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Quién es quién en la delirante cruzada de la ultraderecha chilena 

Quién es quién en la delirante cruzada de la ultraderecha chilena
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08 de diciembre de 2021

En Chile existe una pléyade de movimientos y agrupaciones de ultraderecha que –según algunos investigadores– han comenzado a tender puentes entre ellos para enfrentar al «comunismo», entendiendo por tal cualquier manifestación de tipo socialdemócrata.

Algunos son populistas, nacionalistas, antiminorías; otros, ultraconservadores, xenófobos, patriarcales. Reivindican la dictadura de Pinochet, son antisistémicos, con rasgos neofascistas, homofóbicos y misóginos. Una buena parte de estos fueron activos manifestantes de las marchas en favor del Rechazo, viéndose incluso algunos vinculados directamente en las amenazas contra la fiscal de Alta Complejidad Ximena Chong, en octubre de 2020.

“Si usted considera que esta carta constituye una amenaza seria hacia su integridad psicológica y física, entonces está en lo correcto. Dado lo anterior, le sugerimos a usted y a sus adeptos que continuamente contribuyen a la decadencia de nuestra nación y nuestra justicia, corrijan su actuar a la brevedad”,

rezaba el texto de la amenaza.

Hoy, estos grupos en su gran mayoría se declaran como fanáticos seguidores de José Antonio Kast, a quien ven como un salvador frente al caos. Se autodefinen como intérpretes de las ansiedades provocadas por la “modernización capitalista”, distribuyendo mensajes de incitación al odio a través de redes sociales, además de acciones directas en calles y «barridas» contra la diversidad.

El 06 de octubre de 2020, la fiscal Ximena Chong –de la Fiscalía de Alta Complejidad Centro Norte, en donde se dedica a dirigir investigaciones sobre derechos humanos– llevaba cuatro días investigando el caso de un joven manifestante lanzado al río Mapocho por un funcionario de Carabineros, cuando dos motociclistas dejaron en su domicilio un sobre blanco con el siguiente mensaje:

«Me complace dirigirme a usted para comentarle que soy parte de un grupo de ciudadanos preocupados por su amenaza al devenir de Chile, su permanente activismo político, parcialidad y ataques a nuestros Carabineros de Chile y los valores que sustenta nuestra República. Permítame comentarle que los corruptos como usted no tienen cabida en nuestra nación y que tomaremos las medidas que consideremos necesarias, sean cuales sean, para defender a nuestro país”.

“Si usted considera que esta carta constituye una amenaza seria hacia su integridad psicológica y física, entonces está en lo correcto. Dado lo anterior, le sugerimos a usted y a sus adeptos que continuamente contribuyen a la decadencia de nuestra nación y nuestra justicia, corrijan su actuar a la brevedad”.

El mensaje terminaba con la imagen de un cerdo con la cara de la fiscal Chong.

La investigación policial por el delito de amenazas determinó que los dos motociclistas formaban parte de un grupo mayor de siete personas que se habían reunido, antes de la comisión del delito, en el edificio Génesis de avenida Apoquindo, en la comuna de Las Condes, para coordinar la acción y adulterar patentes de los vehículos. El grupo era heterogéneo, hombres y mujeres de diversas edades que participaban activamente de las marchas en favor del Rechazo a la nueva Constitución. La afinidad política entre ellos estaba dada por su carácter «patriota» y anticomunista, sus acciones motivadas por la incitación al odio y la apología al terrorismo de Estado, así como por la reivindicación nostálgica de las acciones terroristas del extinto movimiento Patria y Libertad.

La agrupación que amenazó con atacar la integridad física y psicológica de la fiscal Chong forma parte de un serie de movimientos de extrema derecha que han proliferado en el país en los últimos 10 años y que se caracterizan algunos por ser populistas, nacionalistas, antiminorías; otros, por ser ultraconservadores, xenófobos, patriarcales, además de reivindicar la dictadura de Pinochet, ser antisistémicos, con rasgos neofascistas y nazis, homofóbicos y misóginos y para los que toda política con atisbos de socialdemocracia es calificada de comunista. Hoy, la gran mayoría de ellos son fanáticos seguidores de José Antonio Kast.

En Chile existe a lo menos una docena de estas agrupaciones con una nutrida actividad en redes sociales y por utilizar Nitter.hu, una interfaz más protegida y de acceso no masivo. Entre estas organizaciones –algunas con pretensiones de convertirse en partidos políticos– destacan Fuerza Nacional, La Vanguardia, Movimiento Social Patriota, Nuevo Tiempo, Partido Nacional Ciudadano, Patria Nueva Sociedad, RST Chile y Acción Identitaria.

