna en no sé cuántos semestres de mi carrera de Comunicación Social en la gloriosa Universidad Central de Venezuela, cuyo título de Periodista me precio de ostentar hoy.
Pero también soy Bea, y soy Verónica, Angélica, Valeria, cualquiera de esas alumnas chilenas, que despojadas del derecho de vivir en nuestro país, llegamos al tuyo… Soy cualquiera de ellas que te miramos sin poder contener las lágrimas y sin atrevernos a verte a los ojos, avergonzadas, tristes, acongojadas, enfurecidas… por lo que hicieron compatriotas nuestros a familias venezolanas que no corrieron la misma suerte de nosotras que pudimos trabajar, estudiar, ¡vivir¡ en ese maravilloso país, donde fuimos recibidas con nuestras familias, nuestros dolores y nuestras propias tragedias.
Estuve cientos de veces compartiendo ese café del que hablas en el pasillo de la Facultad de Derecho; arreglando el mundo, salpicados por los modismos de los integrantes de esa especie de hermandad latinoamericana que éramos, cruzados por el “chévere”, la “vaina”, el “no joda” que aprendimos a decir con la misma graciosa entonación venezolana… hasta el día de hoy incorporados a nuestro léxico donde quiera que estemos.
Las lágrimas corren por mis mejillas mientras te escribo, profe querido. Mi dolor de ahora es como el de aquel entonces, cuando pensábamos ilusamente que podríamos regresar pronto y derrotar esa feroz dictadura. Es así de grande, porque no puedo convencerme de que los chilenos, esos que entonan a todo pulmón una canción que yo también canté: “…y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”, la hayan convertido en una farsante y cursi mentira, palabras vacías que me nublan la razón y me impulsan a clamarte perdón, a ti porque me escribiste, y a todos los hermanos y amigos venezolanos que dejé en esas tierras luego de 19 años, lees bien, ¡19 años!, viviendo en ese amado país donde nació mi hijo pequeño. Pero sobre todo, pedir perdón a esas familias, a esos jóvenes, a esos niños, a quienes un grupo de desalmados les quemaron lo poco y nada que tenían.
Y además, creo como tú, que ellos saldrán de ésta con la frente en alto, y se recuperarán con la sonrisa en los labios, porque tienen en la piel, en el cuerpo entero, la fortaleza y la dignidad del ser venezolano.
No tengo más que sentimientos de agradecimiento y amor para con ese pueblo hermano. Y cuando recorro mi país no puedo evitar recordar el tuyo, porque Venezuela es mar, sabana, montaña y selva… y porque tal como dice la canción, “llevo su luz y su aroma en mi piel, el cuatro en el corazón… y su horizonte en mis ojos”. Pero por sobre todo, llevo el calor fraterno de mi familia y de los cientos de amigos que ahí dejé.
Profe querido, me comprometo a comprar una bicicleta plata y roja para dársela a un chico venezolano…
¡Hasta siempre!
Soledad Araya M.
Licenciada en Comunicación Social
Universidad Central de Venezuela
*Fuente: Politika
Artículos Relacionados
«Uyariy» (escuchar), el documental que las autoridades peruanas tratan de prohibir
por piensaChile
8 meses atrás 1 min lectura
«El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve»
por José Martí (Cuba)
4 años atrás 25 min lectura
Bolivia al borde de una ruptura social
por Radio Kawsachun Coca
5 meses atrás 1 min lectura
Después de Irán, ¿Cuba?: ¿ simulacro de invasión desde Florida en el Caribe?
por La Base America Latina
7 meses atrás 1 min lectura
Guatemala: Bernardo Arévalo llama a los guatemaltecos a protestar en la calle
por Actualidad RT
3 años atrás 3 min lectura
Fallece a los 92 años el periodista Manuel Cabieses Donoso
por Radio UdeChile
7 meses atrás 4 min lectura
El legado de nuestro abuelo Timoteo, parte de la Memoria del Caliche
por Julio Cámara Cortés (Chile)
5 segundos atrás
05 de octubre de 2026
Tenga plena conciencia que la manera más digna de honrar el legado de nuestro abuelo Timoteo, es continuar trabajando y aportando en la construcción de un Chile mejor, con mayor justicia y dignidad.
«No hacer daño»: una conversación con Omar Barghouti.
por
1 hora atrás
05 de octubre de 2026
«No hacer daño»: una conversación con Omar Barghouti. Juntos exploraremos cómo el boicot cultural y académico vincula la práctica ética, el cuidado colectivo y la labor de los profesionales de la salud mental.
El legado de nuestro abuelo Timoteo, parte de la Memoria del Caliche
por Julio Cámara Cortés (Chile)
6 segundos atrás
05 de octubre de 2026
Tenga plena conciencia que la manera más digna de honrar el legado de nuestro abuelo Timoteo, es continuar trabajando y aportando en la construcción de un Chile mejor, con mayor justicia y dignidad.
Salud Mental Liberadora / Invitación a un encuentro de los miembros de habla hispana
por Hogar para la Salud Mental Liberadora (Palestina / Chile)
33 mins atrás
05 de octubre de 2026
Os damos una cálida bienvenida al Hogar. Os escribimos para invitaros a un encuentro de los miembros de habla hispana.