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¿Hasta que punto somos un país banal? 

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Intrascendente, vulgar, de poca importancia
He recibido estos últimos días, de varias fuentes, un mismo correo que me ha dejado impresionada.  Se trata de las fotos de una señorita, diz que animadora de TV, en cueros, mostrando sus partes íntimas en posiciones ginecológicas.  Como no me gustan las mujeres, no soy ginecóloga, ni veo los canales nacionales, si puedo evitarlo, fuera de tirar el correo a la basura al ver la primera foto, me dediqué a averiguar quién era la señorita que allí figuraba y cual era la causa de esta divulgación.  Me contestaron que pertenecía a la “farándula” y yo pregunté si era un nuevo tipo de marketing.  Me dijeron que no, que supuestamente otra ninfa televisiva, su enemiga me imagino, circuló las fotos, para vengarse.  Para esto, la de la venganza tiene que haber comprado/robado o sacado ella las fotos, lo cual requiere un esfuerzo, un planeamiento.  Y la que compareció “calata” tiene que haber posado, a menos que estén trucadas. Bueno, puede haber sido un divertimento íntimo que fue traicionado por  su pareja, lo cual incluye a la pareja en el complot.

Estas elementas son el tema de  nuestras conversaciones nacionales, temas que roban energía para pensar en cositas con más fundamento, y que acaparan a los televidentes.

En un país dónde hay poco dialogo social, dónde existe un odio transversal que nos carcome, el tema unificador es la insidia y la vergüenza de un par de mujeres que por afán de notoriedad son capaces de hacer cualquier cosa. Un tema intrascendente.

Además, qué tanto morbo con las verijas de nadie.  Si todos las tenemos más o menos parecidas, si después de las 9 de la noche hay por lo menos 3 canales de la red mostrando personajes piluchos haciendo acrobacias sexuales, si hasta los niños de Kinder, esos que uno cree que solo conocen a Caperucita vestidica de rojo y con capucha, saben todo lo que hay debajo del vestidito y lo que se puede hacer con lo que hay.

Lo que me impresiona es la mala leche, el voyerismo, la vulgaridad del espectáculo y además su difusión.  Si el primero que recibió la foto la hubiera enviado a la basura, ésta no me habría llegado jamás.  Porque la única forma de parar la maldad es no haciéndose eco de ella, es cortándole los tentáculos dejándola en la nada.  Mientras más escándalo, más falsa notoriedad van a conseguir, más les van a pagar los proxenetas de los canales y más va a crecer el negocio de la notoriedad chatarra y más porquerías nos van a dar en TV porque la mugre va a tener más auspiciadores.

Si queremos mejorar la atmósfera chilena que está un poquillo enrarecida, no nos hagamos eco de basura.  Usemos nuestra energía para abrir el diálogo nacional que estamos necesitando, no nos dediquemos a la crítica insultante y descalificativo aunque lo hagamos por Internet.  Abramos los ojitos a la realidad y tratemos de mejorarla, de buenos modos, con argumentos, con benignidad.

No pretendo que esto sea un sermón, porque no soy nadie para andar sermoneando a mis compatriotas, pero la experiencia y la intuición me dicen que lo podemos hacer mejor en materia de ambiente social si le ponemos algo de empeño.

Ojalá lo hayan pasado bien en las fiestas, y que la alegría de compartir en amistad los tenga de buen humor y los disponga al buen talante.
Septiembre, 2008

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