Millones de chilenos han dicho basta a la barbarie capitalista

El despertar de un pueblo que estuvo sumido por décadas en el abuso de una clase dominante que lo fue despojando de una vida digna imponiendo un sistema inhumano que le arrebató derechos tan esenciales como a una salud y pensiones dignas, a la educación y al agua. Las grandes mayorías explotaron y en las calles se unieron para reclamar por un nuevo modelo de vida más humano y en armonía con la naturaleza. La lucha recién se inicia y no puede ni debe parar. 

Al cierre de esta edición se cumplen varios días de grandes movilizaciones, las que se iniciaron en Santiago con la evasión en el Metro por los estudiantes del Instituto Nacional, y rápidamente se extendieron a todo el país, llegando incluso hasta los puntos más distantes y a los pequeños pueblos de difícil acceso.

Desde hace más de un año (revista La Estaca Nº 14, 15 y 16) veníamos señalando como las políticas más reaccionarias iban creciendo en número e intensidad. Los grandes capitalistas día a día multiplicaban sus ganancias y no tenían ningún decoro para mostrarlas en la prensa obsecuente como señal de crecimiento económico de país, mientras la  gran mayoría de la población, presentaba un proceso de empobrecimiento y endeudamiento progresivo.

Cuando sectores de trabajadores o estudiantes intentaban exponer sus demandas o expresar su descontento, eran violentamente reprimidos. Los grandes capitalistas no tuvieron piedad para coludirse y subir el precio de los medicamentos a un nivel que los colocaba como los más caros de América Latina y el mundo, lo mismo hicieron con los pollos, con el papel confort, a nivel del retail con robos millonarios como los ocurridos en La Polar y otras cadenas.

El yerno del dictador se dio el lujo de acaparar en pocos años una fortuna incalculable haciéndose dueño del litio en Chile, al tiempo que sobornaba a los políticos de la derecha y la Concertación, lo mismo hizo el grupo Penta, ligado a la UDI.

Jóvenes de 14 años eran violentados por la policía, azuzados por el Alcalde Alessandri y por una ministra de Educación que ha hecho todo lo posible por obstruir el desarrollo de la educación pública.

Los principales asesores y ministros del área económica del presidente llamaban a invertir fuera del país y muchos de ellos colocaban sus ahorros en los llamados “paraísos fiscales”. Junto a esto, se declaraba la impunidad contra los que habían cometido crímenes de lesa humanidad.

Un remedo de democracia

Se vivía un momento histórico que nos acercaba cada día más a la situación que el país había vivido durante la dictadura, pero ahora con una careta de democracia, donde las diferentes caras desde Aylwin a Piñera pasando por Frei, Lagos y Bachelet, fortalecían el proyecto capitalista instalado por la dictadura.

Los trabajadores año tras año iban perdiendo poder en sus negociaciones colectivas, y se imponía la autoridad y la “razón” de los patrones frente a las demandas laborales seguida muchas veces de una feroz represión y el despido de aquellos que habían sido participes del movimiento sindical.

A nivel poblacional se vivía una desintegración social, producto de múltiples medidas de tipo represivo, como políticas culturales y económicas que fortalecían el proceso de alienación y crecimiento del narcotráfico que es la única salida que ven miles de jóvenes para escapar de la pobreza.

La salud pública se deterioraba todos los días y los aportes económicos de parte del Estado iban principalmente a parar a clínicas privadas que se multiplicaron en los últimos años, detrás de las cuales están los grandes capitales nacionales y extranjeros.

La “revolución” del Metro

En este panorama donde reinaba el horror que se iba haciendo costumbre, aparecía como natural un alza del precio del Metro en $30 pesos sin considerar que el precio de la locomoción en Chile es ya una de las más caras de América Latina.

Fue la gota que rebalsó la paciencia y el pueblo despertó como una gran comunidad. Millones se unieron en un sentimiento común y dieron una respuesta apoteósica que quedará para siempre en las páginas de la historia de nuestro país.

El gobierno y la clase dominante trataron de responder en un primer momento como lo habían hecho siempre: Dejar que pequeños grupos hicieran actos vandálicos para después dejar caer la represión acusándolos de caos y terrorismo, lo que ya había surtido efecto antes en contra de los estudiantes secundarios.

Cuando se dieron cuenta que la movilización popular era gigantesca y que los actos de violencia popular se multiplicaron a lo largo del país, intentaron poner orden declarando Estado de Emergencia, toque de queda y dejando al país bajo el control de los militares y las FF.AA., lo que hacía recordar viejos tiempos que han quedado en la memoria popular de una manera muy diferente a como lo ve la clase dominante que usufructuó de la dictadura y no sufrió la gran pesadilla que azotó a la inmensa mayoría de las familias populares.

Se abrieron las puertas para que el pueblo respondiera con mayor fuerza y denunciara a su vez los saqueos que la propia clase dominante había cometido:

-Caso Soquimich con más de $750.000.000.

-Colusión político empresarial que significó un robo de $830.000.000.000 (ochocientos treinta mil millones).

-Caso Penta $2.400.000.000 (dos mil cuatrocientos millones).

