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Recordatorio: La lucha por la libertad y la democracia en Chile tiene héroes y heroínas 

Recordatorio: La lucha por la libertad y la democracia en Chile tiene héroes y heroínas
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Ganó la ultraderecha, un hecho real, pero que no es fácil de digerir; es cierto que es un triunfo de primera vuelta, que no es definitivo, pero aun así no es fácil de digerir, porque  lo que ganó es el autoritarismo, es la defensa de la dictadura, es la reivindicación de Pinochet, es el menosprecio a la memoria histórica y es una ofensa a los miles de asesinados. Un escenario ante el cual, y más allá de las particulares visiones de cada uno y cada una sobre el porque está pasando esto, debemos salirle al paso a la derecha, a su discurso mentiroso que desde hace tiempo vienen repitiendo, de que “si votan por la centro derecha lo que se viene es la paz y la prosperidad y que si se vota por la izquierda nos espera  el caos, la anarquía y el comunismo”.

Tenemos que recordar a los desmemoriados y desmemoriadas que durante toda la historia de Chile ha sido la derecha la que ha perseguido, asesinado y perseguido a trabajadores, intelectuales, estudiantes, campesinos, a hombres y mujeres comprometidos y comprometidas con un cambio social, por un país más justo, soberano, en el cual las chilenas y chilenos sean los dueños de sus recursos naturales.

De la misma manera, que es necesario recordarles que, durante la dictadura la persecución, por el Estado dictatorial y las FFAA, del que ellos llamaban el “enemigo interno”, con la anuencia del poder judicial, fue en contra de los partidos y movimientos de la izquierda chilena, Socialista, Comunista, MIR, MAPU, partido Radical, FPMR. Fueron militantes de esos partidos quienes construyeron la resistencia, en Chile y en el exilio, la que al final aportó decididamente a terminar con el terrorismo y la tiranía.

Al parecer no  solo la derecha sino que sus aliados, se han olvidado que LA LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA EN NUESTRO PAIS, TIENE HEROES Y HEROINAS, algunos asesinados o asesinadas en cámaras de torturas, en fusilamientos extrajudiciales, otros miles fueron asesinados y cuyos cuerpos los hicieron desaparecer, también militares patriotas que fueron asesinados por negarse a participar del golpe de estado y en la represión a su propio pueblo y finalmente, fueron MILITANTES DE LA IZQUIERDA CHILENA QUIENES ENTREGARON SUS VIDAS COMBATIENDO EL TERRORISMO Y LA OPRESIÓN.

Por ello y ante la campaña del terror y del anticomunismo enfermizo de la derecha, que es una máscara hipócrita para perseguir a los y las opositoras, ante la posibilidad de que nos gobierne la ultraderecha fascista, es un deber moral particularmente de la izquierda, unirse, para reivindicar valientemente nuestra historia, a nuestros héroes y heroínas, cuyo recuerdo nos exige no olvidarles, porque ellos y ellas entregaron sus vidas para construir un país soberano, justo e inclusivo. Recordarles en el sentido de que su memoria aporte a la no repetición del autoritarismo y del terrorismo de Estado en nuestro país, rechazando con fuerza estas nuevas ediciones del anticomunismo, las que encierran hipócritamente la violencia y la  persecución política de todo aquel o aquella persona que piense distinto a quienes ostentan el poder.

Para nosotros, una generación que vivió y combatió a dictadura, que con su lucha aportó responsablemente a la libertad de Chile y, para las generaciones que hoy asumen esa historia como propia y continúan luchando por un Chile más justo, soberano, inclusivo, la memoria histórica no es un eslogan, por el contrario, es un libro abierto que en sus líneas nos exige consecuencia, valentía y no olvidar el pasado.

