Silvio Rodríguez: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”
por Noor Mahtani (Desde Cuba)
4 semanas atrás 10 min lectura
Imagen superior: Silvio Rodríguez en los estudios Ojalá en La Habana, el 25 de marzo de 2026. Foto Gladys Serrano
26 de marzo de 2026
El cantautor cubano recibe a EL PAÍS en su estudio de La Habana, días después de que recibiese una réplica del fusil kaláshnikov que pidió para repeler un eventual ataque de Estados Unidos

La imagen de un fusil en manos de un cantautor es extraña, pero no cuando el que la empuña es Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 79 años). El cantautor cubano lleva toda la vida cantándole directa o indirectamente a la Revolución, a sus cabecillas y sus ideales; a los mártires y la guerrilla. “En mis canciones hay politización, pero no propaganda”, dice el músico, que recibe a EL PAÍS este miércoles en los estudios de Ojalá, en La Habana. Habla de la “ortodoxa y cerrada” visión del Gobierno en el ámbito económico y de su apuesta por un socialismo menos “cuadriculado”. “El socialismo de libreta es muy idealista”, zanja. De la opinión que le merece el Gobierno de Estados Unidos no se mueve un milímetro: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”.
Adorado por las izquierdas del mundo y repudiado por la oposición —quien lo conoce como “el trovador del régimen”—, conversa frente a guitarras y una pintura hecha por presos cubanos a los que cantó hace dos décadas, justo una semana después de solicitar a las Fuerzas Armadas un fusil AKM si Donald Trump invadiera militarmente la isla. “Pero es de mentira; una imitación muy bien hecha”, señala.
La intención de tener que usar una de verdad sigue intacta. “No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan”, dice, una alusión a los cubanoamericanos que aúpan la política exterior de Trump. “A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país”.
En el mítico estudio de Rodríguez, por el que han pasado Chucho Valdés, Omara Portuondo y Pablo Milanés, entre otros, suena una de las canciones que está a punto de ver la luz. Es una entre las decenas repartidas en más de 20 álbumes que han dado la vuelta al mundo, hasta posicionarlo como una de las voces latinoamericanas más prestigiosas. “Cubano falsificado y cubano original; cubano insubordinado y cubano editorial”, se escucha. Él sonríe imaginando una Cuba en la que quepan también las voces disidentes. “Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades”, dice.
A pesar de la crítica situación de su país, el autor de himnos como Ojalá, La maza y Unicornio, asegura no haberle alcanzado la desesperanza. “Me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea”.
Pregunta. ¿Por qué pidió que le entregaran un fusil AKM?
Respuesta. Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha, pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad. En cierta medida, provengo de las Fuerzas Armadas, empecé a tocar la guitarra en el servicio militar. Cuando alguien de allá [Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos] dice que no es suficiente lo que se estaba hablando entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos e, inmediatamente después, su presidente dice que va a “tomar el país”, me pareció que era algo inminente. Ya habían hecho lo de Venezuela y siguen empantanados con Irán. Y dije ‘vienen para acá’, así que escribí una notita en mi blog y no pensé que fuera a tener esa trascendencia, la verdad. Pero la tuvo. Y me brindaron el arma de mentira.
P. ¿Ve cercano un escenario en el que Trump tome Cuba?
R. Lo veo posible. Ojalá no sea cercano e incluso imposible, pero es posible. Y más con la grandísima historia de intervenciones de Estados Unidos, sabotajes, invasiones…
P. ¿Hay más cubanos dispuestos a armarse como usted si Trump invade la isla?
R. No puedo garantizarlo. Es muy larga la historia de intervenciones y de deseos de apoderarse de Cuba. Los cubanos que conocen esa historia, que han vivido una parte de lo que yo he vivido, estoy seguro de que esos sí estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas. No todos.
P. Hay otros cubanos que están cruzando los dedos para que la intervención se dé.
R. Sí, hoy leí que en Miami hubo una manifestación de cubanospidiendo que derribaran el Gobierno a la fuerza, o sea, prácticamente pidiendo una invasión. No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan.
P. ¿Qué opina?
R. Imagínatelo…
P. Cuba ha recibido apoyo del Gobierno de México, no así de los países de la región. Costa Rica y Ecuador retiraron las embajadas en Cuba, Jamaica y Honduras han cerrado la puerta a la brigada médica… ¿Está Latinoamérica mirando hacia otro lado?
R. La que está dominada por Gobiernos de derechas es obvio que sí. Pero eso ha pasado siempre. Ahora, por la situación de agresividad manifiesta en el mundo, muchos países piensan que es mejor no provocarlo. Es amargo que se haya luchado tanto por una unidad latinoamericana y que de pronto haya países que se vendan.
P. En una entrevista con la revista Rolling Stone usted dijo que no se había desilusionado nunca del Gobierno ni de la Revolución. ¿Renovaría votos?
R. ¿Desilusionado? No, pero tengo criterios. El problema es que los Gobiernos están formados por personas y cada cual en su predio hace lo que entiende o lo que cree que le beneficia personalmente. El oportunismo y el extremismo existen en todas las ideologías. Yo sí creo que hay asuntos económicos que desde hace 30 años debimos habernos planteado de otra forma.
P. ¿En qué sentido?
R. El modelo económico que dictaba el socialismo de libreta es muy idealista. La práctica ha demostrado que la gente produce mejor y más cuando se puede beneficiar directamente de lo que hace. Y tantas trabas burocráticas no son convenientes.