-Caso Milico Gate  $2.200.000.000 (dos mil dos cientos millones)

-Caso papel tissu $361.000.000.000 (trescientos sesenta y un mil millones).

-Caso Paco Gate $28.000.000.000 (veintiocho mil millones).

Saqueo de la minería donde el 61.4 % está en manos de capitales extranjeros y el resto se concentra principalmente en el grupo Luksic.

A partir de la ley de pesca 7 familias pasaron a ser dueñas del mar y sus recursos por tiempo indefinido con una ley donde la corrupción y el cohecho de los parlamentarios está ampliamente acreditada.

A nivel de la agroindustria pasó a ser totalmente privada con ventas de US$10.697 millones de dólares al año.

A nivel de salmoneras se generan 800 toneladas de salmón al año el cual el 98% es para exportación y el 50% de esa producción pertenece a la empresa noruega Harvest.

A nivel de la agricultura en el rubro forestal, las exportaciones ascienden a US$5.376 millones de dólares y dos grupos económicos Angelini y Matte concentran el 73.6%.

Chile es el único país donde se ha privatizado el agua y no es un bien de uso público protegido por la Constitución.

Los hechos suman y siguen…

Todos estos días de movilizaciones nos han enseñado mucho más que mil libros.

Las características más hermosas del ser humano han aparecido en toda su dimensión, la capacidad de amar, de ser solidario, de luchar pensando en el otro y estar dispuesto a dar la vida enfrentando los pechos desnudos a los fusiles de las fuerzas represivas, nos muestran el valor que alcanza un pueblo cuando toma conciencia de los abusos.

En estos días el pueblo ha crecido más que en 50 años y este aprendizaje se hace notar cuando es capaz de avanzar sin líderes ni organizaciones que catalicen las demandas. Ha sido una respuesta espontánea, masiva, hermosa, auténtica, que no permitirá el blanqueamiento de los crímenes cometidos ni de los abusos físicos, económicos, culturales a que el pueblo ha sido sometido por gobiernos y sectores de la clase dominante con total impunidad.

El sujeto se transforma en pueblo y el pueblo se transforma en sujeto pensante, consciente, con capacidad para tomar decisiones, tomar partido en el curso de la historia y ser constructor de futuro. Ese qué hacer del pueblo va unido a un querer hacer para lo cual va adquiriendo capacidad para interpretar la realidad.

El pueblo dice basta y quiere terminar con la salvaje explotación a que ha sido sometido, es la rebelión en contra las relaciones burguesas de producción.

Cada individuo, cada colectivo, cada organización revolucionaria debe hacerse su propia revolución al interior de sí misma.

El gobierno en toda esta coyuntura ha llegado siempre atrasado y seguirá repitiéndolo.

En un primer momento deja hacer, después militariza al país, lo que incendia aún más los ánimos, después retrocede e intenta dar muestras de normalidad, pero al pueblo no se le engaña fácilmente y las movilizaciones continuaron con mayor fuerza y masividad, llegando a la gran marcha del viernes 25 de octubre, donde solo en Santiago se llegó a una cifra reconocida oficialmente por representantes gubernamentales de 1.200.000 personas, cifra que debemos multiplicarla por 2 a nivel nacional, constituyéndose en el acto más masivo de la historia de este país.

El gobierno y sus asesores no dan cuenta de la magnitud de la crisis. Como no pueden desconocer la magnitud de la gente movilizada, intentan adueñarse de la manifestación declarando cínicamente su nueva vocera, que era una movilización de todos (ellos incluidos), desconociendo que la gente ya estaba pidiendo la salida de Piñera, con cantos y pancartas.

Operación maquillaje

El lunes el presidente cambia el gabinete en una nueva movida gatopardista donde realiza, cambios que eran imposibles de no hacer, como la salida del Ministro del Interior, su primo, responsable a esa fecha de centenares de heridos, miles de detenidos, decenas de muertos, denuncias de torturas, secuestros, incluso abusos sexuales –además responsable político del asesinato por parte del “Comando Jungla” de Camilo Catrillanca–, pero intentando una vez más no realizar cambios  sustantivos en el proyecto contra el cual la mayoría del pueblo combate en las calles, es decir, dejar todo igual.

El hecho que nombre como ministro de Hacienda a un ortodoxo de las políticas neoliberales, que no entiende el momento político que estamos atravesando, siendo más papista que el papa en la medida que es el máximo dirigente de los empresarios el que sale a contradecir al nuevo ministro, haciéndole ver la necesidad de tomar medidas urgentes aunque éstas vayan en dirección contraria al modelo.

Se mantiene a ministros (as) responsables directos de lo que está sucediendo, como la ministra de Educación, el ministro de Salud y la ministra de Transporte, pero lo peor del caso es que el gobierno no entiende lo que está pidiendo la mayoría de la gente y se empecina en mantener las líneas centrales del modelo.

El movimiento social ha tomado en sus manos una tarea de vital importancia. Combatir la barbarie del capitalismo y la desintegración moral que conlleva. Ha tomado en sus manos la tarea de volver a vivir, de volver a existir.