Por eso es que debemos todos y todas establecer verdades ocultas convenientemente por tantos años y la principal de ellas es que la derecha chilena y sus aliados, que hoy hablan de paz y de condenar la violencia,

NUNCA HAN RECONOCIDO SU RESPONSABILIDAD EN LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD QUE COMETIERON DURANTE LA DICTADURA, abusos que aún hieren el alma de los chilenos y chilenas.

A la derecha, a las cúpulas políticas, militares y empresariales que diseñaron el modelo económico y de país que luego instauraron a balazos, nunca se les exigió responder por los crímenes que se cometieron en dictadura, por el contrario, se acordó con ellos, con estas elites militares, empresariales y políticas un tránsito pactado a la democracia a cambio de  impunidad. Esta es una de las razones principales por la cual, y después de más de cinco décadas, nuevamente reaparecen en el escenario político, con los mismos argumentos autoritarios y violentos del pasado, señalando y culpando a un enemigo, el mismo de antes, el comunismo, que ya no existe, para declarar la guerra, cobardemente, a quienes amenazan su poder y sus privilegios.

Este es un hecho real y por el cual, los chilenos y chilenas que no olvidamos nuestro pasado y la memoria de los miles de héroes y heroínas de la lucha por la democracia y la libertad, mantenemos un justificado rechazo a los dirigentes de los partidos de la concertación, porque de alguna manera u otra ayudaron a limpiar su imagen durante los últimos treinta años. Un rechazo que es objetivo a quienes han avalado el negacionismo y la tergiversación de la historia, imponiéndonos, a la sociedad en su conjunto, un manto de impunidad que intenta cubrir un pasado de esfuerzos, de sacrificios y miles de actos de heroísmo que permitieron recuperar la democracia, aunque a medias, que vivimos hoy en nuestro país.

Ahora bien, todo este caudal histórico  es el que debe movilizarse para no permitir la vuelta al autoritarismo, a la violencia represiva que persigue a quienes piensan distinto, pero en particular a la izquierda, que es su enemigo interno principal. Es una responsabilidad histórica de esa izquierda que escribió tantas páginas de lucha social en defensa del pueblo la que hoy exige reaccionar y ahora, porque la ultraderecha que asoma significa un retroceso político y en todos nuestros derechos, significa mantener y profundizar la militarización de la Araucanía, mantener el modelo de pais y de economía que construyeron a balazos en 1973, significa bloquear la nueva constitución y la decisión de un estado plurinacional de derechos, significa negar las reivindicaciones de la mujer, de la diversidad sexual, el aborto, el matrimonio igualitario, significa sacar de la discusión constitucional los derechos universales de la salud, la educación, entre otros, implementando su ideología xenófoba autoritaria y retrograda.

Tenemos enfrente a un enemigo, con todas sus letras y sin eufemismos, un enemigo que sabe jugar a la guerra psicológica, a las campañas de terror y que para derrotarlo se requiere movilización, compromiso y unidad.

Todo esto que se viene y avanza rápido nos debe hacer reaccionar. Si para algunos o algunas la candidatura de Boric “es el mal menor” o, no cumple con los estándares o requisitos revolucionarios, todas estas discusiones son menores, frente a lo que se nos viene encima, un gobierno de ultraderecha en el cual se está refugiando la defensa del modelo económico neoliberal y la defensa de la constitución de Pinochet y Guzmán de1980. Tenemos enfrente a un enemigo, con todas sus letras y sin eufemismos, un enemigo que sabe jugar a la guerra psicológica, a las campañas de terror y que para derrotarlo se requiere movilización, compromiso y unidad.

Las diferencia políticas con la izquierda joven que hoy fue capaz de levantar una candidatura que nace del movimiento social y que representa el cambio del modelo neoliberal, que quiere un cambio a la situación de vida de millones de chilenos y chilenas, que viene batallando consistentemente desde las movilizaciones estudiantiles, por el medioambiente y por los derechos del pueblo, esa candidatura con más o menos reparos, merece todo nuestro respeto. Porque son los jóvenes los que movilizaron a una izquierda y a un pais que estaba sumergido en el letargo del sueño concertacionista, son ellos y ellas los que saltaron las barricadas que iniciaron la gran protesta social del 2019, son ellos y ellas quienes pusieron nuevamente sobre la mesa, la necesidad de cambiar la constitución y gracias a ellos y ellas tenemos una Convención Constitucional para cambiar las cosas a favor del pueblo.

