Por qué el capitalismo está preparando una crisis peor que una recesión
por Byun-Chul Han
2 meses atrás 2 min lectura
07 de febrero de 2026
«Tu pérdida de poder adquisitivo es literalmente la ganancia patrimonial de quienes ya poseían activos antes de la impresión monetaria. Pero esta transferencia con ser obscena sigue siendo capitalismo tradicional, redistribución regresiva dentro de reglas conocidas. Lo que viene después es otra cosa, algo para lo cual el vocabulario económico del siglo XX no tiene nombre, algo que convierte la explotación en un recuerdo casi nostálgico. El economista griego Yanis Varoufakis acuñó un término para nombrarlo. Tecnofeudalismo. No es una metáfora literaria, es un diagnóstico estructural.
El capitalismo, ese sistema donde el capital se acumula mediante producción, competencia de mercado y extracción de plusvalía del trabajo, está siendo desplazado por algo arquitectónicamente distinto, un régimen donde la acumulación ya no depende de fabricar bienes ni contratar personas, sino de extraer rentas digitales de infraestructuras que se volvieron ineludibles. Para entender la mutación, hay que mirar lo que murió. General Motors, Ford, Volkswagen, los gigantes del capitalismo industrial, necesitaban millones de obreros para ensamblar automóviles y millones de consumidores para comprarlos. Existía una dependencia recíproca, por desigual que fuera. El trabajador era explotado. Sí, le extraían plusvalía, le pagaban menos del valor que producía, pero era necesario. El sistema no funcionaba sin él.
Google, Amazon, Meta y Apple operan bajo otra lógica. No necesitan tu dinero, necesitan algo más valioso. Tu atención, tus clics, tus búsquedas, tus patrones de consumo, tus conversaciones, tu rostro, tu voz necesitan los datos que generas al existir conectado. ¿Para qué? para entrenar los algoritmos de inteligencia artificial que eventualmente harán prescindible cualquier tarea cognitiva que hoy justifica tu salario.
La filósofa Shoshana Subov lo llamó capitalismo de vigilancia, pero el nombre se queda corto. No es solo vigilancia, es extracción. La materia prima de esta economía ya no es el petróleo ni el acero, es la experiencia humana convertida en datos comportamentales.
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