Ante la asfixia israelí de la economía de Cisjordania, los palestinos responden condonándose mutuamente sus deudas en masa
por Qassam Muaddi
3 semanas atrás 6 min lectura
Imagen superior: En un bordado palestino, varias manos desatan los hilos oscuros que aprisionan un libro de deudas;
ramas de olivo y espigas de trigo ocupan su lugar.
Traductions Tlaxcala Translations Fausto Giudice
24 de septiembre de 2026
Mientras el estrangulamiento financiero de la economía palestina impuesto por Israel entra en su tercer año, los palestinos se ayudan entre sí y condonan deudas por valor de millones de séqueles (NdR: séquel (o shekel) es el nombre de la moneda oficial de Israel) en una campaña de solidaridad que se hizo viral y que comenzó con un cheque sin fondos de una maestra.
Qassam Muaddi, Mondoweiss, 18 de septiembre de 2026
El 4 de septiembre, a las 7 de la mañana, el periodista palestino Alaa Rimawi publicó un llamamiento sencillo en su página de Facebook: condonen las deudas que les deben. A las 8, ya se habían recibido respuestas que perdonaban medio millón de séqueles. Para el martes, el total había alcanzado los 75 millones de séqueles, aproximadamente 24 millones de dólares.
La campaña, que Rimawi llamó «Perdona por amor a Dios», se extendió rápidamente por toda Cisjordania y recibió miles de respuestas de particulares, comerciantes y empresas. El propietario de una tienda de ropa de Silet al-Daher, al norte de Yenín, se grabó quemando un cuaderno de cuentas que contenía 47.000 séqueles en deudas de clientes. Una empresa avícola de Silwad, al este de Ramala, publicó una foto de un libro de deudas por un total de 250.000 séqueles, con una nota que indicaba que todo quedaba condonado. Un abogado compartió que su cliente había retirado dos demandas contra deudores por cheques sin fondos. Un vendedor ambulante de maíz perdonó a un trabajador de la limpieza los 36 séqueles que le debía.
«Puede que no sea mucho —dijo Rimawi a Mondoweiss—, pero 36 séqueles marcan una gran diferencia tanto para un vendedor ambulante como para un trabajador de la limpieza.»
La magnitud de la campaña refleja la profundidad de una crisis económica que lleva años gestándose en Cisjordania, que las políticas de Israel han agravado sistemáticamente y que ha dejado a cientos de miles de palestinos sobreviviendo con deudas, salarios reducidos y ahorros agotados, sin una red pública de protección a la que recurrir.
La creación de una crisis
La crisis económica de Cisjordania había comenzado antes de octubre de 2023. Desde 2019, Israel retiene parte de los ingresos aduaneros palestinos, dinero que recauda en nombre de la Autoridad Palestina (AP) mediante su control de las fronteras. Esa retención se intensificó después del 7 de octubre de 2023, mientras Israel revocaba casi todos los permisos de trabajo de unos 200.000 trabajadores palestinos que antes estaban empleados en Israel. Estos dos sectores —los ingresos aduaneros y los ingresos laborales procedentes de Israel— son las mayores fuentes de ingresos de la economía palestina en Cisjordania.
Las consecuencias se han acumulado durante tres años. La AP, el mayor empleador del mercado laboral palestino, se ha visto obligada a pagar medios salarios durante más de tres años. Los trabajadores que antes tenían permisos israelíes para trabajar al otro lado de la Línea Verde han agotado la mayor parte de sus ahorros y dependen de empleos irregulares e inestables.
Según la Oficina Central Palestina de Estadística, el coste de la vida aumentó un 53,67 % en los territorios palestinos en 2024, mientras que el poder adquisitivo cayó un 34,93 % en el mismo periodo, con una acumulación adicional del 12 % en 2026.
El resultado ha sido un recurso generalizado al endeudamiento. Muchos palestinos que trabajan compran bienes con dinero prestado, pagarés o cheques posfechados, especialmente a pequeños distribuidores mayoristas. Para las familias que hacen la compra semanal, todo se reduce a un nombre y una cifra anotados en el cuaderno del tendero.
Mientras aumentan las dificultades económicas de los palestinos de Cisjordania, estos han recurrido a la solidaridad entre comunidades para ayudarse mutuamente a afrontar los efectos de la asfixia económica. El éxito de la campaña se debe en parte a que aborda uno de los problemas económicos más acuciantes para los palestinos.

La idea
La campaña comenzó con una llamada telefónica. Una maestra contactó a Rimawi para decirle que tenía un cheque bancario de 2.000 séqueles a punto de vencer y fondos insuficientes en su cuenta. En Cisjordania, un cheque sin fondos puede convertirse en delito penal; temía ser detenida.
Rimawi se puso en contacto con el beneficiario del cheque, que aceptó condonar la deuda. «Entonces pensé: ¿por qué no ampliar este llamamiento y lanzar una campaña? —contó a Mondoweiss—. En aquel momento pensé que resolvería una docena de casos como el de la maestra, por un máximo de 100.000 séqueles.»
Con 166.000 seguidores en Facebook [que pasaron a ser 232.000 el 29 de septiembre, N. del T.], lanzó el llamamiento la mañana del 4 de septiembre. En una hora se había condonado la asombrosa suma de medio millón de séqueles, unos 165.000 dólares.
La extensión geográfica de las respuestas ha sido tan llamativa como el total. En Qabalan, localidad de 9.000 habitantes al sureste de Nablus, las deudas condonadas alcanzaron un millón de séqueles, 330.000 dólares. En Qibya, al oeste de Ramala, con 6.000 habitantes, alcanzaron 800.000 séqueles, 264.000 dólares. En Sa’ir, al noreste de Hebrón, con 20.000 habitantes, el total llegó a dos millones de séqueles, 659.000 dólares.
Uno de los mensajes que Rimawi publicó procedía de un hombre de Dahriyyah, Hebrón, que se identificó como antiguo trabajador en Israel que había perdido su permiso de trabajo y al que los tribunales palestinos buscaban por cheques bancarios impagados. Escribió que, por el alma de su hermano fallecido, perdonaba a seis personas que le debían 5.500 séqueles, 1.800 dólares.
Un palestino de Jabaa, al norte de Jerusalén, anunció la condonación de 7.500 séqueles, 2.470 dólares, en pagarés. Otro participante, abogado, compartió que su cliente le había pedido retirar dos casos judiciales contra deudores por cheques bancarios.
«Tampoco esperaba que la participación fuera tan diversa —prosiguió Rimawi—. Hay empresas que perdonan grandes sumas a comerciantes, pero también está, por ejemplo, el dueño de un puesto callejero de maíz que perdonó a un trabajador de la limpieza los 36 séqueles —12 dólares— que le debía.»
No tenemos a nadie que nos apoye, salvo nosotros mismos
Según Rimawi, la magnitud de la respuesta pone de manifiesto la brecha entre el marco jurídico de las deudas en Cisjordania y la realidad de la vida bajo el asedio económico.
«Esto demuestra la desconexión entre las circunstancias de la población de Cisjordania y las exigencias del sistema jurídico: o pagas o vas a la cárcel, como si estuviéramos en una situación normal —explicó Rimawi—. Vivimos en medio de una tragedia, y la situación económica es solo una de sus dimensiones.»
«En tiempos de tragedia necesitamos reavivar nuestro espíritu humano, incluso a costa de los derechos legales —continuó—. Porque, si algo hemos aprendido en los últimos tres años, es que, como palestinos, no tenemos a nadie que nos apoye salvo nosotros mismos.»
*Fuente: Faustotounsi
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