El “gatillo fácil” recorre América Latina
por Gustavo González (Chile)
3 años atrás 7 min lectura
15 de abril de 2023
SANTIAGO (IPS) – La violencia asociada al crimen organizado sitúa a América Latina como la región más peligrosa del mundo y abre paso a un populismo represivo de peligrosas proyecciones, cuyo símbolo más notorio y emulado es Nayib Bukele, el presidente de El Salvador.
De acuerdo a informes de Naciones Unidas, América Latina, con 8 % de la población mundial, concentra 37 % de los homicidios del planeta, obviando para estos efectos estadísticos a las muertes en guerras, en accidentes y los suicidios.
Se habla entonces de una generalizada crisis de seguridad, donde el mandatario salvadoreño puede exhibir con orgullo una disminución de 56,8 % en el año 2022 de la tasa de homicidios por cada 100 000 habitantes, mientras en las antípodas Ecuador registró un aumento de 82 %.
Las comparaciones en porcentajes de un año a otro resultan engañosas si se prescinde de los datos en números absolutos. Por ejemplo, la tasa de homicidios en Chile aumentó 32,2 % en 2022, aunque en números significa 4,6 asesinatos por cada 100 000 habitantes. En El Salvador el guarismo en el mismo año fue de 7,8.
Las estadísticas porcentuales, magnificadas por los medios y por el hecho innegable de un aumento en los niveles de violencia de los crímenes, generalizan la inseguridad y el temor en la población.
Campo de disputas políticas
La política se hace cargo de la crisis de inseguridad, que sirve en algunos casos para que la oposición interpele al gobierno de turno, o en otros casos para que los gobernantes busquen neutralizar a los opositores. De uno y otro bando surgen medidas de contingencia que no atacan la raíz del problema y pueden profundizarlo en el mediano y largo plazo.
La solución más recurrente pasa por aumentar los contingentes policiales y a la vez dotarlos de mayores medios y facultades para actuar contra los delincuentes. El agente dispondrá de un mayor margen de discrecionalidad para dimensionar el peligro y disparar. Es lo que se conoce como “gatillo fácil”.
La expresión no es nueva. Se generalizó en varios países de la región entre las décadas de los 60 y 80 del siglo pasado, bajo las dictaduras militares, cuando los cuerpos represivos asesinaban opositores en falsos enfrentamientos o actuaban contra las movilizaciones sociales.
El reestreno de esta práctica en el siglo XXI requiere de un tinglado de legitimación que pasa por normas legales, al estilo de la llamada “ley de legítima defensa privilegiada”, promulgada en Chile el 10 de abril, o por normas más amplias que involucran a la policía, los militares y los poderes del Estado, como lo hizo Bukele en El Salvador.
El líder del partido Nuevas Ideas utilizó su mayoría en la Asamblea Legislativa para poder reelegirse en la presidencia y el 22 de marzo de 2022 instauró el régimen de excepción, acompañado de varias reformas legislativas que en la práctica le dieron vía libre en su combate a la delincuencia, personificada en las maras y otras pandillas.
A más de un año del estado de excepción, Amnistía Internacional denunció una generalizada violación de los derechos humanos en el pequeño país centroamericano:
“Esta política ha resultado en más de 66 000 detenciones, en su mayoría arbitrarias, el sometimiento a malos tratos y tortura, violaciones flagrantes al debido proceso, desapariciones forzosas y la muerte de al menos 132 personas bajo la custodia del Estado, quienes al momento de su fallecimiento no habían sido declarados culpables de ningún delito”,
señaló.
El populismo represivo
“Para la comisión de estas violaciones de derechos humanos, ha sido clave la coordinación, en complicidad, de los tres poderes del Estado; la confección de un marco jurídico contrario a los estándares internacionales de derechos humanos, específicamente en lo que concierne al proceso penal; y la falta de adopción de medidas tendientes a evitar las violaciones sistemáticas de derechos humanos bajo un régimen excepcional”,
agregó Amnistía.
Bukele reemplazó las cárceles por virtuales campos de concentración. El 1,5 % de los salvadoreños están privados de libertad, lo cual hace de este país centroamericano el de mayor población penal en el mundo.
Sin embargo, sondeos de opinión muestran que ocho de cada 10 salvadoreños están satisfechos con el actual presidente y quieren su reelección por un nuevo período, mientras algunas voces disidentes advierten que el Estado ha pasado a sustituir a las maras como agente de intimidación y concentración de poder.
La tentación de imitar a Bukele con un populismo represivo que se nutre de medidas efectistas está presente en toda América Latina. En los días que se debatía en Chile la “ley de legítima defensa privilegiada”, Rodolfo Carter, alcalde del municipio de La Florida, en Santiago, demolía ante la televisión viviendas fichadas como residencias de narcotraficantes.
En Ecuador, el presidente Guillermo Lasso, amenazado por un juicio político que podría acarrear su destitución, anunció a comienzos de abril que autorizaba la “tenencia y porte de armas de uso civil para defensa personal” como una medida urgente contra el «enemigo común: la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado».
