Del No al Alca a la Unidad Latinoamericana
por Oscar Laborde (Argentina)
14 años atrás 3 min lectura
Se cumplen 7 años del NO al ALCA en Mar del Plata. Un acontecimiento que cambió el escenario político en la región y produjo un salto de calidad en la relación entre los países suramericanos, particularmente, pero en especial en el propio proceso de integración regional.
La relación que venían construyendo, entre otros, los presidentes Inácio Lula da Silva, Néstor Kirchner, y Hugo Chávez se materializó en un nuevo posicionamiento frente a los Estados Unidos, y al propio George Bush pero, por sobre todo, a las políticas neoliberales diseñadas y aplicadas en los años 90 en el continente, a partir de lo que se llamó el Consenso de Washington.
Esa novedosa geografía política y económica gestada en noviembre de 2005, terminó generando una nueva institucionalidad que es la UNASUR y con posterioridad la CELAC; es decir los gobiernos nacionales y populares, no sólo, se unieron para frenar un esquema de dominación sino que vertebraron una estrategia que terminó evitando golpes de estado, preservando el sistema democrático, haciendo valer el respeto a los derechos humanos, fortaleciendo los mecanismos ya existentes como el MERCOSUR.
Este nuevo mapa donde irrumpen, también, Rafael Correa, Evo Morales, Pepe Mujica, Fernando Lugo y Cristina Kirchner está compuesto, también, por la lucha y la experiencia de resistencia de miles de organizaciones sociales y políticas, prácticamente desde la década de los 60 a principios del nuevo siglo que sedimentaron la irrupción de esas figuras y pusieron nuevos desafíos a los gobiernos emergentes.
Desde Mar del Plata hasta este 2012, la integración regional ha hecho un camino de realizaciones, derrotas y logros; cabe preguntarse entonces sino resulta necesario repensarla desde sus propias fortalezas y del aprendizaje que ha dado la gestión en la restitución de derechos y la participación de nuevos sujetos sociales y políticos.
El NO al ALCA en esta etapa, debe ser un llamado profundo a reflexionar y resignificar nuevas prácticas y metodologías que impliquen profundizar los modelos en cada país, ante las crisis del capitalismo a nivel mundial y a las nuevas formas de dominación que trata de imponer el aparato militar-armamentista, político y financiero dominante en el planeta.
Es el momento en que necesitamos mayor capacidad de organización y apertura para que las mujeres y los hombres de Suramérica se apropien definitivamente de este proyecto transformador y lo lleven adelante.
También, para consolidar este proceso es necesario comparar la situación que debieron enfrentar los presidentes en el año 2005 y la que ahora tenemos. Hoy como ayer el NO al ALCA, no era sólo una cuestión comercial, o de intercambio; ponían esos tratados un cepo y cientos de condicionamientos a los gobiernos; vale como recordar, como ejemplo, que de haberse formalizado el mismo, no hubiese sido posible en Argentina llevar adelante la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pues no se hubiese permitido tener injerencia en las empresas de capital extranjero referidas a la temática.
¿Cuáles son los temas que deben integrar la agenda de la integración regional para los próximos años? ¿Qué roles deben fortificar los estados para hacer posible una mayor distribución de la riqueza? ¿Qué tipo de organizaciones sociales necesitamos para acompañar esta nueva etapa y que distintos niveles de relaciones se necesitan producir entre ellas a lo largo y ancho de nuestra América?
Interrogantes que hay que abordar en este nuevo momento, mientras el gesto de un grupo de mandatarios allá en el año 2005 se agiganta en el tiempo, y da cobertura y dimensión a la lucha cotidiana de los pueblos por construir sociedades más justas y solidarias.
– El autor es Presidente del Centro de Estudios del Sur y Dirigente del Frente Transversal
*Fuente: Adital
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