Lo que puede separar a pocos o muchos de la candidatura de Gabriel Boric, de su manera de expresar las cosas o del sectarismo que también existe en algunos de sus dirigentes, pensando que la historia  empezó  el 2011, todo eso es salvable, pero participando, no solo criticando, construyendo al lado de este nuevo torrente movilizador alternativas políticas  que den continuidad a lo ya iniciado. Si se continua pensando desde el sectarismo o desde el principismo que tanto daño hace e hizo a nuestra izquierda, pensando que lo nuevo que tenemos enfrente de nosotros contradice el pensamiento revolucionario, lo que hacemos es estancarnos, repitiendo errores del pasado, transformando en un dogma, con respuestas elaboradas para siempre e intentando de esta trinchera, interpretar los nuevos fenómenos y las nuevas respuestas que surgen en épocas como esta que estamos viviendo y que es  distinta al pasado.

Nuestra tarea es alentar y no subestimar el surgimiento de nuevos liderazgos que le han dado vida y continuidad al pensamiento revolucionario en Chile, por lo que es hora de andar  por caminos que ayuden a revitalizar la pasión y el talento, sin sectarismos, para encontrar caminos que recorrer  juntos y juntas, con un  programa político, económico, social que con sus ideas ayuden a la libertad y soberanía de Chile, al bienestar de un pueblo que hoy despertó del engaño, para derrotar en la desigualdad social, la corrupción y el abuso de unos pocos que ostentan el poder y que viven del trabajo explotando la vida y la salud de  la mayoría de chileno y chilenas.

Aunque pasen los años y tal cual lo planteo Salvador Allende en su momento, las  transformaciones sociales y revolucionarias sólo podrán realizarse si el pueblo toma en sus manos el poder y lo ejerce real y efectivamente, por eso no se trata de cambiar un gobierno por otro, lo que necesitamos hoy es un Gobierno con la decisión de realizar los cambios de fondo, construyendo un nuevo Estado, que garantice el ejercicio de los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas  y particular de una niñez olvidada.

Las amenazas de la derecha, de que nos enfrentaremos a graves problemas económicos y que solo se pueden resolver dejando las cosas como están, manteniendo el modelo económico que diseñaron e implantaron a balazos en 1973, eso es mentira.

Las amenazas de la derecha, de que nos enfrentaremos a graves problemas económicos y que solo se pueden resolver dejando las cosas como están, manteniendo el modelo económico que diseñaron e implantaron a balazos en 1973, eso es mentira. Los problemas económicos, agudizados por la pandemia, se pueden resolver, porque Chile es un país rico y cuyos recursos están en las pocas manos de quienes que concentran el poder económico, porque aquí lo que fracasó es justamente el modelo económico dominado por familias y sectores que gozan de privilegios de clase a los que jamás renunciarán voluntariamente.

Tenemos que avanzar y hoy el objetivo es derrotar a la derecha ultra, fascista, en las próximas elecciones, para alcanzar esta meta es necesario unirse en nuestra diferencias y similitudes, alentando la unidad del pueblo organizado el que con entusiasmo se movilizó hace menos de dos años. Porque la unidad no puede hacerse sólo por arriba, eso ya lo hemos vivido antes, sino que, con las bases del pueblo que quiere y necesita cambios, creando muchos cabildos, muchos comités para el cambio.

No hay que olvidar que apoyar al candidato presidencial en palabras de Allende, “no significa sólo votar por un hombre, sino pronunciarse en favor del reemplazo urgente de la actual sociedad”.

Enrique Villanueva M.

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