La historia se repite una vez más: Las nuevas sanciones impuestas por
las potencias occidentales contra Irán sólo dañan a la gente común de
Irán que sufre los efectos de estos juegos de poder
Los países del mundo están compitiendo entre sí para imponer nuevas
sanciones financieras contra Irán, mientras el pueblo iraní todavía no
ha olvidado el amargo recuerdo de los 8 años de guerra con el Irak del
partido Baath, ideada y promovida por los Estados Unidos y sus aliados
europeos. Las nuevas rondas de atroces sanciones dirigidas contra los
sectores más estratégicos de Irán vienen una tras otra en lo que se
afirma que es el movimiento internacional para impedir que Teherán
adquiera armas nucleares.
Aunque hasta ahora el Organismo Internacional de Energía Atómica y el
G5+1 no han podido presentar ninguna pruebas convincente que demuestre
que Irán desvía sus actividades nucleares hacia fines militares, el 9 de
junio de 2010 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió
aplicar una cuarta ronda de sanciones contra una serie de empresas y
personas iraníes que presuntamente han participado en el programa
nuclear y de misiles de Irán.
El pueblo iraní todavía recuerda los dolorosos días de la guerra con el
Irak del difunto dictador Saddam Hussein, quien fue armado y equipado
por los Estados Unidos y 14 países europeos. La Primera Guerra del Golfo
Pérsico costó la vida a más de 500.000 iraníes y causó daños a Irán por
unos 500 mil millones dólares estadounidenses.
El 9 de junio de 1992, el periodista estadounidense Ted Koppel informó
en el programa Nightline de la ABC que Saddam Hussein recibió gran parte
de su ayuda financiera, de inteligencia y militar de los Estados Unidos
y el gobierno de George H. Bush. En 1982, Irak fue retirado de la lista
de países patrocinadores del terrorismo que lleva Estados Unidos, lo
que permitió al gobierno de Reagan transferir una enorme cantidad de
tecnología de doble uso a Irak. Según un informe de mayo 1994 de la
Comisión Bancaria del Senado de Estados Unidos, materiales biológicos
patógenos, tóxicos, y otros materiales de investigaciones biológicas
fueron exportados a Irak durante la guerra de ocho años con Irán, de
conformidad con la solicitud y concesión de licencias por el
Departamento de Comercio de Estados Unidos.
El Reino Unido, la Unión Soviética, Holanda, Italia, Francia y Alemania
también desempeñaron un importante papel en ayudar a Saddam a perpetrar
la masacre y matanza del pueblo iraní. Se dice que Gran Bretaña exportó
tiodiglicol (un precursor del gas mostaza) y cloruro de tionilo (un
precursor del gas nervioso) a Irak en 1988 y 1989. Francia vendió
cazabombarderos Mirage F-1 de primera línea a Irak, así como aviones de
ataque Super Etendard. Entre 1977 y 1987, Francia contrató la venta de
un total de 133 cazabombarderos Mirage F-1 a Irak. En 1984, el
fabricante de helicópteros Agusta, empresa estatal italiana, vendió
helicópteros a Irak por valor de 164 millones dólares. A principios de
1987, Moscú entregó un escuadrón de veinticuatro MiG-29 Fulcrums a
Bagdad. Unión Soviética también ayudó a entrenar a la infantería de Irak
y entregó una serie de misiles tierra-aire, misiles aire-aire,
helicópteros e interceptores a Bagdad.
Se alegaba que la guerra de desgaste era un contrapeso al Irán
post-revolucionario, que estaba experimentando los primeros años del
rescate de la monarquía del Sha apoyado por Estados Unidos. Se declaró
que era una batalla contra el gobierno recientemente establecido; sin
embargo, paralizó la economía del país, mató a miles de civiles
inocentes, sumergió a la nación en un largo período de crisis social y
agravó las condiciones de la vida cotidiana de la gente común.
Al parecer, la historia se repite una vez más. Los líderes occidentales
envían mensajes de simpatía al pueblo iraní y declaran que quieren el
bienestar de nuestra nación. Expresan su comprensión de la situación del
pueblo iraní y afirman que quieren darle poder a los “subyugados” y
“oprimidos” iraníes. En un mensaje televisado en marzo de 2010 dirigido a
Irán, el presidente de EE.UU. Barack Obama declaró la voluntad de su
país para proporcionar a los iraníes las facilidades de un futuro más
esperanzador. Dijo que su país cree en la dignidad de todo ser humano.
Prometió la prosecución de los esfuerzos diplomáticos para incorporar a
Irán en la comunidad internacional y expresó su esperanza de que su país
pueda llegar al pueblo iraní de manera pacífica y constructiva.
“Nuestra oferta de contactos diplomáticos exhaustivos y diálogo se
mantiene”, dijo Obama en el vídeo. “En efecto, en el transcurso del año
pasado, es el gobierno iraní el que ha elegido aislarse y asumir una
posición de auto-derrota en el pasado en lugar del compromiso de
construir un futuro mejor”.
Sin embargo, los Estados Unidos y sus aliados europeos, en
correspondencia con su trayectoria pasada, repetidamente practican lo
contrario de lo que predican. Las sanciones financieras que el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, los Estados Unidos y la Unión
Europea han impuesto a Irán tienden a empeorar la vida diaria de los
iraníes comunes y corrientes que son fuertemente dependientes de los
ingresos estatales del petróleo y del gas. Ya asolado por las
consecuencias de los continuos fracasos internos en la economía y la
creciente inflación, las nuevas sanciones dañarán a los iraníes con la
duplicación de los precios y la reducción de su poder adquisitivo.
Las nuevas sanciones contra Irán no tienen nada que ver con el gobierno
de Irán, con el que los líderes occidentales mantienen un tedioso y poco
interesante conflicto. Estas sanciones, y cualquier tipo de acciones no
premeditadas como éstas, sólo ocasionan daño a los iraníes comunes y
corrientes, que deben sufrir los efectos del juego de poder entre los
gobiernos.
– El autor es periodista y escritor iraní.
– Traducido por Manuel Cedeño Berrueta. Es miembro de Tlaxcala, la red de traductores
por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir
libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor,
al traductor, al revisor y la fuente.
* Fuente: Tlaxcala
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