Martin Niemöller y las lecciones para este momento
por Toby O'Ryan (EE.UU.)
19 años atrás 8 min lectura
04 de mayo de 2007
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada».
«Del submarino al púlpito»
Niemöller no era único en eso. El libro de William Shirer El ascenso y la caída del Tercer Reich dice que la mayoría de los pastores protestantes se alegraron con el «advenimiento» de Hitler. Sin embargo, en 1934 Hitler trató de combinar a la fuerza las muchas sectas protestantes en una sola «Iglesia del Reich» y hacer que adoptaran una ideología más conforme a los nazis. Niemöller, el líder de la iglesia Confesionaria, no quiso ceder la autonomía y en mayo de 1934 la iglesia Confesionaria declaró que era la legítima iglesia protestante del país, en oposición a los deseos nazis. Siguieron varios años de batallas y treguas precarias; el nivel de fricción escaló pero mayormente se centraba en las medidas nazis respecto a la iglesia. Por ejemplo, Niemöller se opuso a la prohibición de que los judíos conversos fueran ministros protestantes y, después, a las medidas que los confinaban a iglesias segregadas, aisladas de los demás protestantes. Sin embargo, no se opuso a las medidas generales contra los judíos y otros grupos.
Aunque su conflicto con los nazis aumentaba, Niemöller se cuidó de no traspasar ciertos límites. Hasta intentó superar a los nazis en patriotismo y les dijo a sus amigos que Hitler era un hombre inteligente pero que lo rodeaban imbéciles y charlatanes. Cuando Dietrich Bonhoeffer, un teólogo protestante que también era pastor de la iglesia Confesionaria, exhortó a los cristianos a ayudar a los judíos y a tomar medidas directas contra la persecución, Niemöller le contestó que la iglesia tenía que preocuparse de su propia seguridad antes de alzar la voz por otros.
Al final, nada de eso ayudó ni a Niemöller ni a su iglesia. En mayo de 1936, cuando la iglesia Confesionaria rechazó ciertos aspectos del antisemitismo oficial y pidió de nuevo un alto a la intervención en asuntos eclesiásticos, los nazis arrestaron a centenares de pastores, confiscaron las arcas de la iglesia y asesinaron a un pastor muy conocido. El 1° de julio de 1937, a Niemöller –ex comandante de submarino, autor de libros supervendidos, famoso pastor de una parroquia adinerada y ex niño mimado de la prensa nazi– fue arrestado. Pasó ocho años en cárceles y campos de concentración nazis, con cuatro años de aislamiento.
En el año 1937, Niemöller y los demás pastores arrestados estaban solos, pues la gran mayoría de las iglesias protestantes se habían rendido al gobierno. Después del arresto de Niemöller, la iglesia Confesionaria también votó por cooperar más con el gobierno y ¡le agradeció la revitalización de la vida alemana! Niemöller no salió en libertad hasta la derrota de Alemania en 1945.
«¿Qué hubiera pasado si…?»
Ninguna excusa justificaba todo eso, reiteró.
.Con la sabiduría que da la experiencia y ante la tarea de lograr que sus paisanos se hicieran responsables, Niemöller habló con dureza. Urge que cada persona progresista de Estados Unidos piense en ese comentario poco conocido de Niemöller… y que lo piense mucho.
«Primero vinieron a buscar a los comunistas»
En la conciencia popular los comunistas alemanes se identificaban con la nueva Unión Soviética, que se zafó del sistema internacional imperialista con una revolución tras la I Guerra Mundial. Millones de personas se movilizaban a construir un mundo nuevo y diferente, y a liberar la sociedad de las divisiones y la explotación de clase, y las relaciones sociales, las instituciones e ideas que esa explotación engendra. En la Unión Soviética, estaban resueltos a erradicar la opresión de naciones y nacionalidades, y a eliminar la discriminación; Hitler intencionalmente equiparó a los judíos y la Unión Soviética, y ¡hasta comentó que la falta de discriminación en la Unión Soviética era un indicio de la decadencia y el peligro que representaba la revolución! Dejando a un lado por el momento las fallas de visión y estrategia de los comunistas alemanes, podemos decir que representaban algo totalmente distinto a los nazis y que tenían apoyo popular: recibieron el 20% del voto en la elección previa a Hitler. Por lo tanto, Hitler los consideraba el enemigo número uno y los atacó vehementemente.
Es otra lección que debemos pensar… y aplicar. Durante el auge de las protestas contra la guerra [en EE.UU.] en 2002 y 2003, unos comentaristas derechistas muy conocidos recomendaron juzgar por traición a los comunistas porque se oponían a la guerra; los ataques más virulentos fueron contra el presidente del PCR, Bob Avakian. En ese mismo tiempo, varios comentaristas liberales de la izquierda también condenaron la participación de comunistas, como el PCR, en el movimiento antibélico; lo calumniaron y presionaron a personas importantes a desvincularse de él.
¿Oyen a Niemöller?
Después de la guerra
Niemöller no dejó de transformarse. El ex comandante de submarino llegó a ser un opositor apasionado de la guerra imperialista en general y especialmente de la carrera armamentista nuclear de la posguerra. En 1965, visitó Vietnam del Norte durante los bombardeos estadounidenses y se reunió con Ho Chi Minh; el hecho de que en ese tiempo Niemöller era presidente del Consejo Mundial de Iglesias, al igual que su gran autoridad moral, le provocaron mucho disgusto al gobierno de Estados Unidos. El día que cumplió 90 años, Niemöller habló de su evolución de archirreaccionario a «revolucionario» (así se autodefinía) y comentó con ironía que si llegara a tener 100 años a lo mejor sería anarquista.
Y hoy, Sr. Niemöller, ¿su momento ha llegado de nuevo?
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