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La hipocresía y la falta de ética merodean la Diócesis de Iquique 

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Fecha: 20 octubre 2012

He seguido muy de cerca los delicados acontecimientos que versan con la jerarquía de la Iglesia Católica, principalmente con quien fuera su cabeza visible, el ex-Obispo de la Diócesis de Iquique, Marco Órdenes Fernández.

La verdad es que tengo sentimientos encontrados como cristiano y ciudadano común. Siento pena e impotencia por los acontecimientos sucedidos, sobre todo al comprobar que somos muy, muy vulnerables como seres humanos. Pero no sólo vulnerables a estos hechos tipificados como de “abusos sexuales”, sino también a los temas referidos al “poder” y la forma de como lo ejercemos en la sociedad. No me gustaría estar en el lugar del ex – Obispo. Debe ser un momento muy doloroso y complejísimo para él y su familia. Hay una máxima moral muy elocuente y clara: cada acto o actitud en la vida conlleva consecuencias posteriores.

Pero, preguntas llegan de inmediato a mi cerebro: ¿Cuando aceptó ser Obispo, sabría que en algún momento de la vida sus propios actos lo podrían enjuiciar? ¿Pensó la posibilidad de una denuncia de esa naturaleza? ¿Contaba con el asesoramiento de otras personas que lo animaron a asumir la cabeza visible de la Iglesia local, a pesar de sus actos “inadecuados e impropios”, como después reconoció? ¿Alguien más del clero sabría de su situación?

Pero más tarde que nunca la verdad tenía que sobreponerse. El proceso de depuración comenzó con su cabeza y ahora le corresponde a las otras partes del cuerpo. El Evangelio es tajante.

Más doloroso es, el saber que al interior de la propia diócesis hay quienes quieren defender lo indefendible. Que no escatiman esfuerzos por revertir lo evidente. Más aún, hay quienes se atreven a manipular la conciencia de los propios feligreses, incentivando con declaraciones formalmente bien redactadas y fundamentadas, pero con una falta de convicción y verdad.

Al parecer, a nuestra Diócesis le ronda el síndrome de la perversión de la información. Pero esta perversión está mediada y se concreta en lo humano. Hay responsabilidades personales e institucionales que deberán –más tarde que nunca- responder ante el Pueblo de Dios y la justicia ordinaria.  Se ha invisibilizado el tema de fondo: abuso de poder, actos de pedofilia y manipulación de conciencia a las personas. Quieren mostrar al Pueblo de Dios que todo está en orden y que debemos seguir sin problematizar la situación. Con estas acciones la propia jerarquía hace perder confianza –y que quede claro, no en la Fe en Cristo- y credibilidad en la moralidad que predican.

Pero eso no es todo. Se ha gestado un cambio de cabeza –transitoria por lo demás- y se ha nominado al Arzobispo de Antofagasta para administre pastoralmente la Diócesis y recupere su confianza. Pero lo más extraño es que el nuevo Administrador habla tangencialmente del tema.  Pareciera que se le baja el perfil, que nos quiere hacer creer  que todo se va a solucionar de manera natural y pacífica. Y evitar hablar del tema.

Probablemente la jerarquía maneja mayor información que nosotros, los bautizados, pero es una falta de respeto que nos mantengan en un estado como si no ha pasado nada. Es lamentable este estado de des-información y confusión. Y la verdad es que ha pasado algo muy, muy serio y se pretende tapar la situación de una forma muy retórica y diplomática. La verdad –aunque duela- siempre es el mejor remedio contra la especulación, el chismerío y la ignorancia. Y la verdad, en términos evangélicos es la única que nos puede dar paz y salud mental.

Es lamentable, doloroso y decepcionante para muchos, pero en la Diócesis de Iquique se están sucediendo situaciones donde se oculta y minimiza la verdad. Se quiere cuidar la imagen, el prestigio y el orden, pero a costa de no seguir ahondando en la crisis interna. ¿O es que el Pueblo de Dios no debe meterse en asuntos privados de sus jerarcas, cuando estos afectan a la moralidad de su conjunto? ¿O es que el Pueblo de Dios no es maduro para emitir un juicio cuerdo y realista frente a hechos delicados como el sucedido? ¿Consideran que Pueblo de Dios tiene una especial sensibilidad y le preocupa el tema generacional –de niños, adolescentes y jóvenes- puesto en juego?

Es un mal precedente hacer vista gorda a los temas de fondo. En la Diócesis de Iquique queda mucha tela que cortar, hay muchas auditorías internas por realizar, hay muchas investigaciones por iniciar. Esto no es provocación, no es insurrección; es sentido común y ansiedad por la verdad y justicia; es reparación saludable tanto para las víctimas como para el victimario.

– El autor de este artículo es Licenciado en Ciencias Religiosas y fue seminarista por la Diócesis de Iquique, entre los años 1984 y 1990. En la actualidad es Técnico en Prevención y realiza labores de desarrollo social y comunitario en Iquique.

