Colombia: ganó el “niño de los mandados” de Alvaro Uribe
por Rafael Luis Gumucio Rivas, El Viejo (Chile)
8 años atrás 3 min lectura
18/06/2018
Iván Duque, (54,24%, 10.373.000 votos; Gustavo Petro, 43,58%, 8.0330.171 sufragios; votos en blanco, 4,2%. Diferencia entre duque y Petro, aproximadamente 2 millones, el 10%. Petro ganó en Bogotá, en los Departamento de Atlántico, Chocó, Cauca, Nariño, Putumayo, Sucre y Vaupés, es decir, las zonas periféricas del mapa colombiano, y preferentemente las más pobres, entre ellas, El Chocó, el Departamento más pobre, en el Pacífico. Iván Duque obtuvo la más alta votación en Antioquia y, en general, en las zonas cafeteras.
Los votos que corresponderían a Sergio Fajardo se repartieran entre Iván Duque y Gustavo Petro, según las zonas geográficas.
El centro político desapareció prácticamente: los liberales, entre ellos los partidarios de Juan Manuel Santos, desaparecieron, pues la lucha se daba entre Uribe, que representa la ultraderecha paramilitar, y Petro, a una izquierda sumamente moderada.
El Sistema Electoral colombiano ha mejorado notablemente con respecto a años atrás: no hubo enfrentamientos entre bandos, ni se robaron urnas – a lo mejor, pudieron comprar a algunos electores, siempre dispuestos a hacer su “domingo siete” a costa de las elecciones -. Fue tan eficaz la Registraduría que, a las 16:45 horas, (hora en Colombia), ya estaban contabilizados el 99,9% de los votos, (hay que reconocer que fueron mucho más eficientes que nuestro Servicio Electoral, el SERVEL).
Políticamente, Colombia se está acercando a las normas de una democracia electoral propia de países desarrollados: antes de la hora de conocidos los resultados, Timochenko Londoño, ex comandante de la guerrilla de las FARC, reconoció el triunfo de Iván Duque y, en esos términos, llamó a la reconciliación; otro tanto hizo Gustavo Petro y el actual mandatario, Juan Manuel Santos. Dejémonos de creernos muy demócratas, pues los colombianos actuaron de la misma forma que en Chile, en la última elección presidencial. (Considérese que en Colombia los ciudadanos inscritos suman 31 millones y votaron cerca de 20, mientras que en Chile sólo 13 millones, de los cuales votaron apenas 7 millones).
Con el triunfo del electo Presidente, Iván Duque, algunos temen que se reforme substancialmente el contenido del Acuerdo de Paz, logrado entre el gobierno y la guerrilla, y que se den por terminadas las negociaciones con el ELN. (Pienso que Duque no se atreverá a tomar medidas muy radicales, pese a que tiene mayoría absoluta en ambas Cámaras, que son más corruptas que las chilenas).
El programa de Petro planteaba una reforma agraria moderada, pero que terminara con las haciendas sin explotar y con el reinado de los gamonales. Por desgracia, el gobierno de Duque posiblemente mantendrá la Colombia dominada por el latifundio. A diferencia del Presidente Eduardo Frei Montalva, en Chile, Alberto Lleras Camargo intentó una reforma agraria de “macetero”, y muy de acuerdo con los gamonales.
Colombia está estancada económicamente, y es uno de los países con mayores diferencias entre ricos pobres: la miseria es tan alarmante que, por ejemplo, el Barrio Ciudad Bolívar, en las faldas de Bogotá, está aún más empobrecido que Petares en Caracas, y que La Calera de hoy, luzca más que Monte Ávila, en Caracas. En las zonas rurales, la mayoría de la población joven ha emigrado a las ciudades o bien, ha huido o ha sido reclutada por los paramilitares – como otrora la guerrilla -.
Iván Duque, un hombre joven y sin experiencia política, tiene la desgracia de estar bajo la sombra del delincuente, el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, ahora senador para evadir la justicia. Sus delitos son múltiples y conocidos: el paramilitarismo, el narcotráfico – aliado al Cartel de Medellín, el asesinato de campesinos y marginales en las ciudades, llamados “los falsos positivos”- hasta ahora tiene que responder a los Tribunales de Justicia por el soborno de testigos, y otros cuantos crímenes ligados a él y a su hermano Santiago.
La desgracia es que Colombia sigue siendo una “colonia” de Estados Unidos, cumpliendo el papel de guardián del “patio trasero” América Latina, y con Duque, posiblemente, todo seguirá igual.
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