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El imperativo saharaui para Mauritania

El imperativo saharaui para Mauritania
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Imagen superior: exministro mauritano de Asuntos Exteriores, Mohamed Vall Ould Bilal,

23 de febrero de 2026

Para Mauritania, cualquier solución que no pase por la decisión soberana del pueblo saharaui significa mantener una inestabilidad en su frontera norte.

Las recientes declaraciones del exministro mauritano de Asuntos Exteriores, Mohamed Vall Ould Bilal, ponen sobre la mesa una realidad que Nuakchot no puede ignorar: el destino de Mauritania está en parte ligado a la resolución del conflicto del Sáhara Occidental.

Ould Bilal sugiere que la intervención de Washington busca superar la cuestión de la soberanía territorial para centrarse en la «gestión». Error.

No se puede gestionar con éxito un territorio sin el ejercicio de la soberanía por su población. La «fase de prueba» evocada por el exministro no es más que un nuevo aplazamiento del estancamiento. Para Mauritania, cualquier solución que no pase por la decisión soberana del pueblo saharaui significa mantener una inestabilidad en su frontera norte. Las inversiones internacionales reales no llegan a zonas bajo «gestión de crisis», sino a Estados con fronteras definidas y legítimas.

El exministro acierta al señalar a La Güera como una posible salida estratégica para Nuadibú. Pero su advertencia contra un «control irreflexivo» es insuficiente. El desarrollo de Nuadibú exige que su entorno inmediato no sea un tablero militar, sino un espacio de cooperación entre naciones soberanas. Esta «inmovilidad gestionada» que describe es, en realidad, una carga para las arcas del Estado en materia de defensa y vigilancia.

La seguridad de Mauritania no depende de quién «vigile» el Sáhara, sino de que el Sáhara sea un Estado estable que no exporte sus crisis.

Mauritania no necesita ser un «espectador neutral». La solución no es construir muros diplomáticos más altos, sino derribar el conflicto que obliga a Mauritania a mantenerse al margen de su propio potencial regional.

Ould Bilal pide «flexibilidad» al Frente Polisario y adaptación a la opinión pública internacional. El diagnóstico es simple. El Frente POLISARIO no puede, bajo ninguna circunstancia, dejar al pueblo saharaui que representa fuera de una solución soberana sobre su futuro. La única solución pasa por la decisión soberana del pueblo saharaui.

A menudo se exige mayor flexibilidad al Frente Polisario. Sin embargo, este ya ha demostrado una disposición considerable al aceptar el plan Baker II, incluyendo el voto de colonos marroquíes trasladados a un territorio del que no son originarios.

La flexibilidad en materia de soberanía solo conduce a soluciones precarias. A quien se debería pedir flexibilidad es a Mauritania: la «flexibilidad» de pasar de una «neutralidad positiva» a un apoyo firme a una solución justa y definitiva —la libertad del pueblo saharaui. Sin embargo, tal «flexibilidad» equivaldría hoy a pegarse un tiro en el pie, por un futuro quizás más próspero.

La antigua tierra de los bidan, donde operaba el Consejo de los Cuarenta en el Sáhara Occidental y donde florecieron los cinco emiratos en Mauritania, debe poder desarrollarse soberanamente. No se construye el futuro sobre ilusiones, pero sin desear el futuro no es posible construirlo.

Conviene recordar al señor Mohamed Vall Ould Bilal que el 14 de octubre de 1957, el señor FILALI (Marruecos) protestó contra la inclusión del territorio ocupado por Francia de Mauritania, del Sáhara español y del enclave de Ifni entre los territorios no autónomos, y expresó la esperanza de que las potencias concernidas pusieran pronto fin a su ocupación de estas zonas, que forman parte integrante del territorio marroquí.

Marruecos se opuso a la entrada de Mauritania en Naciones Unidas y tardó años en reconocerla.

Se mira el dedo que señala, pero se ignora lo que señala. Recuerde, señor Mohamed Vall Ould Bilal, que la gestión extranjera de la tierra no suele traer nada nuevo. ¿Acaso Francia fue benefactora? ¿Habría sido Marruecos un benefactor para Mauritania si no hubiera tenido el Sáhara Occidental como separador en el momento de su independencia?

Como lo fue con Argelia durante la guerra de las Arenas en 1963, o en el Sáhara Occidental durante la Marcha Verde en 1975, o en el islote español de Perejil en 2002, o en Ceuta en 2021.

Sin el Sáhara Occidental, Mauritania no existiría tal como la conocemos.

*Fuente: NuevaRevolucion

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