Acerca del cierre del Penal Punta Peuco y la opinión del general FACH (r) Ricardo Ortega

En relación al artículo publicado en el Mercurio del 11 de Julio 2017 por Ricardo Ortega Perrier General del Aire (r), no solo me produce dolor sino que también decepción.  Argumenta el general  que el penal fue construido especialmente para el cumplimiento de condenas por parte del personal de las FFAA y de Orden sentenciadas por violaciones a los DDHH. En justicia esto  no debió haber ocurrido ya que  el penal se construyó por presiones fácticas de las FF.AA a los gobiernos de la Concertación y estos no fueron capaces de oponerse a tal determinación.

Además estipula que Gendarmería cumple con todas las normas dispuestas para el funcionamiento de los  recintos penitenciarios. También considera que los condenados  fueron discriminados por haber sido juzgado  mediante el sistema procesal antiguo y que por consiguiente enfrentan una situación de gran asimetría. Ortega argumenta que los procesados violadores de DDHH se defienden solos y con sus recursos. Estos es falso ya que en algunos careos que he tenido, por ejemplo, con el General Orlando Gutiérrez Fiscal del proceso “La FACH contra Bachelet y Otros” como también el general Mathei, los coroneles Ceballos y Cáceres estos  fueron defendidos por abogados institucionales y tenían todo el apoyo de la FACH. Por otra parte sostiene que el juez, el personal del tribunal y una brigada de la PDI dedicada exclusivamente más  otros organismos del Estado son su contraparte. El general Ortega se olvida, y no comenta las penurias que sufrimos los oficiales y suboficiales de la FACH que denunciamos el Golpe de Estado, no teníamos defensa y además fuimos torturados, condenados y encarcelados en cárceles comunes, cosa que  no ha ocurrido con los miembros de las FF.AA que violaron DDHH. Estos hechos el general Ortega los conoce muy bien y con detalles ya que tuvimos muchas reuniones analizando estos hechos cuando era Jefe de Estado Mayor de la FACH y posteriormente Comandante en Jefe.

En su análisis estipula que una cantidad importante de los condenados corresponde a personal militar  y policial que en los años setenta eran subalternos y que cumplieron órdenes a las cuales no pudieron sustraerse dado el contexto político  de seguridad y legal de la época y que a pesar de ello han sido condenados a pena aflictivas sin que se haya considerado la obediencia forzada. Este argumento me desilusiona aún más, ya que los que fuimos procesados, mucho antes del golpe tomamos la decisión de denunciar las actitudes golpistas que se estaban desarrollando en el interior de las FFAA al gobierno legalmente constituido, de este modo aquí no operó la obediencia forzada sino que la convicción absoluta de no violar la Constitución y las Leyes vigente de la época.

El argumento que lleva una contrariedad relacionado con la avanzada edad de los condenados y que padecen dolencias que requieren cuidados especiales, se relaciona con las aberrantes tratos que sufrimos en la Academia de Guerra Aérea, más la muerte en manos de los torturadores del general Bachelet, el Sargento Reyes y el cabo Espinoza, esto es más que una visión carente de justicia ya basada en las garantías que le otorga su pasado y presente donde tiene una apoyo institucional y corporativo de la FF.AA.

Me permito argumentar y confrontar al general Ortega, ¿por qué no usó estos elementos de juicio en su pasado, como general activo en la FACH, en las múltiples reuniones que sostuvimos, para ser reconocidos como miembros en retiro de la institución, mientras se comenzó a procesar  a los violadores de DDHH?. No me cabe duda que su silencio se debía a que en esa época siendo general activo, no se atrevía a sostener una justificación que contrastaba con las condenas de Organismos Internacionales a los delitos de lesa humanidad que cometieron los militares condenados. Ahora en su condición de retirado puede hacerlo sin temor a ser confrontado o cuestionado en su condición de general retirado ya que no tiene nada que perder.

Mi decepción se incrementa aún más cuando leo sus fundamentos y argumentos para considerar injusta y contraproducente cerrar el penal de Punta Peuco, ya que en justicia los violadores de derechos humanos condenados fueron criminales, violadores, torturadores, exhumadores de cadáveres para ocultar sus delitos y hacer desparecer centenares de ciudadanos chilenos y extranjeros que discrepaban de su posición ideológica. Por estas razones insto al general Ortega a que use su capacidad cognitiva para no defender a los condenados con estas características ya que  merecen estar pagando sus delitos en cárceles comunes. No se trata de tomar la lógica de Amigo/Enemigo sino que más bien un acto de justicia y no de venganza. Por el momento estimo que la  Justicia está actuando adecuadamente y que sea el Estado pensando en el bien común y la Paz Social Cierre  el Penal de Punta Peuco.

-El autor, Jaime Donoso, es  Capitán Ingeniero ( r ) FACH, M.Phil., DIC., B.Sc., Aero Eng.   Imperial College , Uiversity of London

 

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