En ese contexto debemos combatir la mentira y la hipocresía, especialmente de los medios de comunicación donde la mayoría de las radios, con excepción de la radio Universidad de Chile, han tenido una participación nociva para el conjunto de la población, y donde la televisión ha sido aún mucho peor. Entre los diarios y revistas no se escapa nadie salvo los medios alternativos como Le Monde Diplomatique, La Estaca, El Irreverente y El Topo, entre otros.

A partir de las voces populares vamos aprendiendo que el capitalismo es antagónico a la felicidad del ser humano y por su esencia niega toda posibilidad de armonía entre  ellos  mismos y la naturaleza. El capitalismo asesina más allá de la represión sangrienta, asesina a cada instante al ser humano que lo despoja de su ser. El capitalismo es muerte y destrucción para la naturaleza y el planeta.

Las reivindicaciones inmediatas

El movimiento social en marcha, abre las puertas para construir un nuevo periodo que empiece por hacer justicia y castigue a los culpables de crímenes, y de lesiones corporales irreparables como es la pérdida de ojos, de torturas, y vejámenes contra los jóvenes, como también juicio y castigo para todos los que han robado y cometido delitos económicos, que enriquecen a unos pocos y empobrecen a la mayoría; al mismo tiempo que entregue respuestas a las necesidades actuales que se expresan en las diferentes asambleas y cabildos y que van constituyendo un verdadero pliego del pueblo y donde incluso clubes como Colo Colo, Universidad de Chile y la UC  han llamado a cabildos en un hecho inédito en la historia política del país.

-Salud, educación y locomoción gratuita

-Salario mínimo de $500.000

-Mejora sustantiva en la pensiones llevándolas a un monto que se equipare al salario mínimo

-Nueva constitución a partir de un proceso deliberativo abierto, constituyente

-Nacionalizar el agua, terminando con su privatización.

La libertad de cada individuo, de cada sujeto, constituye un componente fundamental, donde el sujeto, el ser humano es responsable pleno de su vida, para lo cual debe romper con los fetiches que tiene detrás de si el capitalismo. Empezando por el fetiche del dinero que se ha transformado en el nuevo Dios, donde la competencia se expresa en un consumismo  irracional. Terminar con la cosificación de las personas, es decir, cuando las mercancías y el dinero pasan a ser más importantes que las personas. En este contexto, las actuales movilizaciones nos llevan a encontrarnos nuevamente con la vida, como sinónimo de ser, como sinónimo de práctica.

La gran tarea hoy día, es unir lo disperso, lo que está unido en la movilización y en las reivindicaciones que están detrás, todo lo cual constituye una unidad. La política banal, está determinada por el clientelismo y el paternalismo, y por lo tanto, inserta en la ideología dominante capitalista. Nuestra apuesta es levantar una nueva política centrada en el ser humano, en el respeto y la solidaridad entre todos. Es la apuesta del conjunto del pueblo expresado en las calles; es transformar los lugares de vida (vivienda o poblaciones), trabajo (oficinas, fábricas, industrias, servicios), estudio (colegios y universidades), de los sectores oprimidos y explotados en células constituyentes de un poder alternativo, un poder liberador, que va más allá de un cambio en la Constitución, que apunta a la transformación de la naturaleza misma del poder, es decir,  transformaciones revolucionarias. Lo que el pueblo hoy nos está enseñando es que la revolución no sólo es necesaria sino que además es posible.

La forma orgánica es la ASAMBLEA POPULAR PERMANENTE, que es el cabildo que se queda en el tiempo, que se nutre en el territorio que crece y tiene vida, es allí donde se construye unidad, se fortalece el estudio, la discusión, donde se organiza el pueblo y donde prepara su accionar y su propia defensa. Allí se discuten y se solucionan los problemas de salud, de educación, de vivienda, de alimentación, de transporte, de cultura, deporte y recreación y unas nuevas Fuerzas Armadas. La Asamblea permanente, es el primer paso en la construcción de los COMANDOS COMUNALES   donde todo el pueblo se integra construyendo un verdadero poder.

Las movilizaciones vividas recientemente, rompen y rechazan el proyecto de los sectores dominantes, caracterizado por el abuso, la prepotencia, el lucro. Es un proyecto NUEVO que debemos construir entre todos. Para ello deberemos vencer al gatopardismo que intentará realizar pequeños cambios cosméticos, para no cambiar nada. Son los oportunistas de siempre que buscarán resolver las actuales contradicciones conservando los intereses estratégicos y de largo plazo de las clases dominantes.

Es necesario romper los mitos que sostienen y justifican las actuales prácticas políticas y nos reeducaremos como pueblo para ejercer una real soberanía. Las recientes movilizaciones deben ser el punto de partida para pasar de las movilizaciones a la organización.

La principal lección es que el desarrollo de las fuerzas se da fundamentalmente por la decisión de la acción detrás de un objetivo concreto que llegue a ser sentido por las mayorías. Será la acción directa del pueblo, la resistencia activa y la confrontación al sistema, lo que permita construir una verdadera propuesta alternativa.

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