¿El G-7 aprovecha los incendios para intentar la internacionalización de la Amazonia?
por Aram Aharonian (Uruguay)
7 años atrás 5 min lectura

Los feroces incendios que ya devastaron casi medio millón de hectáreas de la selva amazónica en Brasil prendieron fuego también a la reunión del Grupo de los Siete en Francia y chamuscaron y dejaron en estado crítico el tratado de libre comercio firmado recientemente entre la Unión Europea y el Mercosur.
Paradojalmente, el entreguismo de los gobiernos neoliberales del Mercosur salvó la reunión de los siete países capitalistas más industrializados (Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña y Japón) y le dio un espaldarazo al presidente francés Emmanuel Macron para relanzarse como una figura internacional defensora del medio ambiente.
Pero lo más destacable es que en el imaginario colectivo internacional dejó a los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay) como incompetentes subdesarrollados que necesitan de la tutela del mundo “civilizado” para sobrevivir, porque si se los deja solos destrozan el planeta.
Los incendios amazónicos se extendieron con inesperada rapidez al terreno de la diplomacia europea, cuando el presidente francés Emmanuel Macron, acusó a su par brasileño, Jair Bolsonaro, de haberle mentido sobre sus compromisos en favor del medio ambiente y anunció su decisión de oponerse al TLC entre la UE y el Mercosur.
Macron aprovechó el enorme incendio de la Amazonia, las provocativas palabras de Bolsonaro y, sobre todo, la ausencia de reacción inteligente y soberana de los otros tres países del Mercosur (Argentina, Paraguay y Uruguay), no solo para atacar el acuerdo secreto suscrito recientemente sino para abrir la puerta de la ofensiva del G-7 para la internacionalización de la Amazonia, el pulmón del planeta (y, claro, sus recursos).
La minicrisis diplomática se expandió al resto de Europa, y la decisión de Macron fue apoyada por Irlanda. Alemania y Canadá también urgieron hablar sobre el tema de la Amazonia. Macron, en un discurso calificado de maniqueísta, señaló que por culpa de Bolsonaro y su política en el Amazonas se opondrá al acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, lo que sirvió para esconder una vez más las responsabilidades de las siete potencias en los dramas actuales, entre ellos la desigualdad mundial que promueven.
Según documentos publicados esta semana por un sitio británico, Bolsonaro y su gabinete inundado de militares tendrían un plan bien preciso para la Amazonia: construir una autopista y una central hidráulica en el corazón de la selva, un proyecto que data de la época de la djictadura militar brasileña (1964-1983).
La reacción del gobierno francés fue tomada con cautela por el gobierno argentino, que había celebrado con bombos y platillos el desigual el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, sellado en junio tras 20 años de negociaciones. Pero el gobierno neoliberal de Mauricio Macri está de salida, lo que pone en duda de que este TLC sea aprobado en el Congreso, habida cuenta de la oposición sindical, empresarial y, sobre todo, del sector productivo.
Macron no habló –claro está- de Japón y su depredadora pesca de ballenas, Alemania y su multinacional Bayer, propietaria de la ecoterrorista Monsanto, Italia y su desprecio por la condición humana ante la crisis de los migrantes en el Mediterráneo, y todos como promotores y suministradores de armas que alimentan conflictos como el de Yemen, respaldan a dictaduras y hacen trizas la región del Medio Oriente.
En un discurso más mediático que político, Macron interpeló a los ciudadanos a “responder al llamado de los océanos y de la selva que se está quemando”, sin olvidar que por su política colonial aún vigente, Francia también se sitúa como país amazónico (por la Guayana Francesa). “Vamos a lanzar no un simple llamado sino una movilización de todas las potencias” reunidas en Biarritz, y ello “en asociación con los países del Amazonas para luchar contra el fuego e invertir en la reforestación”, dijo.
También el aún presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk puso en duda la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur si el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no combate los fuegos en la Amazonia brasileña. De igual modo, Tusk avisó que «no facilitará» al Reino Unido que pueda abandonar la UE sin acuerdo previo
Mientras Francia e Irlanda amenazaron con no aprobar este acuerdo, Finlandia, que preside actualmente la Unión Europea, propuso imponer restricciones a las importaciones de carne de Brasil, el segundo abastecedor cárnico mundial, como forma de presionar al país a preservar la Amazonia. «No hay posibilidad de que Irlanda vote en favor del acuerdo si Brasil no respeta sus compromisos medioambientales», previno el premier irlandés Leo Varadkar.
