Brasil a 50 años del golpe de estado: ¿cómo murió Goulart?
por Sur y Sur
12 años atrás 4 min lectura
En un acto de histórica reivindicación política y legítima justicia, el Congreso Nacional de Brasil devolvió a Joao Belchior Marques Goulart (1918-76) la investidura de presidente constitucional, dignidad que le retiraron los parlamentarios que hace 50 años, mañosamente, legalizaron el golpe cívico-militar del 31 de marzo de 1964.
La resolución parlamentaria fue votada el 14 de noviembre pasado por todos los partidos políticos, y los honores fúnebres de jefe de Estado fueron encabezados por la presidenta Dilma Rousseff, el ex Luiz Inacio Lula da Silva, varios ministros del gabinete y los tres comandantes en jefe de las fuerzas armadas.
El presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, dijo: “A 49 años de haber depuesto el mandato de Joao Goulart estamos aquí devolviéndoselo, lamentablemente lo estamos haciendo post mortem, y le damos nuestras disculpas por lo ocurrido…” Luego, los restos de Goulart fueron regresados a su tierra natal (Sao Borja, Río Grande do Sul), donde reposaban tras fallecer de un infarto, como se dijo, en la localidad argentina de Mercedes (provincia de Corrientes, el 6 de diciembre de 1976).
Pocos días después, los medios informaron de la fuga de Mario Neira Barreiro, quien cumplía (en libertad condicional) una condena por tráfico de armas. El caso Goulart volvió a la palestra. Porque en 2008, como ex miembro de los servicios secretos de Uruguay, Neira Barreto reconoció en entrevista con el hijo de Goulart, Joao Vicente, que el ex jefe de Estado habría sido una víctima más del tenebroso pacto represivo orquestado por la CIA y las dictaduras militares del cono sur.
Una sospecha que la periodista Stella Calloni registró en su libro Operación Cóndor: pacto criminal, cuando observó que el ex gobernador de Río de Janeiro Leonel Brizola (1922-2004), cuñado de Goulart, exigió al presidente Fernando Henrique Cardoso la apertura de los archivos militares para investigar “…las muertes, siempre sospechosas para él, de los ex presidentes Joao Goulart y Jubelino Kubitshcek” (La Jornada Ediciones, 2001, pp. 166 y 167).
Como se recordará, aquel decenio de 1970 (ese que tantos demócratas liberales quisieran sepultar en el olvido) fue de auge y retroceso en las luchas políticas de América Latina. Tras la heroica muerte de Salvador Allende (1973), el misterioso fallecimiento de Juan Domingo Perón (1974) y la destitución del general Juan Velasco Alvarado (1975), el año de 1976 fue pródigo en asesinatos y magnicidios de líderes populares y estadistas democráticos, a saber:
Mayo y junio: asesinatos en Buenos Aires de los diputados de Uruguay Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y el ex presidente de Bolivia Juan José Torres. Agosto: asesinato en Washington del ex canciller de Allende Orlando Letelier, y el extraño accidente de tránsito que en Brasil causó la muerte del ex presidente Kubitschek.
Sugestivamente, en un informe desclasificado de 14 páginas, fechado el 5 de agosto de 1976 y dirigido por el subsecretario de Estado Harry Schlaudeman a su jefe, Henry Kissinger, se lee: A escala internacional, los generales de América Latina parecen nuestros muchachos.
Las dictaduras de Jorge Rafael Videla y Ernesto Geisel atribuyeron el fallecimiento de Goulart a un paro cardiaco, pero… prohibieron la autopsia. Hasta que 24 años después, el 12 de mayo de 2000, la Cámara de Diputados de Brasil consiguió nombrar una comisión de 11 legisladores para investigar el posible asesinato del ex gobernante.
Fue entonces cuando el periódico Folha de Sao Paulo informó que el comandante del ejército brasileño en aquellos momentos, Sylvio Frota, había solicitado la detención e incomunicación absoluta de Joao Goulart sólo tres meses antes de su muerte.
Tomándole la palabra al agente uruguayo Neira Barreiro, Joao Vicente Goulart contó al periódico argentino Miradas al Sur (30/4/11) cómo habría sido hecho el atentado: Lo que hicieron fue intoxicar un medicamento que vino de Francia para el hotel Liberty (en Buenos Aires), donde mi papá tenía reuniones con otros exiliados, como los dirigentes Torres y Michelini (donde después sucedieron los secuestros de Gutiérrez Ruiz y Michelini)”.
Sigue: Los venenos introducidos en la medicación de papá vinieron de Chile, y fueron distribuidos en la jefatura de policía de Montevideo en una reunión donde se encontraba el jefe de las fuerzas armadas uruguayas, y un agente argentino que fue quien cambió los remedios en el hotel Liberty.
Añade: “Incluso estaba un personaje que poca gente tiene conocimiento pero que fue de fundamental importancia, llamado Frederick Latrash… ‘ chief of station’ de la CIA en Montevideo”. Neira Barreiro afirmó que el veneno fue preparado por el médico legista uruguayo Carlos Miles, quien más tarde fue asesinado.
A finales de junio de 2000, el uruguayo Rubén Rivero, ex piloto y amigo personal de Goulart, murió cuando se dirigía en el servicio fluvial Buquebús desde Buenos Aires a Uruguay. Rivero debía testificar en un juicio que implicaba un supuesto robo de acciones a una empresa de Goulart, por 20 millones de dólares. La autopsia dictaminó que el piloto sufrió un infarto… apenas subió al barco
*Fuente: Sur y Sur
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