Delincuencia, narcotráfico y organizaciones criminales son términos recurrentes cuando se caracteriza la inseguridad, pero a menudo se observa una peligrosa deriva en que las leyes y medidas de “gatillo fácil” abren paso a la represión contra las movilizaciones sociales o facultan persecuciones políticas bajo el eslogan de enfrentar el terrorismo.
Criminalización de los pobres
Javier Macaya, presidente de la Unión Demócrata Independiente, partido chileno de extrema derecha que reivindica la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), acusó a la Organización de las Naciones Unidas de amparar la “violencia política” cuando su alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió los peligros de la “ley de legítima defensa privilegiada”.
Los alcances autoritarios del “gatillo fácil” comprenden asimismo una criminalización de inmigrantes y de las barriadas pobres, catalogadas de territorios de pandilleros y de amparar redes de tráfico de drogas, aunque escasamente se persigue a grandes narcotraficantes y consumidores de los sectores de altos ingresos en las urbes latinoamericanas.
Las persecuciones políticas se disfrazan de seguridad, como ocurrió en Nicaragua en febrero con la expulsión y pérdida de la nacionalidad de 222 opositores. El gobierno de Daniel Ortega los acusó de “traición a la patria”, los calificó de “terroristas” y “mercenarios” y justificó la medida en nombre de la paz del país.
La seguridad está instalada como el gran tema latinoamericano. El último informe de Amnistía Internacional registra arbitrariedades en Venezuela que van hasta desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Haití, sumido en la ingobernabilidad, es otro país donde la inseguridad tiene como víctima a los derechos humanos.
Las complejidades del combate a la delincuencia pasan por potenciar las policías y también por la “justicia por mano propia” de los ciudadanos. En Brasil, el gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro (2019-2022) autorizó a la policía a matar criminales y amplió las facilidades para el porte de armas por civiles. Su sucesor desde el 1 de enero, Luis Inácio Lula da Silva suspendió esas medidas.
De la mano de la inseguridad, América Latina se convierte en una suerte de arsenal, con armas de mayor poder para las policías, y también con el comercio ilegal que nutre a las organizaciones criminales. Un tercio de las armas de fuego incautadas el año 2017 en México, El Salvador, Honduras, Panamá y Nicaragua, venían de Estados Unidos.
-El autor, Gustavo González, es periodista y escritor. Magíster en Comunicación Política, Diplomado en Periodismo y Crítica Cultural en la Universidad de Chile. Fue director de la Escuela de Periodismo de esa misma universidad (2003-2008) y presidente de la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional en Chile (1992-1995).
*Fuente: OtherNews
Ley-21560-10-ABR-2023-MINISTERIO-DEL-INTERIOR-Y-SEGURIDAD-PUBLICA-Ley-Chile-Biblioteca-del-Congreso-NacionalArtículos Relacionados
Magallanes es el último bastión de la huelga de hambre iniciada por ex presos políticos
por
11 años atrás 3 min lectura
Labbéstialidad de vivir sin cargo de conciencia
por Richard Sandoval (Chile)
9 años atrás 6 min lectura
Israel montó en Guatemala una máquina genocida que se ensañó contra su propia población
por Rafael Cuevas Molina (Costa Rica)
8 años atrás 5 min lectura
Roberto, tío Lobo, ahora que partiste, ¿quién me va a invitar?
por Angel Tamayo (Chile)
1 año atrás 20 min lectura
Trabajadores del Sename: “el riesgo de una nueva tragedia es inminente”
por Natalia Figueroa (Chile)
9 años atrás 4 min lectura
A mí me torturó Miguel Krassnoff
por Beatriz Silva (Chile)
55 mins atrás
02 de marzo de 2026
La llegada a la presidencia de Chile de José Antonio Kast podría cambiar el destino de uno de los violadores de derechos humanos más emblemáticos de la dictadura.
¡Manifiesto por la libertad de los Presos Políticos Saharauis!
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
2 horas atrás
02 de marzo de 2026
Se cumplen ahora cinco años desde que los integrantes del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) en cárceles marroquíes, y cuantas personas solidarias lo desean, nos concentramos aquí, en la Plaza de la Provincia, en Madrid, ante la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, todos los lunes, para exigir que el Gobierno de España reclame la puesta en libertad de los presos políticos saharauis.
¡Manifiesto por la libertad de los Presos Políticos Saharauis!
por Luis Portillo Pasqual del Riquelme (España)
2 horas atrás
02 de marzo de 2026
Se cumplen ahora cinco años desde que los integrantes del Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) en cárceles marroquíes, y cuantas personas solidarias lo desean, nos concentramos aquí, en la Plaza de la Provincia, en Madrid, ante la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, todos los lunes, para exigir que el Gobierno de España reclame la puesta en libertad de los presos políticos saharauis.
El Sionismo une a Kast y Zaliasnik
por Pablo Jofré Leal (Chile)
1 día atrás
01 de marzo de 2026
La designación del abogado Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile ante los territorios palestinos ocupados revela más que un simple nombramiento diplomático. Expone la convergencia política e ideológica entre el presidente electo José Antonio Kast y uno de los principales defensores del sionismo en Chile.