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Historia - Memoria

Julio 

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En los huesos de Julio Castro está el más certero retrato de la dictadura militar.

Dime a quién odias y te diré quién eres: a Julio lo mataron y lo desaparecieron porque era un hombre solidario y digno,

porque jamás humilló ni se dejó humillar,

porque era querido y queriente,

porque era respetador y respetado,

porque era un hombre vivido y sabio, el más modesto de los sabios, y su sencilla manera de vivir y de escribir ofendía a la arrogancia armada,

y porque tenía un invencible sentido del humor, que siempre lo ayudó a ser más fuerte que el miedo.

(El periodista y maestro Julio Castro, fundador del Frente Amplio uruguayo, estaba desaparecido desde 1977. Ayer el gobierno uruguayo confirmó que identificaron sus restos.)

*Fuente: Página 12


Repercusiones… y ¿ ahora qué ?

 

La sociedad uruguaya está todavía conmocionada.Aparecieron los restos de un desaparecido enterrado en un cuartel militar.Ya solo eso es un factor desestabilizante.Encima, se trataba de Julio Castro,respetado y estimado,maestro y periodista,pacífico,fundador del Frente Amplio,Redactor Responsable de «Marcha».

Se han sacudido las estructuras políticas,la prensa,las organizaciones de defensa de los DDHH y la Justicia.Han caído «teorías» como se les han llamado,que no han sido otra cosa que una conciente labor de desinformación por parte de la mafia secuestradora y asesina.Como la «teoría» de que cenizas de todos los desaparecidos habían sido arrojadas al mar.Como la «teoría» de que los muertos en los cuarteles habían sido un «accidente de trabajo» de los torturadores.Ahora está claro que se ejecutaron prisioneros atados,a quemarropa,en los cuarteles,y que allí fueron enterrados.Ahora hasta el Presidente dice que surje la evidencia de que han habido cementarios en los cuarteles.

El asesino condenado por crímenes de lesa humanidad Silvera sale a decir que el Éjercito no ejecutaba prisioneros, a pesar de las pruebas terminantes del hallazgo de los restos de Julio Castro,EN UN CUARTEL DEL ÉJERCITO.Una vez mas desinformación y crear confusión.Si eran instalaciones del Èjercito la responsabilidad es del Arma o nos pretende hacer creer que entraban otras unidades y enterraban asesinados.En ese caso corresponde una investigación e interrogatorio sobre quienes han sido,dado que está tan seguro de que no ha sido el Èjercito.

Las respercusiones seguirán y darán mas fuerza a las organizaciones de Familiares y a todos los que luchan y han luchado tanto por esta causa.Amplios sectores del pueblo comprenden -aún más- su infatigable trabajo.La derecha que tanta bulla ha hecho por conflictos internos en el FA,parece bastante menos locuaz.Sería bastante significativo que dijeran algo, por ejemplo sobre que conclusiones ha sacado Sanguinetti que archivó el caso enceguecido por su teoría de los «dos demonios» , o los otros que se han opuesto sistematicamente a continuar con las investigaciones sobre los desaparecidos.Todos los que han querido «dar vuelta la hoja» se ven ante este brutal ejemplo y no se animan a hablar en voz alta sobre lo que siempre han sostenido.

Lo que si resulta evidente es que TODAS LAS DENUNCIAS DEBEN DE SER CONSIDERADAS A PRONTITUD,se deben de intensificar las investigaciones y los juicios,la verdad debe de salir a la superficie.Ya no pueden haber dudas.Se han vivido decenios de labor de desgaste de los asesinos y de los que han pretendido «dar vuelta la hoja»,con cuestionamientos, con la  siembra de dudas.Así fue con los bebés robados,así ha sido con los desaparecidos,y ahora,así es con las ejecuciones de prisioneros en instalaciones militares.Es la hora de que todas esas cortinas de humo desaparezcan, es la hora de ir a fondo en los centenares de denuncias,es la hora,como en Argentina, de juicios a TODOS los responsables, así sean militares,médicos,capellanes o psícologos al servicio de la maquinaria asesina.Las torturas son también crimen de lesa humanidad.Hace pocas semanas atrás se han radicado centenares de nuevas denuncias. Ha llegado la hora de que estas denuncias,cada una de ellas un drama dantesco, se investiguen.

