¿Un Nazi-Libertario escribiendo un libro sobre Nazi-Comunismo?
por Andrés Kogan Valderrama (Chile)
7 meses atrás 5 min lectura
Pero más allá de aquellas diferencias evidentes entre comunismo y nazismo, podríamos seguir su misma lógica simplificadora y preguntarnos: ¿por qué no hablamos de un «nazi-libertario» que refiera a la mezcla entre el darwinismo social extremo del nazismo y el individualismo radical que Kaiser defiende como una religión?
Al fin y al cabo, la estupidez de equiparar nazismo con comunismo es la misma que la de vincularlo con el libertarianismo: ambas reducciones convierten realidades históricas complejas en etiquetas binarias, ignorando contextos y matices solo para empujar una agenda política.
Recordemos que el nazismo, más allá de su retórica nacionalista y su racismo esotérico, incorporaba un capitalismo disfrazado de «economía dirigida», donde el Estado intervenía para favorecer a las élites industriales y eliminar a los «débiles» —judíos, discapacitados, disidentes— en nombre de la pureza racial y la eficiencia económica. El propio Hitler admiraba el modelo fordista de Estados Unidos y veía en el individualismo competitivo una herramienta para la supremacía aria.
Traslademos ahora eso al libertarianismo de Kaiser: una ideología que pone la «libertad» individual por encima de todo, promoviendo la eliminación de regulaciones estatales, la privatización total y la supervivencia del más apto en un mercado sin frenos. ¿No es esto una versión moderna de darwinismo social donde los «parásitos» —como los llama Kaiser en su libro anterior Parásitos mentales— son los pobres, los migrantes o quienes dependen del Estado, condenados a desaparecer en nombre de la eficiencia?
Kaiser denuncia el totalitarismo comunista, pero convenientemente olvida cómo el libertarianismo extremo ha coqueteado con autoritarismos de derecha a lo largo de la historia. Basta pensar en el pinochetismo chileno, que Kaiser ha defendido de manera implícita al minimizar sus atrocidades en favor del supuesto «milagro económico». Pinochet, con su mezcla de represión estatal y neoliberalismo desatado, encarna a la perfección ese «nazi-libertario»: un Estado mínimo para los ricos y máximo para aplastar a los disidentes, todo envuelto en una retórica de libertad que solo beneficia a una élite.
Sin embargo, aquí hay un matiz clave que Kaiser ignora a propósito: la existencia de una izquierda libertaria que le quita el monopolio sobre el concepto de «libertad». Esta tradición, anclada en el anarquismo de figuras como Piotr Kropotkin, Emma Goldman o Murray Bookchin, combina la crítica al Estado opresor con el rechazo al capitalismo explotador, impulsando sociedades basadas en la cooperación voluntaria, la mutualidad y la autogestión.
A diferencia del libertarianismo de derecha de Kaiser —que defiende la propiedad privada absoluta y el mercado como juez supremo—, la izquierda libertaria entiende la libertad como un bien colectivo, imposible sin igualdad social y económica. Ejemplos actuales como el zapatismo en Chiapas o Rojava en Kurdistán muestran que el libertarianismo no tiene por qué ser sinónimo de individualismo egoísta, sino que puede servir para la emancipación colectiva, anticapitalista y antipatriarcal.
Al omitir esta izquierda libertaria, Kaiser no solo distorsiona el mapa ideológico, sino que deja al descubierto su agenda: equiparar cualquier colectivismo con totalitarismo para justificar un libertarianismo elitista que perpetúa desigualdades.
La verdad es que estas equiparaciones —ya sea «nazi-comunismo» o «nazi-libertario»— son ejercicios intelectuales vacíos hechos para polarizar y no para comprender.
Tanto el nazismo como el comunismo fueron totalitarios, pero surgieron de contextos distintos: el nazismo como reacción fascista a un capitalismo en crisis; el comunismo como respuesta a la explotación industrial. El libertarianismo de derecha, en cambio, es una utopía individualista que en la práctica ha justificado desigualdades extremas y alianzas con regímenes autoritarios. Mientras tanto, la izquierda libertaria nos recuerda que la verdadera libertad florece en comunidades solidarias, no en mercados darwinianos.
