Brasil, Uruguay: Defender las conquistas en las urnas
por Emilio Cafassi (Uruguay)
12 años atrás 4 min lectura
Llegó el día. Se juega el destino inmediato de 204 millones de seres humanos que habitan lo que la geografía política designa como Brasil y Uruguay con repercusiones determinantes para el resto de la propia región, además del avance del BRIC y sus propósitos multilateralistas. Las opciones que sus ciudadanos tienen ante sí están claramente demarcadas en ambos casos, aunque por tratarse de la primera vuelta en Uruguay, se dirimen también matices y correlaciones internas de fuerzas que se verán reflejadas en el próximo parlamento, tal como prevén sus rancias y hasta ahora intactas constituciones. El arribo a esta coyuntura definitoria que las encuestadoras vaticinan abierta, está reflejando, entre otras cosas, la consolidación de una injerencia de las estrategias publicitarias -con sus cuantiosos gastos- en la construcción y manipulación de las voluntades populares, que asedia y acorrala a la polis desviándola de sus asuntos. Mientras los ciudadanos van resignando su rol de autores del guión que afectará sus vidas, surgen actores profesionales que se dedican a interpretar los personajes que escriben sus publicistas. La simulación arrincona a la autenticidad. El elaborado envase disimula su contenido. Los propulsores de cambios han olvidado el cambio -y hasta la crítica- de reglas de juego desde las que pueden potenciarse sus propósitos transformadores.
En sociedades salvajemente capitalistas se impone un silogismo ideológico pueril: si las actividades económicas deben ser reguladas por el mercado y la comunicación política y social es una actividad económica, luego tal comunicación social debe ser regulada por el mercado. Para este tipo de concepciones, cualquier interferencia estatal o dispositivo político socializante, cualquier límite a la inversión publicitaria, transparencia sobre recursos y aportantes o intereses vinculados a la inversión alteraría los “óptimos neoclásicos” económicos y sociales.
Como en otras ocasiones electoralmente definitorias, vine a Montevideo a vivir la –irrepetiblemente uruguaya- experiencia de la movilización cívica y popular que a priori podría parecer un desmentido de lo expuesto líneas arriba. El jueves previendo la congestión decidimos ganar velocidad por la rambla, conscientes de que allí se desarrollaba también el acto de cierre de campaña del candidato derechista Bordaberry, a la espera de que en algún momento se derivara el tráfico. Pero no hubo desvío, el tráfico fluyó normalmente en la esquina de Luis Alberto Herrera (sede central de su campaña) donde el inmenso escenario a pocos metros hacia el mar congregaba –siendo indulgente- a algún centenar de partidarios despojados de todo fervor. Inversamente, para asistir al acto del Frente, debimos dejar el vehículo a 35 cuadras. Una pleamar humana de algún/os centenar/es de mil/es de emociones y entusiasmos corporizados, apretujada como puño colectivo, resultó el orfeón de sueños para una partitura inconclusa. El escenario fue sólo la excusa, un capricho ritual de elevación que dio lugar a una fiesta a ras del suelo, con los pies en el asfalto, la gramilla y hasta el barro. Una celebración de los de abajo en una doble acepción que Constanza Moreira justificó en una contratapa de este diario antes de ser senadora “por el (mero) hecho de estar juntos”. Los asistentes a éste y otros actos de cualquier color partidario, entienden que la vida política excede el acto privado y secreto de alimentación de una urna. La conciben como parte del compromiso social. Sin embargo, masas silenciosas y espectadoras lejanas, tienen el legítimo derecho a decidir como los primeros.
Pero si la encuestología pronostica incertidumbre ante tan abismal disparidad movilizatoria y compromiso público, es porque las proporcionalidades entre las capacidades organizativas, de convocatoria y participación están perdiendo influencia sobre el resto de la ciudadanía, capturada por la cosmética publicitaria y la banalidad de sus slogans.
Hoy se contarán papeletas engullidas por urnas ansiosas como ayer se contaron banderas sostenidas por brazos memoriosos como aquellos que en 1789 abanderaron con rojo, azul y blanco la experiencia pionera de comenzar a igualar los derechos de todos los ciudadanos en una república.
Siglos después, en otra latitud, idénticos colores continúan simbolizando derechos.
– El autor, Emilio Cafassi, es profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano. cafassi@sociales.uba.ar
Artículos Relacionados
EE.UU. no dejará que China se quede con las fábricas de chips de Taiwán «intactas»
por Andrew Salerno-Garthwaite
3 años atrás 4 min lectura
Caso Clarín: Mentiras institucionales presentadas como verdad mediatizada
por Francisco Marín (México)
13 años atrás 13 min lectura
La militarización de las periferias urbanas
por Raúl Zibechi (Uruguay)
18 años atrás 13 min lectura
En un Chile regresivo, hay que pensar y actuar en defensa de los derechos y las libertades
por Juana Aguilera Jaramillo (Chile)
1 mes atrás 2 min lectura
Militares y Policías en Bolivia. Rencor histórico en las entrañas del aparato político fascista
por Ernesto Eterno (Bolivia)
7 años atrás 20 min lectura
¿Quién mueve los hilos detrás de Trump?
por Ariel Umperriez (Francia)
1 año atrás 1 min lectura
La rebelión boliviana puede abrir el camino
por Vladimir Mendoza Manjón (Bolivia)
13 mins atrás
29 de mayo de 2026
El desafío para el movimiento popular está en superar el desarrollo desigual de su subjetividad política. En su interior conviven posturas muy diversas: desde los radicales, que no están dispuestos a ceder hasta lograr la renuncia del presidente; pasando por quienes aceptarían compromisos intermedios
«Este gobierno se desploma muy rápido»
por Piensa Prensa
9 horas atrás
29 de mayo de 2026
Estamos sufriendo un gobierno increíblemente incapaz, desordenado, sin preparación, improvisando en todas las áreas.
Teatro Municipal de Viña del Mar: ¿Concierto de Fraternidad? ¡Los genocidas del pueblo Palestino no pueden hablar de fraternidad!
por El Porteño (Valparaíso, Chile)
2 días atrás
27 de mayo de 2026
Por eso llamamos a protestar este sábado 30 de mayo, a las 19:00 horas, frente al Teatro Municipal de Viña del Mar, contra el genocidio en Palestina, contra el sionismo y contra toda forma de complicidad cultural, diplomática o institucional con el Estado de Israel.
Bolivia, Cochabamba: Caravana popular llega al cuartel de la 9. División para entregar mensaje rechazando intento de imponer Estado de Sitio
por Noticias Bolivia
3 días atrás
26 de mayo de 2026
“Estamos en movilización y acciones de los cinco municipios de las Seis Federaciones. Nuestra base está totalmente furiosa. El Gobierno está pretendiendo sacar un estado de sitio que, de antemano, no vamos a aceptar. Va a depender de la Policía y el Ejército, qué decisión va a tomar”