El nido del Cóndor y la cumbre del fascismo
por Mauricio Morales (Sur Chile)
1 mes atrás 5 min lectura
13 de agosto de 2026
El 4 de septiembre de 2026, Santiago será sede del V Encuentro Regional del Foro Madrid. La cumbre reunirá a los líderes de la ultraderecha internacional: el presidente argentino Javier Milei, el español Santiago Abascal (Vox), la italiana Giorgia Meloni, el portugués André Ventura y los hijos de Jair Bolsonaro. No es casualidad que hayan elegido Chile.
El Foro Madrid lo dice sin pudor: «La elección del presidente José Antonio Kast, uno de los primeros firmantes de la Carta de Madrid, inaugura una nueva etapa para Chile que constituye una referencia para todas aquellas fuerzas políticas que aspiran a recuperar la seguridad, la prosperidad, la libertad y el sentido común». Celebran el aniversario del triunfo del Rechazo, al que llaman «una de las mayores victorias democráticas».
Que esta cumbre se realice en Chile no es un hecho aislado. Es la consecuencia lógica de una transición que prefirió la «gobernabilidad» a la justicia. Es la cosecha de décadas de silencio cómplice.
La traición de la Concertación
La derecha más dura del mundo se reúne hoy en la Academia de Guerra, el mismo lugar donde en noviembre de 1975 los jefes de inteligencia de seis dictaduras planificaron la Operación Cóndor. La ironía es tan brutal como dolorosa: el «embrión del genocidio» es ahora el escenario donde se teje la nueva ofensiva conservadora.
La responsabilidad de esta impunidad recae directamente en quienes tuvieron el poder y no lo usaron. Los gobiernos de la Concertación -desde Aylwin hasta Bachelet- y pasando por Boric desarrollaron «una política permanente» de pretender la reconciliación a través de «dosis mínimas de verdad y reparación» mientras «buscaban escamotear lo más posible la justicia». No derogaron la Ley de Amnistía de 1978, pese a que estaba en su programa. No desmontaron el entramado jurídico que protegía a los perpetradores. No declararon sitio de memoria la Academia de Guerra.
No fue omisión. Fue decisión política.
La justicia, la academia, la prensa: cómplices del silencio
Los jueces que durante décadas aplicaron la Ley de Amnistía, negando el principio de que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles, facilitaron la impunidad. Las universidades que formaron a las élites políticas y jurídicas sin interpelar el pacto de silencio. La prensa que normalizó la transición pactada y trató como «extremos» a quienes exigían justicia. Todos ellos son responsables, por acción u omisión, de que el pinochetismo no solo sobreviva, sino que hoy vuelva con fuerza institucional.
El fascismo se atreve hoy
El Foro Madrid no se esconde. No pide perdón. No negocia. Llega a Chile a celebrar, en el lugar donde se planificó el terrorismo de Estado, una nueva ofensiva contra «el socialismo totalitario y empobrecedor». No vienen a pedir disculpas. Vienen a refundar el proyecto que Pinochet dejó inconcluso.
¿Y la Concertación? Lagos, Bachelet, y luego Boric que pudieron convocar a los presidentes de los seis países a un acto de desagravio en la Academia de Guerra, no lo hicieron. No tuvieron la valentía de declarar que ese edificio es un lugar de memoria, no un salón de protocolo.
No invitaron a las víctimas, a los jueces, a las agrupaciones de derechos humanos para decir «Nunca Más» en el mismísimo nido del Cóndor.
Esa cobardía tiene nombre: complicidad.
La deuda que no se paga con silencio
Como en El Señor de los Anillos, el mal no se vence con pactos ni con indiferencia. Se vence cuando todas las fuerzas de la luz acuden al lugar donde el mal nació y lo declaran sitio de memoria, para que nunca más pueda alzarse.
Si no vienen todas las delegaciones oficiales, todos los presidentes democráticos, todos los jueces y todas las organizaciones de derechos humanos a declarar la Academia de Guerra como el lugar donde se gestó el genocidio, no habrá paz en el continente. No porque el simple acto de declararlo baste, sino porque la negativa a hacerlo es la prueba de que el pacto de impunidad sigue vigente.
Hoy, mientras el fascismo se atreve a celebrar en Santiago, la pregunta es incómoda pero necesaria: ¿dónde están los que debieron haber puesto una placa, una corona de flores, un memorial, un gesto de desagravio?
No están. Nunca estuvieron. Prefirieron la gobernabilidad antes que la justicia. Prefirieron el silencio antes que la verdad. Prefirieron la impunidad antes que la paz.
Y por eso, hoy, el fascismo vuelve a alzar vuelo desde el mismo nido del Cóndor.
*Fuente: Sindicato Unidad de Trabajadores- SUTRA-CHILE
Más sobre el tema
Título en español: El huevo de la serpiente
Título original: Das Schlangenei (The Serpent’s Egg)
Año: 1977
Duración: 120 min.
País: Alemania del Oeste (RFA)
Dirección: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Música: Rolf A. Wilhelm
Fotografía: Sven Nykvist
Reparto: David Carradine, Liv Ullmann, Gert Fröbe, Heinz Bennent, James Whitmore, Glynn Turman, Gunther Malzacher, Walter Schmidinger, Charles Régnier, Isolde Barth, Edith Heerdegen, Kyra Mladeck, Irene Steinbeisser
Compañías: Coproducción Alemania del Oeste (RFA)-Estados Unidos-Suecia; Bavaria Film, De Laurentiis, Rialto Film, ZDF
Género: Drama. Intriga | Años 20
Sinopsis:
Alemania, años 20; un paquete de tabaco cuesta 40 billones de marcos. En Berlín Abel, un trapecista judio norteamericano y alcohólico encuentra el cadáver de su hermano en la habitación que ambos comparten. Se ha suicidado, y Abel se siente responsable de su cuñada, Manuela, que trabaja en un cabaret. Entre ambos surge una relación de mutua dependencia, en un mundo golpeado por la crisis, la violencia y la muerte.
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