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Derechos de la mujer, Derechos Humanos, Historia - Memoria, Represión

Chile: La violencia política sexual es terrorismo estatal 

Chile: La violencia política sexual es terrorismo estatal
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Aproximaciones desde la experiencia y la memoria contra la Impunidad en Chile

PRESENTACIÓN

Este recorrido por la memoria e historia de quienes han luchado, resistido, sobrevivido, denunciado y visibilizado la Violencia Política Sexual (en adelante VPS), en su despliegue específico en la realidad chilena, está separado en dos grandes capítulos.

El primero, recorre a partir de la conformación del Colectivo de Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes (CMSSR), el trabajo desarrollado desde las primeras acciones legales interpuestas con un enfoque específico en materia de VPS;  el posicionamiento político y la participación en organizaciones de Derechos Humanos y las luchas de lxs sobrevivientes ante el Estado chileno; la construcción feminista y política del concepto VPS; así como el trabajo de visibilización y denuncia en relación a la absoluta impunidad de los crímenes sexuales cometidos contra las mujeres en la dictadura cívico-militar, entre otros hitos. Se combina el relato cronológico con el temático, dada la amplitud de los temas abordados.

El segundo, ahonda en las experiencias más recientes a partir del trabajo desarrollado desde Memorias de Rebeldías Feministas, espacio que reúne a mujeres, lesbianas, feministas y lesbofeministas de diferentes generaciones en despliegue activista y político.  En este apartado se recoge lo acontecido con la conformación de esta articulación, el desarrollo de actividades  en el mes   de las memorias en los años 2018 y 2019, la revuelta social y el despliegue de   la VPS como forma de represión, la respuesta informativa y de autoformación respecto a esto último, así como las diferentes perspectivas políticas y posicionamientos que han marcado el trabajo de esta organización.

El libro contempla además una serie de anexos,  entre  los  que  se  encuentra una revisión de otros episodios de VPS en el mundo, visibilizando  esta práctica de carácter global. A este se suma un epílogo que plasma  algunas  inquietudes y desafíos futuros, próximos y distantes, en torno a la luchas feministas relacionadas a la VPS.

Este relato está en tercera persona plural, desde un “nosotras”, pues si bien las compañeras que hoy se encuentran activas en esta lucha no estuvieron en algunos de los hitos descritos en el texto, lo comprendemos como una continuidad común que nos une.

 

FONDO ALQUIMIA

El desarrollo de esta publicación se enmarca en la convocatoria Alquimia 2020 denominada “Feminismos versus fundamentalismos”, la cual financió el diseño e impresión de este texto. Esta instancia ha propiciado la reflexión y ejercicio   de memoria que hoy compartimos en este recurso que esperamos circule de manera amplia, libre y gratuita.

 

INTRODUCCIÓN

Desde una perspectiva feminista, la forma de relatar un hecho o acontecimiento adquiere particular importancia. Preferimos mirar la historia, nuestra historia, más que como hechos aislados que empiezan y terminan en sí mismos o en determinados eventos, como procesos que concatenan los antes, los ahora y también los después.

En el ámbito de la violación a los Derechos Humanos (DD.HH.) por parte del Estado chileno, existe una línea de continuidad que ha tenido distintas expresiones e intensidades a lo largo de los últimos casi 50 años, siendo quizás las más brutales las cometidas en tiempos de dictadura. Sin embargo, el terrorismo de Estado ha sido un componente primordial para sostener al sistema capitalista en su expresión neoliberal, cuya esencia es garantizar  las  ganancias y riquezas para unos pocos, en base a la precarización de la vida para las grandes mayorías.

Más allá de los discursos, los distintos gobiernos civiles de la post dictadura -los administradores del legado dictatorial no han cumplido sus compromisos internacionales de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Más aún, han dado y siguen dando señales inequívocas y mayoritariamente consensuadas por la clase política de que, en particular, en situaciones de crisis o conflictos, intensificarán el terrorismo de Estado sobre los pueblos que habitan este territorio.

Antes de la rebelión popular, en curso desde octubre de 2019, ya se reportaban aproximadamente dos mil denuncias por tortura y tratos crueles y degradantes en los tribunales, hechos acontecidos en el último año (2018 mediados 2019), es decir 5 a 6 casos diarios. Cifra alarmante que se intensificó a partir de octubre, cuando el terrorismo de Estado se develó nuevamente en sus expresiones más crueles a través de la violación sistemática de los DD.HH. por parte de sus agentes represores. El número “oficial” superó los 28 mil detenidxs, sin contar los nuevos casos acaecidos en el llamado “estado de excepción”, decretado a causa de la pandemia por COVID-19.