Resulta también evidente que todo esto solo puede tener un resultado que lleve seguridad al pueblo oriental: LA ELIMINACIÓN DE LAS FFAA. Tabaré Vázquez dijo temer una guerra con Argentina a causa de la multinacional Botnia,se dirigió a sus «subordinados» militares que dice le contestaron que no podían hacer nada,capaz que una «guerra de guerrillas» le dijeron.Así y todo,Vázquez que ha dicho que la educación era una prioridad, ha dejado correr a esas FFAA que cuando el Presidente las consulta se declaran completamente incompetentes.Podía entonces,desde ese momento y hace mucho que pasó, haberle dado a la educación UNA ESCUELA POR DÍA , que es lo que cuestan las FFAA al erario público. Bordaberry confiesa que las respuestas que sus asesores militares le dan sobre el rol de las FFAA no lo convencen.El Gral,(r) Pedro Aguerre sostiene: «El Ejército como defensa no nos sirve porque es odiado por la población, y la defensa tiene que ser de la sociedad. Mientras no haya una imbricación del tejido social y un soldado sea bien recibido en cualquier casa civil no hay defensa nacional posible.» reflejando un sentir general muy extendido, que seguramente se acrecentará con las revelaciones sobre el vil asesinato de Julio Castro.

Ni ellos mismos pueden explicar su rol.Digamos así: las FFAA cumplieron el rol de cancerberos y asesinos para el cual existían.Se hicieron del gobierno y sumieron al país en el terror y lo abandonaron arruinado.Llevaron sus teorias a la práctica y fracasaron rotundamente,aún en su «guerra» contra la población.Y ante la eventualidad de una guerra contra otras FFAA regulares ni siquiera quieren meterse.De tal manera que no es ninguna exigencia desmedida el plantearse, tal cual lo aprobó el PIT-CNT recientemente, la eliminación de las FFAA.Surje como urgentemente necesario el generar una vasto movimiento popular en torno a esta exigencia que podrá traer seguridad para todos.
Por el Colectivo del Blog «Noticias Uruguayas»
Alberto Vidal


 

Cae la teoría de que los desaparecidos murieron solo por torturas

El secretario de Presidencia dijo a El Observador que el caso del maestro Julio Castro “cambia relativamente el panorama” respecto a la teoría de muertes durante la dictadura

+ Magdalena Cabrera @magcabreran – 02.12.2011, 12:07 hs – ACTUALIZADO 16:29 Texto: El Observador

  • © N. GARRIDO

El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, dijo que el caso del maestro Julio Castro “cambia relativamente el panorama” respecto a la teoría de muertes durante la dictadura. Si bien Breccia aclaró que todavía no hay una confirmación certera sobre cómo murió Castro, la teoría más firme es que fue “ejecutado”.

Históricamente se sostenía que mientras en Argentina los militares ejecutaban a sus presos políticos, en Uruguay las muertes se producían durante la tortura.

El secretario de la Presidencia explicó que el caso de Castro “podría estar indicando que, por lo menos, esto no siempre fue así”. Destacó: “El caso nos estaría enfrentando al primer desaparecido que no habría muerto, como lo venía diciendo el discurso: porque ‘se les fue la mano’”. Por el contrario, indicó que vendría a corroborar que también hubo ejecuciones. Al menos “genera esa sensación y nos enfrenta a ese tipo de interrogantes y de hipótesis”, estimó.

Señaló que este caso, también estaría indicado que “puede haber otros desaparecidos muertos en estas condiciones y no por excesos en las torturas”. No obstante, acotó que el caso “cambia relativamente el panorama porque ya se sabía que se habían producido fusilamientos”, la diferencia es que se trataría del primer desaparecido en estas condiciones.

Breccia explicó que la teoría de que no siempre las muertes fueron por exceso de los apremios físicos, había sido corroborada ya “de cierta manera” con el caso de los fusilados de Soca, con la salvedad de que estos nunca estuvieron desaparecidos, sino que fueron entregados a sus familias.

Este jueves, tras confirmarse que los restos hallados en el Batallón 14 el pasado 21 de octubre pertenecían a Castro -desparecido en agosto de 1977 durante la dictadura-, el antropólogo encargado de las excavaciones, José López Mazz, señaló que el estudio osteológico había permitido encontrar “fragmentos de proyectil con destrucción craneana” provocada por armas de fuego. Agregó: “Las observaciones que hicimos permiten reconocer traumatismos, fractura perimortem de una costilla, bóveda craneana desestructurada y presencia de un proyectil. La certificación de la causa de muerte la va a dar la junta (médico-forense), esas son las observaciones que puedo transmitir”, dijo.