La reacción de Macron se produjo en medio de una extrema tensión entre ambos países, un día después de que Bolsonaro lo acusara por tuit de «tener una mentalidad colonialista», que «instrumentaliza una cuestión interior de Brasil y otros países amazónicos» con «un tono sensacionalista que no contribuye para nada a resolver el problema».
Firmado a fines de junio, el acuerdo UE-Mercosur, que crearía un mercado de 780 millones de consumidores, es criticado no sólo en los países del Mercosur, sino también en Europa por el sector agrícola de varios países, pero también por ecologistas y ONGs. Parlamentarios europeos, al margen de la cumbre del G-7, habían alertado sobre la amenaza de Bolsonaro de «dejar el Mercosur» si la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner ganara las elecciones en la Argentina en octubre próximo.
Algunos analistas europeos prefieren interpretar la crisis entre Brasil y algunos países europeos como un triunfo de Donald Trump, aliado de Bolsonaro y escéptico del cambio climático (como su imitador brasileño), enemigo del multilateralismo, de la UE y del acuerdo UE-Mercosur.
Pero, más allá del desigual tratado de libre comercio, los sudamericanos deben tener en claro que detrás de los discursos de protección ambiental, en la mente de los dirigentes de los siete principales países capitalistas está el apoderarse del pulmón del planeta y de sus enormes riquezas,
-El autor, Aram Aharonian, es periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
*Fuente: SurySur
Artículos Relacionados
Chile: Lucha de clases al interior de la DC
por Manuel Acuña Asenjo (Chile)
9 años atrás 24 min lectura
Chau UNASUR, adiós a la paz, ¿Sudamérica será zona de guerra?
por Aram Aharonian (Uruguay)
8 años atrás 14 min lectura
Putin, luego de la «rebelión» de Prigozhin, ¿sale debilitado o fortalecido?
por José Vizner (España)
3 años atrás 4 min lectura
La coyuntura de marzo de 2009 en Chile
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
18 años atrás 12 min lectura
Teología de la Liberación: La urgencia de volver a la iglesia de los pobres
por Jon Sobrino (El Salvador)
17 años atrás 10 min lectura
El secreto revelado por Jeffrey Sachs: «Van por la cabeza de Putin»
por Profesor de Relaciones Internacionales (México)
2 años atrás 1 min lectura
El momento que conmocionó a Brasil
por
6 segundos atrás
28 de septiembre de 2026
Usted es muy joven, Nat. Déjeme contarle algo. Es muy triste que en este país, el presidente que no tiene título universitario sea el presidente que más ha estudiado en la historia de este país. […] Fui becario durante un breve periodo de tiempo. Nos encontramos con un país que contaba con 140 institutos federales. Vamos a dejar un legado de 782 institutos federales.
La hija de un detenido desaparecido chileno que vivió 20 años robada por un militar argentino y su esposa
por Ana María Sanhueza (desde Santiago de Chile)
2 días atrás
26 de septiembre de 2026
Federico Bianchini publica ‘Tu nombre no es tu nombre’, un libro que cuenta la historia de Claudia Poblete Hlaczik, que se enteró en 2000 que fue apropiada cuando tenía ocho meses y que sus padres fueron secuestrados por la dictadura argentina
Film soviético-japonés: «Dersu Uzala»
por Akiro Kurosawa (Japón, URSS)
2 días atrás
26 de septiembre de 2026
«la trama se centra en un nativo que vive cómodamente en los bosques llevando un estilo de vida que, de manera inevitable, será destruido por el avance de la civilización.»
Ante la asfixia israelí de la economía de Cisjordania, los palestinos responden condonándose mutuamente sus deudas en masa
por Qassam Muaddi
4 días atrás
Imagen superior: En un bordado palestino, varias manos desatan los hilos oscuros que aprisionan un libro de deudas; ramas de olivo y espigas de trigo ocupan su lugar. Traductions…