En el informe “Cifras de la Violencia Institucional”, elaborado por la Unidad Especializada en DD.HH., Delitos Sexuales y Violencia de Género de  la  Fiscalía Nacional, emitido el 15 de julio del 2020, se  contemplan  denuncias  efectuadas entre el 18 de octubre  de  2019 y el 31 de  marzo  del  2020,  correspondientes  a los casos ingresados al Sistema  de  Apoyo  a  Fiscales  del  Ministerio  Público.  Éste da cuenta de un total de 8.510 casos de vulneración a los  DD.HH.  y fundamentales, incluyendo a 1.315 menores de edad y 1.559 mujeres; 6.057 denuncias de apremios  ilegítimos;  363  situaciones  de  violencia  sexual,  incluyendo  violaciones  y abusos sexuales; 3.219 lesionados por  armas  de  fuego;  615  casos  de  lesiones de gravedad y 411 personas con lesiones oculares.

Además, otra de las consecuencias del terrorismo de Estado y la violación sistématica de los DD.HH. son los más de 2 mil presxs políticxs de la revuelta social, que hoy se encuentran en la cárcel en prisión preventiva como parte de    las medidas cautelares adoptadas por la justicia chilena, a lo que se suma las condiciones de incomunicación y prohibición de visitas como parte de las medidas tomadas en el marco de la pandemia. Medidas que han sido cuestionadas, incluso al interior del sistema judicial, por su arbitrariedad y carácter netamente político, es decir, como un ejercicio de castigo a quienes luchan.

En lo que respecta a la VPS, el informe reporta que fueron denunciados 258 desnudamientos, 67 hechos constitutivos de abuso sexual con contacto, 27 amenazas de cometer delitos sexuales en contra de la víctima y 12 hechos constitutivos de violación o abuso sexual agravado.

En relación a las querellas presentadas por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en este ámbito, hasta la fecha sólo una está en etapa de acusación y hasta ahora, no hay ningún agente del Estado condenado por los hechos acontecidos durante la revuelta.

A esto se suma, al cierre de esta edición, las denuncias públicas del ejercicio de  la VPS contra compañeras manifestantes en el marco de la marcha por el 8 de marzo del 2021, confirmando la continuidad de esta expresión del terrorismo de Estado. Y no sólo eso: también que la impunidad de quienes la ejercen, sigue operando en esta sociedad. Prueba de ello es lo informado por CIPER Chile el     12 de marzo de 2021, donde se concita que según un informe de la propia Fiscalía, hasta el 28 de enero del mismo año, el 46% de las causas por violaciones    a los DD.HH. -3.045 cerraron sus procesos judiciales sin formalizados, es decir, sin responsables, sin sanciones, sin una respuesta de la justicia institucional.

Sin embargo, los informes, por primera vez  en nuestra  larga  y nutrida  historia represiva y opresiva, muestran en una categoría diferenciada a la VPS de la que han sido objeto lxs detenidxs por parte de agentes del Estado, ejecutada mayoritariamente, aunque no exclusivamente, por Carabineros. Esta situación contrasta con lo acontecido en dictadura, particularmente lo sucedido a las mujeres secuestradas y detenidas, en que la VPS o crímenes sexuales quedaron absolutamente invisibilizados y además, hasta el día de hoy,  cruzados por   la más absoluta impunidad de los victimarios; salvo un fallo de primera instancia que condena a tres violadores de DD.HH. por secuestro calificado y tormentos con violencia sexual, que fue apelado por los victimarios.

¿Cómo llegó esta expresión represiva del terrorismo de Estado a ser visible y condenada socialmente? Quisiéramos relatar uno de los recorridos que hemos hecho desde el feminismo para visibilizar lo invisible, para develar los crímenes sexuales que se ejercieron y se siguen ejerciendo sobre nuestras cuerpos, pero también dar cuenta de las luchas dadas  por diferentes  agrupaciones,  como es el caso del Colectivo de Mujeres  Sobrevivientes  Siempre  Resistentes  (CMSSR), y posteriormente Memorias de Rebeldías Feministas, como un insumo en torno a la experiencia, conceptos, trayectorias y memorias, para nuestras construcciones políticas para el cambio radical del sistema capitalista y patriarcal.

Como legatarias de las luchas dadas por las mujeres que nos precedieron, recogemos el hilo rojo de sus memorias, que son las nuestras, así como las nuestras serán de otras y las proyectaremos como memoria de futuro.

Versión completa del libro en formato PDF, para bajar gratuitamente: Chile: La violencia política sexual es terrorismo estatal

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03-La violencia política sexual es terrorismo estatal - versión digital
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