El quién es quién:  Sebastián Izquierdo, La Vanguardia

Kast y Sebastián Izquierdo

Sebastián es conocido por sus posiciones delirantes. Pertenece a un reducido grupo que pide la instauración de una monarquía, cuyo trono ha de ser ocupado por quien se alce con la victoria en una lucha fratricida que visualiza tan implacable como sangrienta. De la mano de este activista de ultraderecha podemos iniciar un descenso a las cavernas del pensamiento humano.

De apellido Izquierdo, Sebastián no tiene una ocupación conocida, salvo la agitación callejera y algunas “charlas” a través de YouTube y redes sociales en las que adhiere a ideas que se rebelan ante la evolución humana. Alejandro Lagos, magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile, integrante del Observatorio del Ascenso de la Extrema Derecha en Chile (OAEC), sostiene que Izquierdo es “un mitómano, un ser marginal pese a que tuvo un abuelo historiador, también de ultraderecha».

Cree que José Antonio Kast es moderado, o no enteramente de derecha, aun cuando en su minuto lo alzó como representante de quienes apuestan por un Estado mínimo, o por un “Estado de bienestar para los ricos”, como bien definía al neoliberalismo el economista Robert Reich, exsecretario del Trabajo en el gobierno de Bill Clinton.

Es mucho más conocida su pública simpatía por el asesinato de chilenos y chilenas en dictadura. Hace rato que viene pidiendo una guerra civil total que termine con la aniquilación de cinco millones de izquierdistas (el 26% de la población).

Luis Luces, Unión Libertaria

Kast y Luis Luces (venezolano)

Izquierdo alguna vez trabó amistad con Luis Luces, un venezolano conocido en los círculos de ultraderecha por su admiración por José Antonio Kast y su simpatía por el nazismo alemán. Se presentaba como líder de Unión Libertaria, movimiento que informó de su expulsión precisamente por su adhesión al nacionalsocialismo.

Es un rabioso antiizquierdista y ultraconservador, pero algo pasó que Sebastián luego lo acusó de ser agente del Sebin, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, especie que el aludido desmiente de forma categórica. Luis Luces adquirió cierta fama tras enfrentarse al Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), y es el que aparece en este video junto al notero de CQC Sergio Feito celebrando el paso del blondo candidato de Paine a segunda vuelta, oportunidad en la que un adherente de Kast bromeó con que tenía “cara de niño violado”.

Las barridas de Roberto Belmar

Roberto Belmar

Roberto Belmar, conocido en el ambiente como “Soa Meche” y “Chopper”, es otro activista con clara predilección por la «barrida», quien acostumbraba a hostigar a manifestantes pacíficos de cualquier movimiento u organización social, o bien vandalizar las expresiones artísticas de protesta que tan habituales se hicieron después del 18 de octubre de 2019.

Belmar caminaba a sus anchas por las calles del centro hasta que, en enero de este año, le tocó sufrir una dura paliza a la salida de una formalización en el Centro de Justicia. Sufrió la fractura de un brazo y múltiples contusiones, además de funas en el hospital.

“Es un joven de Talcahuano con una historia terrible, marcada por el abandono familiar, el consumo de drogas… En Santiago se juntaba con amigos fuera del Telepizza de Plaza Italia. Consumía mucha pasta base. Él fue rehabilitado por Sebastián Izquierdo, quien lo introduce en estos grupos de ultraderecha, donde nace una relación de amistad y camaradería muy propia del carácter de horda que tienen estos grupos”,

señala Alejandro Lagos, del Observatorio del Ascenso de La Extrema Derecha en Chile (OAEC).

Belmar colgó un video solidarizando con su amigo Carlos Méndez González, alias “La Bestia”, aquel mexicano que asesinó a su novia María Isabel Pavez, joven estudiante de obstetricia.

Pedro Kunstmann, Movimiento Social Patriota

Pedro Kunstmann

¿Y quién es Pedro Kunstmann?

“Es el líder del Movimiento Social Patriota, un grupo con proyección, pese a que ahora anda de perfil bajo, que difiere de otros por su enfoque más ‘desarrollista’, es decir, es nacionalista pero profundamente antineoliberal, más partidario de una intervención del Estado en la economía. Kunstmann es un personaje clave porque estudió Derecho en la Universidad de Chile. Ha perdido terreno en esta constelación de ultraderecha porque su movimiento se restó de apoyar el Rechazo en la calle, pero tiene todas las de ganar a mediano plazo, creemos nosotros. Es el mejor parecido, con rasgos narcisistas menos marcados que otros líderes, tiene mejor dicción, más fondo ideológico”,

explica Lagos.

