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Los Miserables: cansados, pero enteros

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Muchos no leyeron “Los Miserables” y es de verdad una vergüenza que esta Educación contra la que, lógicamente, protestan estos jóvenes, no se los enseñara. El Estado $hileno no quiere formar gente con ideas, sino mano de obra barata. Sin embargo, para darte cuenta que adultos e instituciones te pasan la máquina por encima no hace falta ni siquiera Víctor Hugo, y por eso, fueron miles de jóvenes protestando el día martes 8 de julio en las calles de Santiago…

La TV abierta que ya sabemos justifica la violencia de Estado y busca bajarle el perfil a las ideas rebeldes con sus reportajes que desprestigian a los estudiantes, confesó 4 mil manifestantes en las calles. En realidad fueron el doble. Apoyaron al estudiantado, entre otros, los trabajadores de CODELCO, los Deudores Habitacionales, trabajadores y trabajadoras de Universidades, apoderados, madres, padres. 

Es cierto que fueron el Colegio de Profesores y la CUT, Central Unitaria de Trabajadores, los convocantes de “peso”, sin embargo, a la hora de llenar las calles no fuimos los adultos, sino los jóvenes, niños y niñas, los que se las tomaron. Y no es raro, en los años 80, escasas veces vimos a los adultos-intelectuales de la lucha antidictatorial en las calles: éramos nosotros, los miserables –jóvenes de aquel entonces- los que las repletábamos. 

Esta vez, fue ACEUS, Asamblea Coordinadora de Estudiantes Universitarios y Secundarios, y otras organizaciones populares y juveniles que estaban allí, voceros y voceras de Liceos, Colegios y Escuelas universitarias.

En la marcha que partió de Plaza Italia, llamada por la ACEUS, la represión fue frontal y brutal desde sus mismos inicios -con heridos-. Sin embargo, nunca lograron parar a los grupos que avanzaban por las Alamedas -jamás abiertas- pero sí repletas de jóvenes.

Unas niñas con megáfono, uniforme colegial y mirada cálida que aceptaron de buen gusto cambiar una ofensa a la madre de los pakos represores por una referencia al falo de sus padres, gritaban cosas como: “¡Qué Vergüenza la Concertación hay plata pa’ las coimas y no pa’ Educación!”. 

Los carabineros, enviados malditos de la Casa con nombre financiero que hace las veces de símbolo nacional, “La Moneda”, reprimió brutalmente a las manifestantes. Es cierto que la presidenta anda en Uruguay, pero eso no importa, la represión desatada representa claramente de lo que es capaz el Gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia para NO resolver las problemáticas de la Educación, y Bachelet es una triste, pero fiel representante de esta coalición. 

Campaña de desgaste del gobierno y censura de la izquierda
Javiera Campos Meneses, de ACEUS, joven vocera secundaria subraya: “somos hijas e hijos de trabajadores y queremos llevar adelante una lucha social más que gremial. Porque la derecha ha querido imponer una lucha parcial, y no es así, las temporeras, los obreros, las pobladoras, los estudiantes, todos tienen que ver con esta lucha porque ya entendimos que este sistema está en crisis y hay que cambiarlo de raíz”. 

Ella habla de un sistema que no consiste sólo en unas determinadas finanzas, sino en toda una lógica adultocéntrica y patriarcal que se la pasa buscando resquicios positivistas –lineales y básicos- para descalificar los discursos de la pasión, de la emoción, del sentir, del verdadero ser de las personas (más allá del estúpido rol que se les ha asignado). 

Cuando un vocero de ACEUS, Rodrigo Soto, de la Universidad de Valparaíso comenzó a leer un comunicado de su organización con una opinión crítica hacia la CUT, diciendo entre otras cosas que cuando se responde a los partidos políticos y sus cúpulas, en vez de a los trabajadores y trabajadoras, se pierde el objetivo del cambio social, se le intentó acallar tanto desde los convocantes como desde un grupo de mujeres -caras conocidas del movimiento institucional de mujeres- que lo acusaron de hacer una crítica “destructiva”… Sonó a cuando adultas adecuadas (“doñas perfectas”) nombran como “vándalos” a quienes legítimamente se tapan la cara para no ser interceptados, apresados, secuestrados… Sonó a CONTROL SOCIAL, a envidia -no “del pene”- sino de la capacidad de rebeldía que ellas ya perdieron entre tanta negociación, incoherencia, sometimiento y cobardía…

Los jóvenes, que construyen cordones territoriales (sí, “cordones”, esa figura movimientista directamente salida de los 70 del Chile despercudido de la Unidad Popular); esos jóvenes que no quieren “conductores” de los movimientos sociales, que rechazan “vanguardias” al pedo -que luego terminan escondiéndose como el avestruz mientras abandonan a la intemperie a sus propios retoños con las armas empuñadas-; esos jóvenes que apuestan hoy -como nosotras ayer- a construir Movimiento Social. Esos jóvenes no tuvieron más de 15 minutos disponibles para expresarse. Los acallaron, patéticamente, con la canción nacional $hilena, la misma que nos obligaban a cantar los milicos de la Dictadura en los Liceos de los 70 y los 80, la misma de una $hilenidad vergonzosa invasora y perseguidora del pueblo Nación mapuche.

¿La buena noticia? Más allá de la campaña de desgaste a la que ha apostado el Gobierno de Bachelet y su camarilla, aunque en los Liceos se vuelva a clases, las calles siguen impregnadas de la lucha estudiantil. Hoy se vio su fuerza y su profundo descontento. 

¿Los costos? Cerca de 300 detenidos y detenidas en la 4ª y la 3ª Comisaría ordinarias de Santiago y en la 19ª comisaría de Providencia. Los abogados y abogadas de la Defensoría Popular repartiéndose para dar apoyo a la liberación de todos y todas. Golpes, malos tratos, humillaciones de carabineros que también son pobres -pero arribistas y fachos-. En la 3ª golpearon no sólo a detenidos, sino también a los que reclamaban su liberación en la calle.

Pero, los miserables de hoy en el $hile de Ba$helet, han tomado sus Liceos, hecho paros y barricadas y repletado las calles desde hace un mes y medio en este 2008, un año en que los adultos partidos políticos no parecen tener cabida entre los jóvenes rebeldes. No importando lo que digan sus frustrados padres y madres que insisten en representar el CONTROL SOCIAL desde la razón más antiética y patética (que riman), los jóvenes protestan y parece que no se cansarán tan pronto…

No leyeron “Los Miserables”, no saben de Zolá y “Germinal”, no les contaron de Dostoievski, de Gógol, Jean Paul Sartre o Luis Emilio Recabarren… ¡Para qué preguntarles por Louise Michel, George Sand, Alexandra Kollontai, Flora Tristán, Marcela Lagarde, Simon de Beauvoir o Julieta Kirkwood… (si a esas no las quieren conocer ni los que saben…). Pero lo intelectual queda derrotado por la vivencia compleja de asumirse discriminado.

Como dijo Julieta Kirkwood, feminista chilena luchadora contra la dictadura: “Entre la mesura y la rebeldía, prefiero la rebeldía”. En este caso la rebeldía de demandar “lo imposible” porque “la medida de lo posible” en $hile, es la misma basura con que quiso engañarnos la Concertación que claramente huele a podrido.

– La autora es integrante del movimiento Feministas Autónomas

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