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Ciencia que cambió la historia de Chile: INTA de la Universidad de Chile cumple 50 años impulsando la nutrición y la salud pública

Ciencia que cambió la historia de Chile: INTA de la Universidad de Chile cumple 50 años impulsando la nutrición y la salud pública
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02 de marzo de 2026

El origen del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos está estrechamente ligado al trabajo pionero de los doctores Fernando Mönckeberg y Marco Perretta, quienes lideraron un equipo de profesionales que marcó un cambio en la salud en el país. La Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, destaca que “es especialmente significativo que hoy lleve el nombre de su primer director, Dr. Fernando Mönckeberg Barros, cuya labor para derrotar la desnutrición en Chile es uno de los avances científicos y sociales más esenciales de la historia de nuestra nación”.

A medio siglo de su creación, el Dr. Mönckeberg, fundador y primer director, señala que “el INTA está dando un ejemplo de lo que debieran ser las universidades: en qué debieran invertir y cómo deben invertir, no solamente en vista al presente, sino para asegurar el desarrollo futuro”.

Desde 1842 la Universidad de Chile ha sido parte esencial del desarrollo nacional, formando personas, generando conocimiento científico y contribuyendo a resolver los grandes desafíos a nivel país. Como parte de este compromiso, hace 50 años nace formalmente el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos  (INTA) creado por decreto el 1 de marzo de 1976. Su primer director fue el Dr. Fernando Mönckeberg Barros. Durante estas cinco décadas, el INTA se ha consolidado como la principal institución académica y científica nacional dedicada al estudio de la nutrición, los alimentos y su impacto en la salud de la población.

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Su origen se remonta a la década de 1950, cuando la desnutrición infantil alcanzaba niveles alarmantes en Chile. En 1960, más del 50% de los niños menores de cinco años sufría algún grado de desnutrición, y la mortalidad infantil superaba los 300 por cada mil nacidos vivos. Frente a esta realidad, un grupo de profesionales de la salud que incluían a médicos pediatras y bioquímicos, liderados por el doctor Fernando Mönckeberg Barros, fundó en 1954 el Laboratorio de Investigaciones Pediátricas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Este equipo científico buscaba respuestas desde la evidencia científica para desarrollar soluciones con un impacto significativo en la salud de la población chilena. En 1972 esta unidad se consolidó como Departamento de Nutrición y, luego, en 1976 la Universidad de Chile decidió fusionarlo con el Departamento de Bioquímica, liderado por el Dr. Marco Perretta, lo que dio origen al INTA.

Su misión: generar conocimiento, formar especialistas y aportar a políticas públicas que permitieran erradicar la desnutrición. Gracias a acciones como programas de alimentación complementaria (Leche Purita), fortificación de alimentos, educación en salud e investigación aplicada, Chile logró superar la desnutrición infantil como problema de salud pública en los años 80, siendo reconocido internacionalmente por este logro.

“Era un grupo humano que se comprometió a salir adelante y cada uno, de una forma multifactorial, de acuerdo a su especialización, estaba pronto a combinarse con sus compañeros y a delegar un aspecto del cual pudiese ser el camino para seguir dando pasos hacia adelante”, recuerda el Dr. Fernando Mönckeberg en un video grabado con motivo del aniversario 50 por la Dirección de Extensión y Comunicaciones del INTA, el cual será presentado en la conmemoración oficial.

“Chile en aquella época era un país realmente lamentable, muy pobre y sin ninguna orientación que indicara alguna meta a alcanzar. Hicimos muchos descubrimientos muy trascendentes y uno de los fundamentales era que el desarrollo del ser humano tiene tremenda trascendencia durante los primeros periodos de la vida, incluso desde el embarazo. Se fue creando toda una filosofía de cómo un organismo científico interdisciplinario podía enfocar el desarrollo del país. Para eso era fundamental comenzar en los primeros períodos de la vida. Y fue lo que se hizo”,

agrega el primer director del INTA.

A lo largo de estas cinco décadas, el campo de acción del instituto se ha ampliado significativamente. Hoy, el INTA aborda la nutrición a lo largo de todo el ciclo vital -desde la infancia hasta la vejez- mediante un enfoque integral basado en evidencia científica. Su investigación, desarrollada por el cuerpo académico en conjunto con investigadores y estudiantes de postgrado, abarca desde la nutrición básica hasta la implementación de políticas públicas y el desarrollo de alimentos saludables, incluyendo el estudio de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, diabetes, cáncer y otros trastornos asociados a la alimentación.