P. ¿Le parecen entonces beneficiosas las medidas económicas del Gobierno?
R. Sí. Un poco tardías, porque realmente hay economistas que desde hace muchos años tienen un contrapunto con el Gobierno por esa razón.
P. Parte de estas medidas están dirigidas a la diáspora, sobre todo a la de Florida, donde viven los principales opositores al Gobierno.
R. A mí eso me molesta un poco, porque puede parecer que esas medidas son resultado de las conversaciones con Estados Unidos, pero se vienen discutiendo en Cuba desde hace mucho tiempo.
P. Pero el anuncio se dio días después de reconocer que había negociaciones…
R. Pero, te repito, son cosas planteadas en Cuba desde hace muchos años. En mi mismo blog he publicado innumerables artículos de esta gente que critica la manera ortodoxa y cerrada de ver el tema económico.
P. Usted fue especialmente crítico con el Gobierno por la represión durante las protestas del 11 de julio, cuando se encarceló a entre 1.000 y 1.500 manifestantes.
R. Siempre lo dije. Las fuerzas del orden debían garantizar la seguridad de los que se manifestaban.
P. ¿Piensa lo mismo con las protestas y cacerolazos actuales en contra del Gobierno?
R. Sí. Es normal, la gente la está pasando muy mal. Hay una inflación tremenda, los viejos como yo, con ahorros de toda una vida, a veces no pueden ni comprar un cartón de huevos. Eso es muy serio. El tema de los hospitales es durísimo. Las escuelas cerrando, las universidades mandando a sus becarios a las provincias… Todo ello por el recrudecimiento del bloqueo.
P. Además del bloqueo, ¿cuál es la parte de responsabilidad del Gobierno?
R. Tuviéramos más comida si estas medidas económicas [de apertura] se hubieran tomado hace décadas. La gente del campo estuviera más firme y hubiera más elementos para resistir.
P. El convoy Nuestra América fue tildado por la oposición de “turismo ideológico”. ¿Qué piensa?
R. Me parece lógico que quienes quieren hundir a Cuba le pongan nombres tristes a las actitudes de solidaridad. Es parte de una estrategia de descrédito a la que estamos sometidos hace muchos años. Hablan del régimen y esas palabritas que les gustan, pero regímenes tenemos todos. Ahora mismo el mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón, asesino. Y no es Cuba.
P. Usted habla de una estrategia mediática, pero hay decenas de periodistas en el exilio que no pueden volver a la isla.
R. Es triste que lo más profundo de la verdad sea apagado por tanta cantidad de infundios. Cuba ante eso [la “estrategia mediática”] es pobre también. Muchos responden a intereses poco humanos. Cuba solo ha intentado ser un país donde todo el mundo tenga derechos, pueda ir a la universidad y a cualquier tipo de operación. Estuvimos por muchos años en un florecimiento, pero como éramos comunistas ahí nos quedó ese cuño. Te dicen comunista y “aahhh”. ¿Que Cuba ha cometido errores? Habría que ver cómo hubiéramos sido sin el bloqueo. Eso es otra utopía. No nos permitieron verlo.
P. Cuando triunfó la Revolución, usted tenía 12 años. Es testigo de un sistema funcional y de cómo se desmoronó…
R. Fue triste y alarmante. Sin duda, esta renuencia y suspicacia por abrirse existió desde siempre y ha continuado con este Gobierno, que se autodefinió como “continuidad”.
P. ¿No lo siente así?
R. Yo no tengo la forma de juzgar lo que sucede allá arriba porque lo desconozco, pero conozco que en la superestructura hay diferentes formas de ver las cosas. Siempre ha habido un enfrentamiento muy callado, que no trasciende, entre unos más ortodoxos, más cerrados, y otros más abiertos, con un sentido más realista.
P. ¿Quién va a ganar el pulso?
R. En eso estamos desde hace muchos años, pero a mí me gusta que circule el pensamiento. Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades.
P. ¿Le da miedo una apertura total?
R. Lo único que falta es que lo pongan como una estrellita más de la bandera. Yo no quisiera que eso fuera así con Cuba, para nada. Estados Unidos es un país complejo, pero al que hay que tener en cuenta por su poderío y por su “capacidad de persuasión”.
P. Usted es de amores y odios. Para unos es un símbolo de la izquierda y para otros el “trovador del régimen”…
R. Me odian [risas]. Hay una canción que dice: “Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacarán mis manos…”. Eso fue porque una vez me rompieron la guitarra y escuché qué es lo que nos harían el día en que la Revolución cayera. Yo nunca he odiado tanto a nadie como para desearle algo tan terrible. A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país.
P. ¿Qué opina de los artistas que buscan separar su obra de la política?
R. Eso siempre ha existido. Cuba es un tema controversial incluso dentro de la izquierda, porque hay gente que se comporta como de izquierdas pero con respecto a Cuba se reservan sus posiciones.
P. ¿Usted es una persona radical?
R. En algunas cosas. Me doy cuenta de lo que sucede. Tengo muchas canciones políticas y no me he dedicado a hacer campaña con ellas. No, no. Nunca me interesó ser político, me gusta más la belleza.
P. Hay cosas que juntan la belleza y lo político. Hace días reconoció que le gustó la canción Lo que le pasó a Hawái, de Bad Bunny…
R. Sí, porque es muy valiente lo que hizo en el Super Bowl. Me parece un tipo valiente por aprovechar su proyección para plantar esa idea.
P. ¿Cree que la juventud cubana dejó de ser de izquierdas?
R. Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea.
Esta entrevista fue publicada por el diario español El País
*Fuente: SegundaCita (Blog de Silvio Rodríguez)
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