
“Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar”.
Maquiavelo
Es el adjetivo que mejor resume mi aversión por el candidato de la derecha, Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique, señalado por sus partidarios y paniaguados como “empresario, inversor y político chileno”. Bastaría describirlo como “especulador insaciable y demagogo”. Representa para mí lo que más detesto: el individuo carente de escrúpulos, de escasa cultura, movido por la codicia insaciable, tanto de dinero como de poder y figuración pública. Piñera, tras su sonrisa fácil y publicitaria, es el paradigma de una sociedad construida sobre la base de la brutal ideología del neoliberalismo, que en nuestro país deviene, sin matices, en capitalismo salvaje.
No obstante, para un amplio sector de la sociedad chilena, que no pertenece a las capas privilegiadas, Piñera es visto como virtual solución de los problemas que aquejan a la gran mayoría de la población. Así, la UDI, partido político de ultra derecha y equívoca denominación: “Unión Demócrata Independiente”, cuenta con un considerable apoyo en comunas de extracción popular compuestas mayoritariamente por clase media baja o simplemente por estratos de escasos recursos, cuyo encasillamiento en la escala social resulta asaz impreciso. A estos grupos cabe agregar a pequeños comerciantes, por lo general clientes habituales de la derecha empresarial dura, a la que sueñan con pertenecer algún día, en la falsa mostración de esa vieja e ilusoria expectativa de volverse ricos como sus amos y escalar posiciones adquiridas con dinero, para sentarse luego a la mesa del amo aquiescente, cual convidados de piedra.
No hay peor enemigo de los cambios que el pequeño propietario. En las sociedades donde el minifundio está generalizado (léase Chiloé o Galicia), la masa electoral vota a la derecha, optando quizá por el mal conocido antes que apostar por un bien incierto, a menudo amenazante por el advenimiento de reformas o transformaciones que pudiesen afectar negativamente su modesto patrimonio. De ello se sirve, con mucha habilidad y ningún escrúpulo, la derecha política, apoyándose en la eficaz y utilitaria herramienta del miedo, abonado por la mentira y el manejo perverso de la estadística. En esto, sin duda, Sebastián Piñera es un maestro.
Esta situación la hemos visto –la vemos y sufrimos– en Chile durante los últimos tres años, exacerbada por la evidente debilidad del gobierno presidido por Michelle Bachelet, quien, pese a todo –cabe reconocerlo–, ha tenido el coraje de llevar a cabo reformas significativas, tales como la educacional y la tributaria, procesos que vienen siendo desprestigiados de forma burda y grosera por el aparato político derechista, amén de torpedeados, de manera subrepticia, por miembros del propio equipo de la Presidenta, burócratas del poder de turno que no trepidan en menoscabar a la mandataria, como ha sido el caso del tristemente célebre Ricardo Lagos, tránsfuga aprovechado del socialismo en vías de extinción, quien une a su particular soberbia una actitud machista que no logra disimular.
Esto, que le acerca a Piñera, tanto como su proclividad a favorecer la rapiña de las transnacionales, también me parece detestable, aunque no alcance el grado de la infamia piñerista y la de sus secuaces amparados en el “Vamos Chile”, alianza de los peores elementos prohijados por el pinochetismo, donde pululan los Kast, los Coloma, los Longueira, los Golborne, los Allamand… y toda la caterva de vástagos que el dictador benefició con diversas prebendas, entre ellas, la facilidad para adquirir empresas productivas estatales a precio de huevo (Soquimich, entre otras).
La actual disyuntiva electoral –que casi no lo es, puesto que las cartas ya han sido barajadas sobre la mesa por los mismos jugadores dueños del naipe y de las fichas, impidiendo a todo trance que algún independiente o bien inspirado pueda bajar cuatro ases o una escala real en el envite–, no ofrece opciones factibles y valederas.
Si nos inclinamos por el Frente Amplio, cuya propuesta pudiera coincidir con nuestras aspiraciones y esperanzas, nos percatamos de su escasa chance real en estas elecciones de 2017, ante la red de poderes fácticos, recursos financieros y maquinaciones desembozadas de los dueños del aparato eleccionario y partidista, prestos a conjurar todo intento de invasión a sus dominios.
Piñera o Guillier, pareciera ser la alternativa única ante la instancia de las urnas. Es decir, elijamos entre lo detestable y lo precario, porque las otras opciones no han logrado atraer a la numerosa juventud que se divide en los desencantados ante la reforma educacional y la silenciosa mayoría de jóvenes indiferentes y sin memoria, esos que “no están ni ahí” con el ruinoso y fracasado civismo del siglo XX, letra muerta para las generaciones del tercer milenio.
¿Qué nos queda a los viejos de la “Generación Diezmada” o “Veteranos del Setenta”, como la bautizara con propiedad el poeta José Ángel Cuevas? Poco, aunque desde el escepticismo que se nos ha instalado en las entrañas nos veamos impelidos a marcar la cruz contra Piñera, el detestable.
Artículos Relacionados
El Mundo en la orilla del caos
por Miguel Urbano Rodrigues (Portugal)
15 años atrás 8 min lectura
Chile: La actualidad, lo urgente y lo posible
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
18 años atrás 9 min lectura
Derecho a voto para los chilenos del exterior sin restricciones
por Osvaldo Nuñez Riquelme (Canadá)
19 años atrás 4 min lectura
Qué felicidad: tenemos la torre más alta de Sudamérica
por Patricio Herman (Chile)
15 años atrás 4 min lectura
Y si Jesucristo votara en esta elección…
por Gabriel Cifermann (Chile)
17 años atrás 3 min lectura
¡No se mendiga soberanía para salvar un negocio corrupto y destructivo!
por Hector Kol (Chile)
15 horas atrás
15 de agosto de 2026
La pregunta no es cómo convencer a Washington de que sea más amable con el salmón chileno. La pregunta es por qué el sur de Chile sigue organizado alrededor de un modelo que concentra riqueza, externaliza costos ambientales, acumula muertos y ha convertido al Estado en garante de intereses privados.
Altos del Golán y Sáhara Occidental: Colombia reconoce, pero ¿tiene política exterior?
por Fabián Cárdenas (Desde Colombia)
15 horas atrás
15 de agosto de 2026
Con las dos decisiones, el país corre el riesgo de perder su capacidad para presentarse como actor neutral o equilibrado en escenarios multilaterales. Colombia se ha convertido en colonia gringo-sionista»
Altos del Golán y Sáhara Occidental: Colombia reconoce, pero ¿tiene política exterior?
por Fabián Cárdenas (Desde Colombia)
15 horas atrás
15 de agosto de 2026
Con las dos decisiones, el país corre el riesgo de perder su capacidad para presentarse como actor neutral o equilibrado en escenarios multilaterales. Colombia se ha convertido en colonia gringo-sionista»
Chile. Pueblo mapuche de Bajo Malleco en lucha por territorio sagrado usurpado por industria de la basura
por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)
23 horas atrás
15 de agosto de 2026
Rodrigo Curipán es werken del lof Rankilko, y vocero de las cuatro comunidades que se han opuesto al relleno sanitario en territorio mapuche, ubicado alrededor de 8 kilómetros de Collipulli, provincia de Malleco, Región de La Araucanía.