Portugal: Celeste Caeiro y la Revolución de los Claveles
por Medios Internacionales
2 años atrás 8 min lectura

Artículo publicado originalmente el 23 de marzo de 2022
España y Portugal van de la mano en su historia larga y dilatada desde sus orígenes en la prehistoria hasta la más estricta actualidad, incluyendo crisis económicas y dictaduras de por medio. Será durante (o, mejor dicho, al final de) la dictadura de António de Oliveira Salazar (1898-1970) cuando Celeste Martíns Caeiro (Lisboa, 1933) marcará un antes y un después en el país vecino, con un sencillo acto, aunque de ella poco se hable.
Viajemos mentalmente al año 1974, corren las 00:20 de la madrugada y en la Radio Renascença portuguesa suena la canción «Grândola, vila Morena» de Zeca Afonso. Es la señal que los capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) habían marcado para poner en marcha el golpe militar que pondría fin a la dictadura más vieja de Europa. El levantamiento militar del pueblo, cansado tras cincuenta años de dictadura es un hecho.

A las 9 de la mañana una joven Celeste Caeiro se dirige diligentemente hacia el restaurante donde trabaja coordinando el ropero. Ese día se festejaba un año de la apertura y se iba a celebrar una fiesta, en donde a las mujeres se le regalará un cravo (clavel) y a los hombres una copa de vino. Cuando llega al local el gerente les ordena a todos los trabajadores ir al almacén, repartirse los claveles que habían comprado entre los trabajadores para que no se estropeasen y volver a casa porque había estallado la revolución.

Ella, de ascendencia gallega, madre soltera y militante del Partido Comunista (y obviamente contraria a la dictadura) decidió acercarse a la Plaza del Rossio, centro neurálgico de Lisboa, para investigar por sí misma qué era lo que estaba sucediendo. A la entrada de la Calle del Carmo se encontró con los tanques, que esperaban para dirigirse al Cuartel del Carmo en donde se encontraba el ministro y heredero del régimen, Marcelo Caetano.
“Si quiere tome, un clavel se le ofrece a cualquier persona”
Celeste Caeiro a un soldado

Ella preguntará qué es lo que está sucediendo al primer soldado que se encuentra, y el mismo soldado que la informa acerca de las novedades le pide un cigarro, pero ella no fuma y todo está cerrado por lo que tampoco puede comprar. Lo que sí tiene son claveles rojos y blancos (cravos, en portugués) y le ofrece uno “Si quiere tome, un clavel se le ofrece a cualquier persona”. El soldado, que se encuentra encima del tanque, lo acepta y él mismo lo coloca en la boca del fusil. Y este acto lo cambiará todo.

Ella irá repartiendo los claveles al resto de los compañeros militares que imitaron el gesto hasta repartir todas las flores, desde el Chiado, hasta la Iglesia de los Mártires. Horas más tarde, los floristas se fueron sumando a esta simbólica acción y comenzaron a distribuir sus flores, símbolo hoy de la libertad y lucha contra el fascismo en Portugal.

Este gesto tan sencillo es el que da nombre a la fiesta nacional portuguesa que se conmemora cada 25 de abril, en donde todo el pueblo sale a la calle a manifestarse portando la valiosa flor, ese clavel que permitió que la revolución no derramase sangre y la democracia entrase en el país luso. En 1999 la poeta Rosa Guerreiro Días le dedicará el poema Celeste em Flor, que reproducimos a continuación:
Eras un manojo
Con tu dulce voz y tus ojos brillantes.
Hoy hablas sin miedo
De aquel momento importante.Eras la maceta, eras la tierra
Donde floreció el clavel.
Y así desactivaste la guerra,
La guerra que no sangraba.Con un ramo de claveles en la mano
Paseabas por el centro
Ajena a la revolución
Que estaba ocurriendo en Lisboa.Llegaste a la Rua do Carmo,
Viste soldados armados.
Pero no te interpusiste
Les diste claveles rojosA cada mano le diste un clavel
No tenías nada más que dar
Y el soldado con emoción
Fue a clavarlo en su fusil.Con este gesto, mujer
Trajiste gloria a la patria
No eres una mujer cualquiera
No eres cualquier mujer en la historiaEres sólo portuguesa
Una mujer entre mil
Pero sin duda serás
Mujer de los claveles de abril.
Irónicamente, hasta el día de hoy el gobierno portugués no le ha realizado ningún homenaje o reconocimiento a pesar de lo valioso que fue su acto, el cual conmemora la población portuguesa (y extranjera) anualmente.

