Esa legión de desesperados que se rebelan ante el destino amargo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han escrito, al dictado de las grandes corporaciones económicas que gobiernan a los gobernantes, surge del fondo de nuestra propia Historia. Forman una riada humana incontenible de acreedores individuales, que vienen a cobrar una vieja deuda colectiva. (Y no tan vieja, ya que se sigue incrementando con las distintas formas de latrocinio que escondemos con eufemismos como libre mercado). La inmensa mayoría de sus integrantes ni siquiera lo sabe. Muy pocos lo sospechan, algunos lo intuyen, pero no pueden saberlo: se lo impide el mismo sistema económico que los empobreció. Lo hace para que nunca lleguen a exigir la reparación histórica a que tienen derecho, desde la devolución de riquezas acumuladas a su costa hasta la memoria histórica de los crímenes que se cometieron contra ellos. Los pagarés morales que nos presentan no tienen escritas cantidades de dinero ni reivindicaciones políticas. Lo único que piden es trabajo. Quieren vendernos lo único que les queda: capacidad laboral, fuerza y habilidad para un tajo ajeno. Por una vez, esperan que se lo compremos en lugar de robárselo, como en tantas ocasiones desde la esclavitud hasta el neocolonialismo. Aceptan que serán explotados, saben que su trabajo contribuirá a que, como siempre, se enriquezcan los privilegiados por esa Historia de injusticias contadas como hazañas. Y tienen que resignarse al pequeño beneficio de un salario muchas veces injusto, cuando la falta de papeles aumenta su indefensión.
Claro que los entiendo. Es preciso un acto de mala voluntad para no comprenderlos. Todos somos testigos de cómo se conforman con malvivir, privándose de cuanto no resulte imprescindible, para enviar sus ahorros a sus familias. Modestas remesas de dinero que habrán de resultar decisivas en sus lugares de origen. Quien necesite ejemplos para entenderlo, que se de una vuelta por Extremadura o por Galicia, que pasee por sus campos y ciudades con los ojos abiertos y pregunte. Oirá las mismas respuestas que si lo hace por la serranía de Cuenca, en Ecuador: el dinero de los emigrantes.
Artículos Relacionados
«¿Dónde estaba Meryl Streep cuando Obama enjuiciaba a informantes y bombardeaba a inocentes?»
por Danielle Ryan (Irlanda)
10 años atrás 2 min lectura
Obama y la región: ¿Tiene importancia América Latina?
por Jorge Montecino (Chile)
18 años atrás 5 min lectura
Miguel Lawner: «El borrón y cuenta nueva para mí no corre»
por Daniel Gómez Yianatos (Chile)
16 años atrás 18 min lectura
25 verdades sobre el caso Evo Morales/Edward Snowden
por Salim Lamrani (Francia)
13 años atrás 5 min lectura
HidroAysén: las frases que la Concertación preferiría olvidar
por El Dínamo (Chile)
15 años atrás 9 min lectura
Preguntas para el día después de Netanyahu
por Gideon Levy (Israel)
19 segundos atrás
14 de juliode 2026
Merecemos saber cómo tratarán a los palestinos. ¿Se molestarán en reunirse con ellos? ¿Dejarán en pie todas las prohibiciones draconianas y crueles que se les impusieron el 8 de octubre de 2023? ¿Se abrirán las puertas de los centros de detención? ¿Permitirán que los palestinos regresen a trabajar a Israel?
«El odio no se propaga a través del conocimiento. Se propaga allí donde el conocimiento no llega»
por Alaa Al Aswany (Egipto)
1 día atrás
13 de julio de 2026
El odio no se propaga a través del conocimiento. Se propaga allí donde el conocimiento no llega. Y cada vez que una sociedad renuncia a educar no crea ignorantes, crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.
Preguntas para el día después de Netanyahu
por Gideon Levy (Israel)
20 segundos atrás
14 de juliode 2026
Merecemos saber cómo tratarán a los palestinos. ¿Se molestarán en reunirse con ellos? ¿Dejarán en pie todas las prohibiciones draconianas y crueles que se les impusieron el 8 de octubre de 2023? ¿Se abrirán las puertas de los centros de detención? ¿Permitirán que los palestinos regresen a trabajar a Israel?
Se nego a abandonar a sus pacientes: niños de Gaza. Hoy está muriendo, abandonado y sin alimentación en una carcel israeli
por Gideon Levy (Diario Haaretz, Israel)
4 días atrás
Imagen superior: Dr. Hussam Idris Abu Safiya es un pediatra y neonatólogo palestino que se desempeñó como director del Hospital Kamal Adwan en la Franja de Gaza desde febrero…