El Baile Rojo: el exterminio de miles de militantes de la Unión Patriótica en Colombia

Reproducimos este artículo publicado en piensaChile el 10 de mayo de 2010, en momentos que perciera llegar la paz a Colombia. Deseamos al hermano pueblo de Colombia y a sus fuerzas de izquierda, que la historia no vuelva a repetirse. 
la Redacción de piensaChile
03.09.2016

Este documental (2003) sobre Colombia, realizado por Yesid Campos, pone en evidencia a lo largo de 55 minutos: “uno de los más cruentos y atroces episodios de la intolerancia y de la deshumanización del conflicto y la guerra en el país: el exterminio sistemático y planificado desde 1984 hasta el presente, de alrededor de 3.000 miembros y simpatizantes de la organización política legal de oposición Unión Patriótica”.

Bajo el fuego de la cobardía política cayeron en todo el país líderes vinculados al poder público local y nacional en representación de la UP: alcaldes, diputados, representantes, senadores, y en menos de tres años fueron asesinados dos candidatos a la Presidencia de la República, Jaime Pardo Leal el 11 de octubre de 1987, y Bernardo Jaramillo Ossa el 12 de marzo de 1990.

El exterminio de la Unión Patriótica fue una política deliberada del Estado colombiano. Es así que, en agosto de 1986, se pone en marcha un Plan denominado “Baile Rojo”, el cual buscaba asesinar a la mayoría de los miembros de la UP que habían sido elegidos en cargos de representación popular.

La UP surgió como parte de los acuerdos de paz alcanzados en marzo de 1984 entre el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) y las FARC y debía servir de herramienta para que esta mayor fuerza guerrillera del país dejara las armas que había levantado 20 años atrás contra el Estado. De ese modo era la vía para vincularse a la vida civil y a la actividad política legal.

En un ambiente de optimismo y esperanza, reconocidos líderes políticos propiciaron la conformación de la UP mediante alianzas con movimientos regionales de distintas tendencias. A la UP ingresó el Partido Comunista, que tenía presencia nacional, por ejemplo, y los guerrilleros participaban en reuniones públicas donde explicaban los propósitos de la UP.

Así, la nueva agrupación logró en la primera y exitosa incursión electoral en 1986 poner 14 representantes suyos en el Congreso legislativo, entre ellos dos comandantes de las FARC, 18 diputados para 11 asambleas departamentales (cuerpos legislativos regionales) y 335 concejales municipales para 187 ciudades y pueblos.

Ese mismo año, el ex magistrado Jaime Pardo Leal alcanzó, con su candidatura presidencial por la UP, la votación más alta obtenida hasta entonces en Colombia por un partido diferente a los tradicionales Liberal o Conservador.

Pero el experimento de paz fue truncado mediante la eliminación física lisa y llana de los militantes upecistas.

Bajo el fuego de la cobardía política cayeron en todo el país líderes vinculados al poder público local y nacional en representación de la UP: alcaldes, diputados, representantes, senadores, y en menos de tres años fueron asesinados dos candidatos a la Presidencia de la República, Jaime Pardo Leal el 11 de octubre de 1987, y Bernardo Jaramillo Ossa el 12 de marzo de 1990.

La impunidad generada por el Estado con los crímenes cometidos contra los miembros y simpatizantes de la UP, llevaron a que en diciembre de 1993 los sobrevivientes, a través de la Corporación Reiniciar y la Comisión Colombiana de Juristas, demandaran ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al Estado colombiano por el genocidio cometido contra la UP.

En el año 2001 la CIDH conviene entre el Gobierno nacional y los demandantes la búsqueda de una solución amistosa. Cinco años después, los demandantes, ante el incumplimiento de lo pactado por el Estado, deciden romper con esta etapa del procedimiento ante la CIDH y continuar con la demanda.

Tras catorce años de arduas investigaciones y recopilaciones de casos, que aún no terminan, la Corporación Reiniciar ha logrado identificar y documentar más de 5 mil victimas de violaciones de Derechos Humanos, entre las que se cuentan más de 3 mil homicidios, torturas, desapariciones forzadas y atentados personales.

Ante la importancia de hacer visible el genocidio y sensibilizar a la ciudadanía sobre la verdad de esta tragedia que han vivido las víctimas y familiares de la victimas de la UP, los invitamos a todos y todas a sintonizarse con este documental sobre el “Baile Rojo”, donde los: “rostros y voces de padres, esposas, hijos e hijas, que con dolor pero sin odios, ni sentimientos de venganza, hacen un llamado por el respeto a la vida, a la tolerancia, a la verdad, la justicia, la reparación integral, y en consecuencia a la reconciliación de los colombianos”.

 

[Advertencia: al activar el video, escuchará un tono de alta frecuencia, por alrededor de unos 10 segundos, después de eso comenzará el video.]

 

 

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