 

Conferencia de prensa en la que se anuncio que los restos encontrados en el Batallon 14 son del maestro Julio Castro. Foto: Javier Calvelo
La Diaria


 

Aprendamos

Valió la pena seguir la búsqueda tras el informe falso recogido por la Comisión para la Paz: los restos del maestro Julio Castro estaban ocultos en el Batallón 14.
«La misma sorpresa que les causó a ustedes, nos causó a nosotros», expresó ayer Hebe Castro, hija del maestro y periodista Julio Castro, detenido y desaparecido en agosto de 1977, cuando tenía 68 años. Castro es, después de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda, el tercer desaparecido recuperado, si bien tras la localización de sus restos el 21 de octubre en el batallón, en Argentina fue identificado el uruguayo Marcos Arocena.

La noticia trascendió ayer al mediodía y fue oficializada por el secretario de Presidencia, Alberto Breccia, en la tarde, luego de que el juez Pedro Salazar comunicara a los familiares de Castro los detalles de la pericia y dispusiera la conformación de una junta de médicos del Instituto Técnico Forense para que determine formalmente la causa de muerte. Las pericias hechas hasta ahora arrojan que los restos tienen signos de apremios físicos y estiman probable que el causante del fallecimiento de Castro fuera un disparo de arma de fuego en la cabeza. Si bien el jefe del Equipo de Antropología Forense de Facultad de Humanidades, José Lopez Mazz, manejó con cautela esta informaicón, los familiares la dieron por buena.


El caso

La familia de Julio Castro pidió la reapertura de la causa en octubre de 2009, condicionada por el fracaso del plebiscito rosado y basada en «los nuevos elementos» que arrojó la publicación de la Investigación histórica sobre detenidos desaparecidos de Presidencia. El caso había sido amparado en la Ley de Caducidad en 1989 por Julio María Sanguinetti, pero tras el pedido de reapertura el presidente José Mujica lo excluyó de la norma.

«Fue un homicidio. Los restos aparecieron con las manos atadas, las piernas o los pies aparentemente atados con un alambre, con un golpe en el torax muy profundo y con un balazo en la cabeza, de frente, de manera que fue una ejecución. Y esa ejecución alguien la hizo», expresó Hebe Castro. Tras el encuentro en la sede judicial, los familiares concurrieron al predio militar donde fue hallado Castro, aunque prefirieron mantener en reserva sus emociones.
«Es muy difícil en este momento tener una respuesta elaborada», apuntó Abel Castro (nieto). «En todo este día está el tema de una frustración muy particular de que esto suceda dos años y medio después del fallecimiento de nuestro padre [hijo de Castro], y que no pudo tener esa cosa mínima humana de poder enterrar a sus mayores», manifestó. «Estamos hablando de gente que asesinó a sangre fría a un maestro de 68 años, no me vengan a hablar de pobres viejitos», añadió Abel.
Los familiares mantuvieron en reserva su decisión en torno a la inhumación de los restos. «Es sumamente personal y no lo vamos a contestar», se excusó Hebe. También mostraron indignación por el hecho de que la información surgida de Castro en el informe de la comisión para la paz «era una mentira». «No hay nada ahí que sea verdad, desde las condiciones en que fue ejecutado, porque decía que se había desvanecido en un pequeño apremio o que sus restos habían sido esparcidos por el Río de la Plata», graficó Abel como ejemplo. Con esto último se refería al informe que el entonces jefe de la Fuerza Aérea Enrique Bonelli envió a Tabaré Vázquez. En éste se aseguraba que los restos de Castro fueron enterrados en el Batallón 14 pero que después «habrían sido exhumados y cremados» y sus cenizas «esparcidas en la zona».
«Obviamente a la luz de la información que acabamos de transmitir estos datos eran absolutamente equivocados», dijo Breccia durante la conferencia, aunque no atribuyó intencionalidad. Además, en setiembre de 1977, cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos preguntó al gobierno de facto por Castro se respondió que había partido a Buenos Aires en un vuelo de Pluna. La comisión quiso chequear los datos y la dictadura echó por tierra esa versión, declarando que no había registros de Castro en migración. El caso será retomado por el juez Juan Fernández Lecchini y la fiscal Mirtha Guianze cuyo juzgado está orginariamente a cargo de la causa.