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La Rectora Rosa Devés indicó que “felicitamos a la comunidad del INTA por sus 50 años de contribución al país y a la Universidad, produciendo conocimiento relevante que impacta en distintas dimensiones de la ciencia y de la vida cotidiana de las personas. Es especialmente significativo que hoy lleve el nombre de su primer director, Dr. Fernando Mönckeberg Barros, cuya labor para derrotar la desnutrición en Chile es uno de los avances científicos y sociales más esenciales de la historia de nuestra nación. Es una muestra genuina de la importancia de la Universidad de Chile en el país y le agradecemos al INTA por seguir por esa senda en su comprometido trabajo que realizan día a día”.

El director del INTA, Francisco Pérez Bravo, describe que “a 50 años de su creación, el instituto sigue cumpliendo un rol clave en la generación de evidencia científica que permite orientar políticas públicas en nutrición y salud. Hoy enfrentamos desafíos distintos a los de hace cinco décadas, como la obesidad y las enfermedades crónicas, por lo que nuestro trabajo y compromiso es contribuir, desde la investigación y la formación de especialistas, a mejorar la calidad de vida de la población a lo largo de todo el ciclo vital. En este contexto, los desafíos actuales en nutrición requieren avanzar hacia enfoques más integrales, que consideren factores genéticos, ambientales y sociales. Desde el INTA estamos trabajando para que el conocimiento científico se traduzca en estrategias de prevención más efectivas, que permitan enfrentar las enfermedades crónicas no transmisibles desde etapas tempranas de la vida”.

El Dr. Mönckeberg destaca que en la actualidad el INTA “está muy bien encaminado y tiene más que responder con cosas concretas, objetivas, en avance en conocimiento nuevo en la transformación de ese concomiento en hechos reales y en cambios para el desarrollo del país, cosa que no vemos con igual claridad en la mayor parte de los países de América Latina en la actualidad. El INTA está dando un ejemplo de lo que debieran ser las universidades: (aquello en) lo que debieran invertir y cómo deben invertir, no solamente en vista al presente, sino para asegurar el desarrollo futuro”.

Investigación para enfrentar los nuevos desafíos nutricionales del país

El conocimiento generado por el INTA se transfiere a la sociedad mediante el apoyo técnico a organismos públicos, la participación en comités científicos y el desarrollo de soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la calidad nutricional de los alimentos disponibles para la población.

El cuerpo académico participa activamente en la discusión, formulación, evaluación e implementación de políticas públicas relacionadas con la nutrición y alimentación en Chile. Entre ellas destacan iniciativas vinculadas a la fortificación de alimentos, como la yodación de la sal, la fortificación de la harina de trigo con hierro y ácido fólico, y la fortificación de la leche y la harina con vitamina D, así como su contribución técnica a la implementación de la Ley 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad.

En este ámbito, la Dirección de Asistencia Técnica cumple un importante rol al vincular la investigación académica con la industria alimentaria, contribuyendo al desarrollo, reformulación y certificación de alimentos, así como a la validación de sus propiedades funcionales mediante estudios clínicos.

A ello se suma la participación del INTA en la elaboración y actualización de las Guías Alimentarias para Chile y su colaboración con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación (a través de JUNAEB) y el Ministerio de Desarrollo Social en el desarrollo de estrategias para entornos escolares saludables, la mejora de la calidad nutricional de la alimentación entregada en establecimientos educacionales como parte del Programa de Alimentación Escolar (PAE) y la promoción de hábitos alimentarios saludables, contribuyendo a la prevención de la obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles a lo largo del ciclo vital.

El INTA también ha fortalecido su rol en la formación de profesionales a través de su Escuela de Postgrado, que ofrece programas de magíster, doctorado, diplomados y cursos de especialización. Destaca el Magíster en Nutrición y Alimentos, creado en 1975, el más antiguo de la Universidad de Chile, con más de mil estudiantes graduados en sus cuatro menciones. A la fecha, más de 6.500 personas se han especializado en los distintos programas de formación continua del instituto, con cerca del 30% de la matrícula conformada por estudiantes de países de Latinoamérica.

En el ámbito de atención de salud, el Centro de Diagnóstico CEDINTA constituye un referente nacional en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades metabólicas y nutricionales complejas en población infantil y adolescente, apoyado por laboratorios especializados que permiten abordar patologías de alta complejidad. Desde 1992, el Laboratorio de Enfermedades Metabólicas (LEM) es  centro de referencia nacional para el diagnóstico de la fenilcetonuria (PKU), participando en el Programa Nacional de Pesquisa Neonatal del Ministerio de Salud., el cual ayudó a implementar. Además, se realiza el seguimiento clínico y nutricional de personas con enfermedades poco frecuentes en el marco de la Ley 20.850, conocida como Ley Ricarte Soto.

A 50 años de su creación, el INTA se proyecta hacia el futuro como un referente nacional y regional en investigación científica, formación de capital humano avanzado e innovación en nutrición y alimentos. Su quehacer continúa orientado a la generación de conocimiento transdisciplinario que contribuya a mejorar la nutrición, la salud y la calidad de vida de la población chilena y latinoamericana.

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