A modo de venganza, se la puede ver en muchas manifestaciones en contra de las medidas contra la austeridad impuestas por el gobierno a pesar de su ya avanzada edad (cumplirá 89 años en 2022) al sobrevivir con una pequeña pensión que no asciende los 400€ mensuales, de los cuales casi 200€ es de alquiler. Motivos tiene de sobra contra lo que protestar…

Y es que, aunque fueron los militares los autores del levantamiento y los políticos los responsables de la transición, esta mujer será recordada como la responsable de que el 25 de abril pasase a la posteridad como la «Revolución de los Claveles».
Dejo a la moral de cada cual el analizar si esta Revolución estuvo bien o estuvo mal. De si fue un acontecimiento nostálgico o necesario, realista o fantasioso. Quedémonos con el trasfondo de que gracias al acto de Celeste y el querer del resto del pueblo portugués, por las calles lisboetas no corrió sangre, como suele ocurrir en las grandes revoluciones.

En el caso de Celeste Caeiro, no hablamos de una artista o mecenas, pero sí una musa. Todos hemos escuchado hablar de la Revolución de los Claveles de 1975, pero ¿Habíamos escuchado hablar de Celeste? Pienso que sí se merece ese homenaje, llamarla Heroína de la Historia.
Recordemos los versos de la poeta Rosa Guerreiro: Não és uma mulher qualquer. Nem qualquer uma entra p’rá História (no eres una mujer cualquiera. Ni cualquiera entra para la historia).
*Fuente: Ocesaronada

Fallece Celeste Caeir
El PCP expresa su profundo pesar por el fallecimiento de Celeste Caeiro, conocida como Celeste de los Claveles Militante comunista, mujer trabajadora de fuertes convicciones, la camarada Celeste afrontó una vida de dificultades con perseverancia. Su generosidad y simpatía permanecerán en la memoria de todos.
Celeste Martins Caeiro nació en Lisboa el 2 de mayo de 1933 en el seno de una familia humilde y vivió la mayor parte de su vida en Lisboa.
El 25 de abril de 1974, Celeste Martins Caeiro se levantó temprano para ir a trabajar a un restaurante de la Rua Braancamp. Acabó repartiendo claveles a los soldados amotinados, en un gesto extraordinariamente simbólico que proyectaría por todo el mundo la Revolución de Abril, conocida desde entonces como la «Revolución de los Claveles», que puso fin al régimen fascista en Portugal. Fue un anticipo de la alianza entre el pueblo portugués y el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), decisiva en la Revolución
Según la propia Celeste, que ha tenido la oportunidad de contar su historia en numerosas entrevistas y visitas a escuelas de la ciudad y del país: «Yo trabajaba en un restaurante de la Rua Braancamp Ese día era el primer aniversario del restaurante y los jefes querían celebrar una fiesta. El gerente compró flores para regalar a las señoras, mientras que a los señores les regaló un oporto…». Cuando llegamos ese día, el jefe nos explicó que no iba a abrir el restaurante porque no sabía lo que estaba pasando, y nos dijo que nos lleváramos las flores Llegamos al almacén y vimos que eran claveles rojos y blancos. Cogimos un ramo cada uno.
La mujer que llegaría a ser conocida como «Celeste dos cravos» no volvió a casa Cogió el metro hasta Rossio y se dirigió a Chiado, donde enseguida se topó con vehículos militares. Cuenta que se acercó a uno de los vehículos militares y preguntó qué estaba pasando, a lo que un soldado respondió: «Vamos a Carmo a detener a Marcelo Caetano Esto es una revolución». El soldado también le pidió un cigarrillo, pero Celeste no tenía ninguno Celeste quería comprarles algo de comer, pero todas las tiendas estaban cerradas. Así que les dio lo único que tenía para darles: ramos de claveles, diciendo: «Si queréis cogerlos, un clavel se lo podéis dar a cualquiera».
El resto de la historia es bien conocida: el soldado aceptó y puso la flor en el cañón de su fusil
Celeste regalaba claveles a los soldados que encontraba, desde Chiado hasta los pies de la Iglesia de los Mártires. Aún así, en palabras de Celeste: «Todo fue muy bien Tuve que hacerlo, porque los claveles estaban en los fusiles y no podían disparar…».
La camarada Celeste estará siempre asociada a la historia y a la memoria del 25 de abril y de la libertad en nuestro país.
El PCP envía su más sentido pésame a su hija Helena, a su nieta y al resto de su familia.
15.11.202
La Junta Directiva de la Organización Regional de Lisboa del PCP
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