*Fuente: Edición Cero

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8 Comentarios

  1. libertad joan

    Ud no debe tener sentimientos encontrados Leonel., No conozco la realidad de la diócesis de Iquique, pero le aseguro que todo es muy claro. Le cuento algo para que quite esos sentimientos, ¡ basta de apoyar a los karadimas, a los obispos de Iquique, o de donde sea porque para que usted sepa su ciudad no es la única.! Cuesta mucho denunciar, cuesta mucho hablar cuando se sabe como son los curas, algunos, para no generalizar, cómplice de lo que hace el otro. Los curas nunca viven sólos, como ud lo sabrá si ha sido cercano a la iglesia, por lo tanto no se ignora lo que hace el curita que duerme en la otra pieza. Nosotros debemos estar siempre al lado de la víctimas y así estaremos procurando un poco de consuelo a nuestros niños y adolescentes y estaremos con la conciencia tranquila.¿ Usted cree que la autoridad superior del obispo nada sabía, esto es antiguo, es como creer que lo de Karadima nadie lo sabía? ¿ usted sabe cuanto le costó a esos niños ricos que alguien los escuchara, se imagina entonces cuanto le cuesta a los niños pobres, hijos de gente sencilla que aman la iglesia que les crean los abusos sexuales? No sea ingenuo, despídase de los sentimientos encontrados, hay podredumbre en las paredes de la iglesia católica , si bien no será en todos los lugares, pero algo huele a podrido. Hay que limpiar , ventilar, como lo predijo el papa Juan XXIII. Tenga paz… tiene a Dios…. yo también creo en un espíritu, que está más allá de la inmanencia.

  2. jmvega@compaine.cl

    De acuerdo con Libertad, solo agregaría que el asunto es aún mas generalizado….Tanto, que llega a ser un asunto …individual.
    «todas las frutas son buenas, antes de echarse a perder.»
    Ninguna institución puede ser mejor que los individuos que la integran. Uno por uno.
    Claro que nos gustaría siempre pensar que pertenecemos a una Institución Tan grande y Poderosa, que tape los «defectos personales de sus integrantes como personas que son, de carne y de hueso, además de espíritu».
    Instituciones que por lo demás, sean mucho mas longevas que mi propia y transitoria vida.
    Vamos hacia una moral y ética sin dogmas, o seguimos siendo hipócritas, fundando y refundando estructuras monolíticas como las catedrales.
    Mil monjes, mil religiones.

  3. Luis Alvarez S.

    No pude haber sentimientos encontrados en situaciones como éstas, el ser humano no puede ir contra su naturaleza, la iglesia católica se caracteriza a lo largo de su historia por éste tipo de hechos inaceptables e inmorales, porque los enclaustran y por ende se enferman, quieren santificarse apartados del mundo real y como el hombre esta hecho para procrear es imposible frenar su instinto natural. Desgraciadamente como caballos sin frenos no miden el tremendo daño que causan a niños inocentes, no hay justificación. ¿Sentimientos encontrados?

  4. Isabel

    Leo no tiene idea de lo que pasa en la Diocesis de Iquique, me parece muy atrevido que opine y afirme tajantemente, que se informe más profundamente para emitir dicha afirmación. Pronto se sabrá la verdad, muy pronto de donde se tramo esta gran calumnia, mentira proveniente de los altas jerarquía de la Iglesia, falta poco y la supuesta víctima es solo un titere. Por lo demás Leito te informo que Monseñor Marco Ordenes Fernández es tu primo, averiguaaa en tu familia.

  5. José García Peña

    La jerarquía de la Iglesia,ha tenido siempre mucha astucia para retorcer las frases de los evangelios y acoplarlas a sus intereses y vicios mundanos.En estos casos, aprovechan la frase de Jesús: DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI…
    y para eso,entre otras cosas,lucha ferózmente por monopolizar la educación del pueblo a su manera,contra las escuelas públicas,para que nadie pueda estar en condiciones,ni siquiera de sospechar en los delitos que cometen.

    El único camino para evitar o reducir estos delitos,es proteger y defender,con uñas y dientes,las escuelas públicas laicas.

  6. Maria pereez

    Sra Isabel por personas como usted es que uno quisiera alejarse de la Iglesia, no tiene idea lo que es el respeto, la forma de dirigirse a Leonel no proviene de un cristiano parece que se le olvida que a quien se le gurda fidelidad única es a Dios..hágase ver y a lo menos respete, por otra parte si el joven es primo con mayor razón tu opinión es valida. yo pertenezco a la iglesia soy catequista y creo que el joven leones (que no conozco) representa una opinión muy cercana a Dios y se agradece que la quiera compartir.

  7. Margarita Candia

    Despues de leer las distintas opiniones sobre el tema del obispo de iquique, llego a la siguiente conclusion:

    El abuso es propiciado por el poder.
    La inmoralidad es propiciada por el poder.

    El poder necesita privacidad para existir.
    El poder exige e impone silencio.
    El poder castiga al que no acepta su autoridad.

    Y esto sucede en toda organizacion: Familiar, Educacional, Deportiva, Religiosa, Militar, Comercial, etc..

    El poder pierde autoridad cuando se le mira de frente.
    El poder huye cuando es descubierto abusando.
    El poder se controla con la participacion de todos.

    Toda organizacion debe estar a la vista de todos.
    Todos debemos tener axceso a conocer lo que sucede en cualquier organizacion donde se encuentren niños.

    Solo asi, sanaremos los eternos abusos que deforman al humano sicologicamente desde su niñez y lo convierte en adulto abusador, que propaga y prolonga en el tiempo un sistema que daña horriblemente a la humanidad.

    Margarita Candia V.

  8. Luis Alvarez S.

    Margarita Candia, es una gran verdad, el poder corrompe a los hombres.

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