El Movimiento Social Patriota se hizo tristemente célebre por su delirante cruzada contra el aborto durante la marcha del 8M, en donde al menos tres mujeres fueron acuchilladas. Entre sus líderes está Erwin Stock Contesse, un exdetective, que llegó a ser jefe de Comunicaciones de la Academia Superior de Estudios Policiales de la Policía de Investigaciones (PDI). La institución que lo pasó a retiro por su comportamiento bipolar.

Erwin Stock Contesse

Izquierdo era de Capitalismo Revolucionario y luego liquidó este movimiento para formar La Vanguardia”, detalla Lagos. Y añade: “Luego se marchó de ahí también para hacer otras cosas. De hecho, Izquierdo se casó y se salió. Entiendo que tenía interés de convertirse en youtuber, hasta que Johannes Kaiser les aguó los planes con las terribles declaraciones que salieron a la luz luego de ser electo diputado, y dejó en ese lugar a Belmar. Los movimientos de Izquierdo y Belmar están muy lejos de la capacidad organizativa y combativa de Patria y Libertad. El Movimiento Social Patriota, de Kunstmann, está a la expectativa, esperando a ver cómo decanta el panorama electoral y político en 2022. Kunstmann se escindió del movimiento Acción Identitaria, que es el grupo neofascista más peligroso y numeroso”,

explica.

Acción Identitaria

¿Y qué es Acción Identitaria?

“Son neofascistas a la usanza de Casa Pound en Italia, o como Hogar Social de España, muy violentos, con una estética propia, siempre con la idea de que los chilenos están primero en todo, muy antiinmigrante y antiglobalización, con una prédica que incluye mucha jerga izquierdista, muy de rebelde buena onda. Son gallos grandes, sobre los 35 años, y es un movimiento marcado por una clara cultura marcial”,

señala. Como correspondía para la ocasión, los “identitarios” de Iquique salieron en motocicleta para alentar la protesta por la crisis migratoria.

“Si pudiéramos enumerar a movimientos importantes y temibles, debemos mencionar a Acción Identitaria y Movimiento Social Patriota, y un poco más atrás a Patriotas por Chile, movimiento con pretensiones de partido formado por el coronel de Ejército en retiro Christian Slater Escanilla, y el movimiento Fuerza Nacional, que también quiere ser partido, compuesto por integrantes de la denominada ‘familia militar’ y encabezado por personajes como el abogado de militares Raúl Meza, la exmilitante UDI Loreto Letelier, Augusto Pinochet Molina y Hermógenes Pérez de Arce, cuyo objetivo mayor es sacar a sus familiares y amigos del penal de Punta Peuco”,

comenta el investigador.

Otros movimientos

Hermógenes Pérez de Arce

Hay otros movimientos, incluso partidos: Nuevo Tiempo, constituido como partido en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, es evangélico y ultraconservador; el Partido Nacional Ciudadano, constituido desde el 13 de abril del 2020 en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos por un exmilitante y dirigente regional de Renovación Nacional. Ambos son partidos situados en los márgenes de la derecha. Ha habido otros movimientos en el pasado, como el Frente Orden Nacional, disuelto en 2012, y otros grupúsculos –muy violentos– como Martillos del Sur, cuyo líder, Elliott Quijada, fue encarcelado en 2010 por amenazar de muerte a la exsenadora Lily Pérez debido a su ascendencia judía y por mantener pornografía infantil en su computador personal.

A la mayoría no le ha ido muy bien en su afán por constituirse en partido. “Es verdad: no hemos sido capaces de conseguir todas las firmas. Nos ha faltado poder de convocatoria”, dice Pérez de Arce, abogado y periodista, quien rechaza ser vinculado a todo este mundo de ultraderecha, ya que –según dice– “esos movimientos se parecen a Avanzada Nacional, pues creen mucho en la intervención del Estado en la economía, y nosotros somos liberales en lo económico”. Los investigadores creen que la concentración de la riqueza y el poder ha permitido el tránsito histórico desde el viejo desarrollismo nacionalista a un neoliberalismo “apátrida”, mucho más presentable desde la retórica que exalta la “libertad individual”.