Finalmente, libros como el de Axel Kaiser no buscan diálogo, sino reforzar fanatismos doctrinarios. Nos hacen ver que la idiotez ideológica no elige bandos: queda donde mismo, en la incapacidad de reconocer la complejidad del mundo y en la tentación de reducir al otro a un parásito mental o social.
Más sobre el tema:
Axel Kaiser padece de ¿fanatismo o ignorancia?. Sea cual sea la causa solamente periodistas de con similares características pueden alabar su libro. Es una pena que Fernando Paulsen, de CNN, se haya comportado como lo hizo, pues en el pasado tuvo conductas que hablaban bien de su coraje civil y su ética de periodista. La superficialidad de Kaiser es casi cómica. Interpreta el mundo basándose en su escaso nivel cultural y sus conocimientos históricos casi inexistentes, lo que le lleva a repetir frases estereotipadas sin contenido real. Bueno, basta con decir finalmente que ¡su libro fue muy bien recibido por María Corina Machado!
«Poner al mismo nivel la simbología nazi y la comunista es un aviso, una advertencia. Los sátrapas de la Unión Europea están sembrando represión… ¿para cuándo la cosecha? (El Viejo Topo)
¿Y qué viene después? ¿Pinochet era comunista? La tesis de Axel Kaiser no solo es falsa, es una burla a la historia. El nazismo nació como una reacción violenta a la izquierda. Hitler persiguió, encarceló y asesinó a miles de comunistas, socialistas y sindicalistas. Los primeros… pic.twitter.com/8tOQTafhFK
— Daniel Manouchehri (@danimanouchehri) July 5, 2025
Resulta simple ver quien apoyó y llevó al poder a los nazis y cómo se comportaron esos mismas fuerzas, decisivas en el mundo de su época, frente al esfuerzo de construcción del socialismo antes de 1945:
Artículos Relacionados
La ética es más determinante que las creencias
por José Mª Castillo (España)
15 años atrás 3 min lectura
El insecticida carbofurano se usó para concretar el 17ª femicidio del año en Chile
por Lucía Sepúlveda Ruiz (Chile)
18 años atrás 6 min lectura
Miguel Krassnoff y la apología de la tortura
por Rafael Luis Gumucio Rivas, El Viejo (Chile)
8 años atrás 7 min lectura
La Democracia Cristiana, un partido en decadencia
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
18 años atrás 11 min lectura
Venezuela y el cáncer del socialismo
por Cristian Joel Sánchez (Chile)
14 años atrás 8 min lectura
«Hay niños muriendo con camisetas de Argentina, del Barcelona, de Messi y del Real Madrid…»
por Hossam Hassan (Egipto)
3 horas atrás
20 de julio de 2026
«Hay niños muriendo con camisetas de Argentina, del Barcelona, de Messi y del Real Madrid…»
Argentina: La tierra los sigue nombrando
por Gabriela Maria Mar Taborda Varela y Alvaro Ruiz Moreno (Argentina)
3 horas atrás
20 de julio de 2026
En Loma del Torito, el lugar donde el terrorismo de Estado intentó ocultar para siempre sus crímenes, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó nuevos hallazgos de restos óseos humanos que podrían corresponder a compañeras y compañeros secuestrados y desaparecidos en La Perla.
Violación de los DD.HH. en los territorios palestinos ocupados por Israel: «Más de lo que un ser humano puede soportar»
por Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado
2 días atrás
18 de julio de 2026
Estaba tumbado en el suelo, completamente desnudo. Los soldados me exigieron que besara la bandera israelí, pero me negué, por lo que me golpearon brutalmente y me dieron patadas en los genitales. Como consecuencia, vomité. Sentía dolor y tenía los testículos hinchados y magullados por la paliza. Perdí el conocimiento durante un breve periodo de tiempo y, al despertar, me di cuenta de que seguían golpeándome.
Los criminales de guerra israelíes están torturando al Dr. Hussam Abu Safiya. Hasta cuando seguirá el mundo guardando silencio
por Medios Internacionales
3 días atrás
17 de julio de 2026
El Dr. Hussam Abu Safiya suplica que lo salven. No pide compasión. Pide al mundo que actúe. Difundan su nombre. Salgan a las calles. Exijan respuestas a sus políticos. Exijan acceso independiente. Exijan su liberación.