Laurence Golborne: qué te decapiten ¿”Es posible”?
por Rafael Luis Gumucio Rivas (Chile)
13 años atrás 5 min lectura
En Chile tenemos una de las derechas más trogloditas del mundo. Sus líderes, salvo muy pocas excepciones, hasta hoy, no han pedido perdón por los crímenes de la abyecta tiranía; en el fondo, siguen odiando a las víctimas de la dictadura y no están dispuestos a otorgar ninguna reparación, aun cuando sea simbólica. La ministra Matthei encabeza esta cruzada para atacar a las víctimas de los derechos, y siguen pensando que el único comunista bueno es el que está muerto. La derecha sigue soñando con el paraíso neoliberal que impuso Pinochet – que continuó la Concertación – razón por la cual Jovino Novoa escribe un libro donde hace una apología de la desigualdad y del reino absoluto del mercado, sin regulación alguna.
Laurence Golborne quiso ser el niño símbolo de la idea derechista de la “meritocracia” – cualquier hijo de “ferretero” podría llegar a ser gerente y ¿por qué no? ocupar la primera magistratura. Golborne representaba esta idea de la UDI popular en el sentido de tal vez, si el mérito y el esfuerzo lo acompaña, uno de sus líderes poblacionales se convirtiera en candidato presidencial y defensor de los intereses de los ricos – cargo al que algunas veces sueña Pablo Longueira para su ahijado, a quien adora y demuestra chochera porque logró llegar a la universidad-. Para la derecha de la UDI la democracia es el gobierno de los pobres, pero sin los pobres.
Había otro motivo importante para apoyar a este gerente y ministro de Piñera: pragmatismo. Los dirigentes de la UDI estaban convencidos que este ciudadano era el único capaz de derrotar a su bestia negra, Michelle Bachelet, y que para lograrlo bastaba sólo difundir la vida ejemplar de San Laurence Golborne – algo así como lo que pasaba en las revistas de comics de los santos, cuya lectura era una de mis entretenciones en mi niñez -.
Para la UDI, la mezcla entre los negocios y la política no es algo condenable ni antiético, por el contrario, es algo tan normal como el ocaso del sol: los delitos económicos no existen, y si por azar alguno de ellos ha descubierto en acciones dolosas y pasado a la justicia, sabe bien que es un intocable – el ex ministro Teodoro Riveros, Joaquín Lavín, Cristián Larroulet y otros, se han enriquecido con el lucro de las universidades, de las cuales son accionistas y, en días recientes, se ha descubierto que Jorge Segovia traspasaba dinero de la U. Sek al Club deportivo de la Unión Española -.
Como los calvinistas en el comienzo del capitalismo, la derecha está convencida de que riqueza es una virtud que permite, a quien la posee darse el lujo de hacer lo que quiere para gozar el tránsito en este “valle de lágrimas”. Uno de los mejores ejemplos es el del Presidente actual que se da el lujo de volver a la infancia, a vista y paciencia de los “pobretes” chilenos: el único Presidente del mundo que se ha sentado, nada menos, que en la silla del Salón Oval de la Casa Blanca, capricho del cual se rio el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, considerándolo, para sus adentros, como pequeño goce del mandatario de un país “bananero”.
Los decapitados y lapidados son los últimos en darse cuenta que, en muchos casos, bien se lo merecían: Golborne, después de haber recibido una sarta de palos, aún sigue creyendo que era el mejor candidato para derrotar a Michelle Bachelet, pero que sus enemigos – la propia derecha – no supo valorar. Para nuestro personaje, la condenación de la Corte Suprema por los abusos contra los consumidores perpetrados cuando era gerente de CencoSud y las inversiones en paraísos fiscales, son completamente normales. Por lo demás, él tiene razón, pues lo hacen todos los dirigentes de la derecha.
De víctima, Golborne quiere pasar a profeta: dice en su entrevista a El Mercurio que “ojalá existieran los liderazgos para que se produzca una verdadera renovación, para que no sean los mismos de siempre y los que han pertenecido al club desde la cuna, quienes lideren la política nacional”. Produce hilaridad observar y leer a este “gerente” convertido en un anti-oligarca de tomo y lomo y, además denunciante del Chile de castas.
Siguiendo sus profecías, advierte que “no podemos perder tres a cero. Sería tremendamente triste que luego de un buen gobierno de centro-derecha nuestro sector no sólo no se reelija, sino que además disminuya su representación parlamentaria”. Ojalá sea esta una profecía auto-cumplida, pues así nos liberaremos de una Constitución arcaica, entre otros beneficios.
Golborne se muestra como un hombre puro y carente de ambiciones, pues dice, como todos los fariseos. “nunca he aspirado a un cargo público. No quise ser candidato a senador porque no cree que sea el único camino para servir al país…” Pienso que para él sería mejor en la OCDE, pues pienso que desde este organismo puede hacer buenas inversiones, ignorando que el Presidente Francois Hollande ha tenido la mala idea de subir los impuestos a los ricos, provocando, por ejemplo, la emigración a Rusia de Gérard Dépardieu.
Los verdugos de la UDI son más rápidos y eficientes que la guillotina: en un segundo le cortaron la cabeza a quien ellos mismo eligieron como su líder y, sin compasión, la exhibieron en la “plaza pública”, a merced de los perros rabiosos, y todo volvió a su cauce natural con la entrada en gloria y majestad de su líder natural, Pablo Longueira, el mejor intérprete y predicador de las ideas de San Jaime Guzmán.
05/062013
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El primer y el ultimo parrafo son simplemente estupendos. Gumucio merece aplauso. Chile lagrimas.
😀 😆 🙂 😉 8) 😐 :-* 😳 🙁 😥 😮 😕 😡 😮 :zzz 😛 🙄 :sigh: demyyyyyyyyyyyyyyyyyyy