¿Por qué no pertenecen entonces al muy neoliberal Partido Republicano, el movimiento más exitoso que haya emergido de los extramuros derechistas, al punto que hoy puede llevar a su líder a La Moneda? Hermógenes Pérez de Arce indica que hay un elemento que torna imposible una vinculación mayor entre ambos mundos:

“Ellos, a diferencia de nosotros, no hacen una valoración explícita de la obra y legado del gobierno militar. El Partido Republicano es como la UDI, que borró esa mención de su declaración de principios, cosa que me parece increíble sabiendo que Pinochet salvó a Chile del comunismo”.

Sin embargo, Pérez de Arce no se pierde:

“José Antonio Kast es nuestro candidato de todas maneras ante la amenaza del comunismo”.

Alex López, RST

Alex López

Pero quizás no está muy lejos el día en que todos ellos conformen un frente común. De hecho, ya hay alguien que trabaja con denuedo en aras de ese objetivo, afirma el investigador de la Universidad de Chile, Alejandro Lagos. El personaje en comento es un viejo conocido, uno cuya fama ha comenzado a cruzar fronteras: Alexis López Tapia, creador –en los 90 del pasado siglo– del movimiento Patria Nueva Sociedad, cuya tesis es la delicia de Acción Identitaria.

Alexis López ha realizado un trabajo silencioso y metódico a efectos de tender puentes entre cada uno de estos movimientos, a sabiendas de que todos estos grupos abrevan de tradiciones ideológicas diferentes. López proviene de una vertiente más tradicional del fascismo chileno: estamental y corporativista, apuesta a superar esa organización basada en clases sociales –y que considera corrosiva y odiosa– por una organización social basada en gremios, bajo un fuerte paraguas estatal. En suma, la clásica “tercera vía” ante la democracia liberal capitalista y el marxismo.

“La campaña por el Rechazo brindó esa oportunidad de conversar. Alexis López es muy pragmático y, para hacer posible esa conversación entre antineoliberales y neoliberales, debió sacrificar gran parte de su ideario. Hoy ha levantado un ‘programa mínimo’, que es la lucha contra el caos. ‘Patria o caos’, ese es su relato o, mejor dicho, la unión de los chilenos bien nacidos contra los ‘orcos’, contra la ‘barbarie’ y la anarquía. José Antonio Kast no es su candidato ideal, pero entiende que es un chileno bien nacido y le da todo su apoyo”,

indica Lagos.

La ultraderecha chilena pasa a la vanguardia latinoamericana

Alexis López ha tenido una doble vida: una como nacionalsocialista que participaba en barridas en Valparaíso, y otra como intelectual. Su proyecto político neonazi terminó de caer en 2010 tras el asesinato de un joven en barrio Franklin, pero logró reciclarse fungiendo de arqueólogo. De hecho, hizo noticia “descubriendo” el origen inca de Santiago.

López explicaba su tesis como una estrategia basada en

“llevar a cabo un nuevo modelo de acción revolucionaria horizontal, que normaliza de manera gradual y cotidiana disposiciones y conductas en orden a alterar el estado de normalidad social del sistema dominante, con el objetivo de ser derogado y sustituido”

Es, muy grosso modo, la idea del castro-narcochavismo digitando revueltas en el continente, ese enemigo implacable y poderoso que no respeta a nada y a nadie, “cosa que carece de todo sustento y evidencia”. Lo que dice el investigador Alejandro Lagos es cierto: no hay evidencia alguna de ese vínculo, pero la evidencia es lo de menos para un mundo que renuncia al conocimiento científico y a todos los otros valores de la Ilustración: democracia, cultura de derechos humanos, racionalismo, etc.

Escuche el audio de Alex López en Colombia:

El expresidente de Colombia y reconocido líder de la ultraderecha latinoamericana, Álvaro Uribe Vélez, lo invitó a Colombia para brindar una exposición en el marco de las protestas que tuvieron lugar en ese país. En la Universidad Militar Nueva Granada lo llamaron “doctor López”.

“Ciertamente que tiene más formación que Izquierdo y Belmar, con quienes logró articularse en las marchas del Rechazo, pero me parece que hace una lectura errada de los pensadores que cita para sostener su tesis. Acusa vacíos importantes y hay algunos, como Kunstmann, que lo notan. Sin embargo, es uno de los activistas claves de la ultraderecha chilena por su capacidad de convocar, organizar y articular. Sus ideas han sido absorbidas por Acción Identitaria”.

