Salud mental: El doble vínculo de la clase política chilena
por Leonel Reyes Fernández (Iquique, Chile)
13 años atrás 5 min lectura
No soy psicólogo clínico ni psiquiatra de profesión, pero mi experiencia laboral en el COSAM (Consultorio de Salud Mental) y en los Centros de Rehabilitación públicos y privados de mi ciudad
me han proporcionado aprendizajes para distinguir -con mucha sutileza terapéutica- los mensajes que se relacionan al “doble vínculo”.
Existe una corriente médica clínica de asociar el “doble vínculo” a la esquizofrenia y enfermedades de tipo mental, pero este doble lazo se da también en las comunicaciones simples del diario vivir. Señalar que desde que nacemos, los seres humanos intercambiamos información con el mundo que nos rodea y “organizamos” –por decirlo de algún modo- nuestras percepciones de acuerdo a la información que recibimos.
El doble vínculo está latente y patente en nuestra cotidianidad, y en particular en los discursos de los Candidatos y Candidatas a la Presidencia.
Un ejemplo doméstico…
“No leas esta frase”: esto significa lo que uno niega, a la vez lo afirma con otro mensaje implícito. Es como decir, “No lo hagas, pero igual te obligo hacerlo”.
Cuando en un intercambio de información se produce una comunicación defectuosa que deja sumido al receptor -el que recibe la información- en un estado de incertidumbre o falsa comprensión, respecto a qué clase de mensaje se está emitiendo, estamos frente a un “doble vínculo”; cuando una comunicación defectuosa tiende a bloquear los tres campos de la vida y de la actividad humana, a saber, el pensamiento, los sentimientos y la conducta, y que resulta imposible pedir aclaración sobre la confusión, estamos frente a un “doble vínculo”; cuando una comunicación defectuosa es repetitiva, estamos ante un “doble vínculo” con características “perversas”, por tanto, sujeta a intervención clínica.
Un “doble vínculo” puede producir efectos familiares y sociales negativos tales como contradicción, confusión, distorsión, doble mensaje sin aclaración. En definición clínica se considera como un verdadero trastorno comunicacional, una manipulación emocional, donde el que lo practica, ejerce el poder de forma desigual, crea dependencia emocional, genera círculo vicioso permanente y provoca daños psíquicos y conductuales serios y profundos en las personas y en la sociedad.
Un ejemplo en la vida política del país…
En una entrevista a la actual candidata presidencial de la UDI, Sra. Evelyn Matthei, señaló: “Yo apoyé al SÍ sabiendo que iba a perder y creía que era súper importante que la pérdida del SÍ fuera por un margen relativamente estrecho. Creo mucho en que los movimientos sociales y políticos sean de alguna manera en que nadie arrase a otro. A mí no me parecía razonable que siguiese Pinochet”.
O sea, si queremos resumir el mensaje de “doble vínculo” en esta frase, la podríamos de esta manera: “Apoyé el SÍ sabiendo que iba a perder…No me parecía razonable que siguiese Pinochet”.
¿Qué entiende usted?…
¿Qué mensaje se está enviando a través de los medios de comunicación?…
¿Qué consecuencias prácticas se plasma en la conciencia de la ciudadanía?…
¿Es una táctica política recurrente o es un trastorno psíquico de la clase política chilena?…
Es como decir, “SÍ apoyo al General Pinochet… pero a la vez No lo apoyo”. Se trata claramente de un mensaje de “doble vínculo”. Esta elocuente frase, tiene dos interpretaciones: o la Sra. Evelyn Matthei tiene un serio problema psíquico personal de doble vínculo (lo cual ya me parece muy serio y delicado porque está postulándose a la Presidencia de la República) o nos quiere manipular emocionalmente, bajo una comunicación defectuosa que no deja claro cuál es su postura ideológica frente al plebiscito, frente al General Pinochet, frente al modelo económico (lo cual me parece también muy delicado y serio porque estaría faltando el respeto a la ciudadanía que escucha subliminarmente sus mensajes y que le ve por los medios televisivos nacionales).
La preocupación –porque se trata de un tema de salud pública- está en los efectos que produce en los miles y millones de lectores o televidentes que han escuchado este tipo de frase como mensaje de doble vínculo. Este tipo de declaraciones genera entre la ciudadanía -a corto y mediano plazo- sentimientos contradictorios, solapados y paralelos de miedos y rabia; de ansiedades y frustraciones; de angustia y confusiones; de expectación e inseguridad; de anomia e indiferencia cívica. Además de enfermedades colaterales adquiridas con medicamentos químicos, con agua contaminada, con desechos minerales tóxicos, con alimentos transgénicos, con endeudamientos irracionales, hoy también nos enferman con frases, palabras, gestos, imágenes y promesas que emiten “doble vínculo”. He aquí una de las razones de la “doble moral” ambigua, asimétrica, dicotómica, dualista y fragmentada de muchos de los actuales políticos criollos.
Un primer diagnóstico empírico, indica que la actual clase política chilena –con las debidas excepciones- padece desde hace rato del síndrome de trastorno permanente de personalidad política. Todos los días hay show mediático de contradicciones, confusiones, distorsiones y falacias políticas subliminares. Definitivamente, la clase política chilena necesita con suma urgencia un tratamiento terapéutico de largo plazo para todos sus miembros activos; nosotros, los ciudadanos comunes, un proceso de desintoxicación y desconstrucción de mitos, paradigmas y dogmas -instalados desde muy temprana edad- a través de la actual educación hegemónica y dominante.
Señalar una advertencia: en esta etapa de campaña electoral, si no estamos atentos a los mensajes de “doble vínculo” (SÍ, PERO NO) -sea del partido político que sea- estaremos expuestos a quedar “prisioneros” mentalmente de los discursos y promesas de la clase política. Convertirnos en “víctimas” pasivas de su poder retórico y enfermizo bajo la complicidad explícita de los medios de comunicación que dan espacio a este tipo de manipulaciones emocionales y de información defectuosa sin censura, ni filtros, ni clarificación inmediata.
Un último detalle…en el escudo nacional dice: “Por la Razón o la Fuerza”: lo que hay que hacer, pero no se debe hacer; lo que escribo con la mano, lo borro con el codo… Yo, prefiero vivir en mi propia locura!!!… Viva la rebeldía!!!
– El autor de este Artículo es Licenciado en Ciencias Religiosas, Diplomado en Derechos del Niño y Políticas Sociales para la Infancia-Adolescencia. En la actualidad es Técnico en Prevención y realiza labores de desarrollo social y comunitario en Iquique.
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