Historias para necios o el lucro de Laureate en las universidades chilenas
por Rafael Luis Gumucio Rivas, el Viejo (Chile)
10 años atrás 5 min lectura
17/08/2016
Hasta el menos letrado sabe que un fondo de inversión está construido para obtener rentabilidad a sus clientes: Laureate es uno de los más poderosos fondos de inversión, dedicado a las universidades en el mundo, que cuenta con sedes en 98 países y, en América Latina, en Brasil, Ecuador, Chile, Costa Rica, México, Panamá, Honduras y, por supuesto, Estados Unidos. El canciller de esta institución es, nada menos, que Bill Clinton. En Chile, pertenecen a Laureate las universidades Andrés Bello, Las Américas, Viña del Mar, el Instituto Profesional AIEP y la Escuela Moderna de música.
En los directorios de esas instituciones de educación se reparten los cargos entre ex funcionarios de la dictadura de Pinochet, miembros del conglomerado política de derecha, Chile Vamos, y traidores de la Concertación.
En la Universidad de Las Américas, la Junta directiva la preside Herman Chadwick Piñera – primo del ex Presidente Sebastián Piñera -, quien se ha convertido multimillonario gracias a la concesión del peaje en las auto-rutas; en la vicepresidencia está José Pedro Undurraga; Pedro Covarrubias, secretario general. Entre los directores destacan el democratacristiano Genaro Arriagada, Manfredo Mayoll, Jorge Selume; la rectora es una de las íntimas amigas de Michelle Bachelet, Pilar Armanet, antigua jefa de Educación Superior, del Ministerio de Educación.
En la Universidad Andrés Bello, el presidente del directorio es Juan Antonio Guzmán, ex ministro de Educación de Augusto Pinochet, y el vicepresidente, Jorge Selume; su rector es José Rodríguez Pérez.
Las universidades e institutos profesionales, pertenecientes a este fondo de inversión, se caracterizan por su masividad en alumnos, pues las pocas exigencias para su ingreso y el recibir estudiantes de bajo nivel económico, acaparan el 16% del total de alumnos universitarios chilenos, que se distribuyen en jornadas diurnas y vespertinas – matiné vermut y noche, como en los rotativos -. Sus profesores son contratados, en su mayoría, por horas, es decir, son profesores taxi. Estas Universidades no cuentan con departamentos de investigación y, generalmente, se limitan a la “pizarra y la tiza” – se me salió el “viejo”, pues hoy es el internet y todas sus aplicaciones – y se proyecta a los alumnos un video y plum, tilín, se acabó la clase.
Hace varios meses el fiscal de “hierro”, Carlos Gajardo, emprendió una investigación por lucro en contra de las universidades pertenecientes a Laureate, pero se hacía imposible la formalización de los responsables, pues no existen penas establecidas para este delito. (Y tanta plata que ganan los – sin Hugo Bravo, la [i]diputados y ni siquiera se les ocurre colocar penas a un delito tan grave, el lucro en las universidades. El fiscal, como es muy trabajador y juicioso – a diferencia de los “honorables” – buscó en Impuestos Internos la arista de delitos tributarios, a raíz de lo cual el SII se ha tomado unos meses para investigar.
Como siempre en Chile, el escándalo explotó a raíz de un informe SEC, Organismo que controla la Bolsa de estados Unidos, presentado por Laureate, para poder vender y comprar acciones en esa institución financiera. (De no haber mediado Hugo Bravo, la cuñada del ex subsecretario Wagner y la “confesión de parte y relevo de prueba” de Laureate, aún creeríamos que la casta política chilena es virginal, para no citar los abultados robos de Augusto Pinochet, que fueron conocidos gracias a la desclasificación de documentos, por parte del Congreso de Estados Unidos).
CIPER-Chile tiene el mérito de llevar a cabo investigaciones profundas, muy útiles para destapar la olla de los negociados más notorios de este país. En el caso de Laureate, en distintos años ingresó distintos montos en dólares, declarados ante el Comité de Inversiones Extranjeras, que beneficiaban del no pago del 35%, concedido a Televisión Nacional a las universidades chilenas, especialmente a la de Chile, por consiguiente, se presume que podría estar implicada en un delito de evasión de impuestos.
Ecuador, que tiene un gobierno digno, presidido por Rafael Correa, ya tomó acciones en contra de Laureate que, según esta Institución financiera, el hecho ve retirarse de Ecuador representaría la pérdida de 43,7 millones de dólares.
En Chile, el Consejo Superior de Educación – organismo que tuvo notoriedad tras el escándalo de soborno en la acreditación de varias universidades privadas – remarcó la debilidad económica de la Universidad de Las Américas, rechazando su acreditación, en 2013; posteriormente, en 2014, se la concedió, por la mayoría de votos de los consejeros, entre quienes se contaban, como es lógico, los representantes de universidades privadas. (Hay que ser muy cándido para creer en la objetividad de los acuerdos del Consejo, en el cual votaron a favor de la autonomía los representantes de los institutos profesionales, de las universidades privadas y de los centros de formación técnica y del sector productivo, es decir, la crema de la crema del neoliberalismo).
Ahora que la Ministra de Educación se dio cuenta de que los fondos de inversión lucran, no sería mala idea de que la Presidenta Bachelet diera suma urgencia a un proyecto de ley que pena de cárcel de cinco años para todas aquellas personas e instituciones que lucren con la educación universitaria, y se defina, de una vez por todas, las conductas punibles.
Como los gringos no son tontos y saben que nosotros estamos “colonizados” mentalmente por las clases herodianas – como lo definía un sacerdote jesuita, muy amigo de la Democracia Cristiana y fundador de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica – en los informes a las autoridades chilenas sostienen que no lucran con las universidades, pero a sus inversionistas les dicen la verdad. En un informe, por ejemplo, les advierten de los posibles peligros que tienen sus inversiones en Chile, de seguir el ejemplo de Ecuador.
Si quiere profundizar sobre esta materia, puede dirigirse a CIPER-Chile, en su artículo “Laureate en Chile: las amenazas al negocio del gigante mundial del lucro universitario”.
Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)
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Hablando de Hugo Bravo, él tuvo la cualidad de no aceptar dejarse basurear por la élite, a cuyas ganancias más que ayudó como colega y compañero de Universidad durante 40 años y quizás él creía que como «amigo». Y al constatar que sus «amigos» lo iban a convertir en el chivo expiatorio de la situación, tiró el mantel.
Como dicen los beatos, Dios escribe derecho con renglones torcidos.