Acción política

Toda la ultraderecha, ya sea neoliberal o desarrollista, alimenta su “acción política” en espacios virtuales en los que abundan las teorías conspirativas y conjuras internacionales de alto nivel (que involucran a la ONU), los discursos de odio y las interpretaciones más simplonas de la realidad, sin mencionar esa extraña pasión por una iconografía que glorifica la muerte (calaveras con boina y corvo) y el militarismo, así como cierta inclinación homoerótica, como bien lo demuestra la ilustración que contribuyera a viralizar el APRA (Asociación para la Paz y la Reconciliación en La Araucanía), un grupo de autodefensa organizado por agricultores afectados por la violencia rural, otra entidad que está en el radar de los que investigan a la ultraderecha.

Dice Mario Sobarzo, sociólogo y académico de la Universidad de Santiago, que todo movimiento protofascista echa raíces en el romanticismo, una corriente de pensamiento que en su minuto exaltaba la muerte gloriosa.

“Idolatra la muerte. De ahí que José Millán Astray, lugarteniente de Francisco Franco, hiciera famosa la frase ‘¡Viva la muerte!’, una cosa extrañísima pero comprensible a partir de lo que nos dice Erich Fromm respecto a que el fascismo es necrofílico porque la muerte es estática, definitiva, es decir, simboliza bien esa repulsión al cambio. Y sobre la homosexualidad, debemos decir que en el partido nazi había muchos homosexuales y a nadie se le persiguió por eso. Hitler mandó a matar a Ernst Röhm (jefe de los “camisas pardas”) no por homosexual, sino porque ponía en riesgo su liderazgo. Hitler hablaba mucho del ‘amor odal’, ese amor de Odín, de cómo los hombres de más edad se rodean de jóvenes que les impregnen de esa energía vital que ellos tanto necesitan, cosa que aquí en Chile vimos con Paul Schäfer en Colonia Dignidad”.

“Es verdad: Tienen un tema muy marcado con la musculatura, la virilidad, y eso se ve mucho en Acción Identitaria”,

complementa Lagos.

Otro elemento diferenciador de la ultraderecha es su inclinación por la mentira como arma política. En Chile, estos movimientos que adhieren a José Antonio Kast se han apegado al mismo guión empleado por los que llevaron a Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos o los que consiguieron sacar a Gran Bretaña de Europa, y por la ultraderecha colombiana que, encabezada por Álvaro Uribe Vélez, logró movilizar el voto contra el acuerdo de paz encabezado por su sucesor, Juan Manuel Santos. El mismo Hermógenes Pérez de Arce echa mano a una especie a lo menos inexacta cuando refiere al

“intento de personas dentro de la Convención, gente de izquierda, de acabar con el concepto ‘República de Chile’, reemplazándola por los pueblos de Chile y cosas así”.

El miedo es otro elemento diferenciador. El discurso de la ultraderecha es un discurso más en negativo, siempre en oposición a algo caricaturizado como amenaza. Pérez de Arce avisa, por de pronto, que

“con el triunfo de (Gabriel) Boric se vienen los otros mil días, al igual que con (Salvador) Allende. Habrá un derrumbe económico, mucho desorden… será un desastre, y lo que Chile necesita es orden, partiendo por poner orden en La Araucanía”.

¿Cómo es posible que el “progresismo” no logre anticiparse a estos fenómenos y estrategias ya probadas en tantos otros lugares? ¿No lo vieron venir?

Mario Sobarzo cree que la academia debe hacer una autocrítica urgente.

“Por una parte, tenemos a unos académicos que no ven con muy buenos ojos la vinculación con la gente, y ciertamente se han divorciado de los temas de sociedad. Y por otra parte, creo que hemos realizado una lectura abusiva de filósofos deconstruccionistas, donde todo fenómeno es observado desde la perspectiva del más vulnerable, donde a menudo vemos una obsesión por temas como el poder, el control, etc. Más que generar conocimientos, veo a muchos académicos de las ciencias sociales empujando ciertas agendas en una clara postura militante”,

indica el investigador y académico.

Pero, ante todo, la proliferación de estos movimientos y el surgimiento de una candidatura como la de José Antonio Kast acaso nos revelan un empeoramiento en la salud mental de las personas que habitan el territorio. “Es muy desgastante física y psicológicamente estar enojado y odiando todo el día. De verdad que debe ser muy agotador ser de ultraderecha”, concluye el investigador Alejandro Lagos.

*Fuente ElMostrador

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