Dicen de él

«Las víboras reciben su castigo, esta pandilla de delincuentes quedará condenada por la historia, aunque la tragedia nos haya tocado a todos», resumió el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, que conoció a Castro en la redacción de Marcha.
Lo recordó como un periodista ejemplar y una persona excepcional: «El país recibió de él nada más que beneficios, era un tipo inteligente, de muy buen humor. Era un baqueano, un gaucho auténtico, que conocía mucho América Latina y que era respetado en todos los lugares que estuvo». Chifflet recordó que Castro y Quijano habían comenzado su militancia política en el Partido Nacional, más precisamente en la Agrupación Nacionalista Demócrata Social.

El dirigente socialista recordó que a finales de 1973 ambos estaban en la redacción del semanario en la calle Piedras y Bartolomé Mitre, cuando aparecieron efectivos militares en el local. «Ellos comenzaron a registrar los paquetes de libros que sacábamos y no hicieron nada, hasta que vieron uno que tenía La guerrilla tupamara, de María Esther Gilio; después nos enteramos que los mandaron a quemar», rememoró.

El escritor Eduardo Galeano, en tanto, dijo que Castro «fue para mí un maestro en el periodismo y en la vida», y que tenía entre muchas virtudes la de «ser sabio sin parecerlo». El presidente del Codicen, José Seone, consideró al maestro Castro como una «figura emblemática de la conciencia democrática, un ejemplo de uruguayo comprometido con su tiempo y un educador notable. «Sintetiza lo mejor de la docencia y el compromiso nacional. Destacaría [de él] la enorme riqueza de su pensamiento pedagógico y su convicción de que el centro de la educación es el estudiante», manifestó Seoane.

El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, hizo referencia a uno de los nombres «que surge permanente» cuando se habla de educación, y puso como ejemplo que «no en vano» el último congreso magisterial se llamó Julio Castro. «Todos los nombres nos hubieran provocado exactamente el mismo dolor y emoción, pero este nos sacude», dijo Ehrlich. Cuando se cumplieron diez años de su muerte, en 1987, en un homenaje realizado en el Paraninfo de la Universidad, su compañero de las misiones socio-pedagógicas, el maestro Miguel Soler Roca, recordó algunos detalles de cómo Castro vivió los años de la dictadura. Por ejemplo, recordó cuando en enero de 1977 le escribió «con pulso tembloroso» lo siguiente: «Seguimos nosotros en lo nuestro; ayudando a quienes podemos ayudar. En medidas extremadamente limitadas, pero valiéndonos de amigos regados por ahí que, en general, han respondido muy bien. En el área de nuestras actividades, o que lo fueron en otros tiempos, el desastre es total. A un siglo de aquel que adorna con su efigie todas las aulas, su centenario resulta algo inenarrable”. En aquella intervención en el Paraninfo, por los diez años de la desaparición, Soler Roca rememoró palabras del «hermano mayor» de Castro, Carlos Quijano, quien dejó este mandato: «Un día nosotros haremos justicia a Julio. Y si el tiempo se nos va, otros lo harán por nosotros».


 

Dormir sin saber

Julio Castro Pérez nació el 13 de noviembre de 1908 en la localidad de La Cruz, en el departamento de Florida. Estudió magisterio en Montevideo: fue maestro de primer grado en 1927 y de segundo grado en 1932, y más adelante, director de escuela común y de práctica, subinspector de enseñanza primaria, inspector departamental de Montevideo, profesor de filosofía de la educación y de metodología en los Institutos Normales. En paralelo a esa carrera, se destacó por su actividad gremial: entre 1944 y 1945 participó en el Congreso Nacional de Maestros sobre Escuela Rural y en la conformación de la Federación Uruguaya de Magisterio.

Por aquellos años, jugó un rol clave en la primera Misión Socio-Pedagógica a Caraguatá, en el departamento de Tacuarembó, y en la relación de la “Escuelas Granjas” de Agustín Ferreiro. En el ámbito periodístico, una tarea que encaró como otra dimensión de la pedagogía, estuvo junto a Carlos Quijano y Arturo Ardao en el diario El Nacional y en el semanario Acción, experiencias previas a la fundación de Marcha, en junio de 1939. Castro estuvo vinculado al semanario, del cual fue redactor responsable y director, hasta su clausura en 1974. “Me duermo, todas las noches, sin saber si al amanecer me despertará el reloj o la policía. Y eso ya desde hace seis meses. Y así lo pasamos muchos aquí”, le decía Julio Castro a Carlos Quijano, su compañero en Marcha, en una carta que le escribió el 19 de junio de 1976, un año y poco antes de su desaparición.

 


 

Al Maestro Julio Castro
A su familia
A todos los trabajadores del país
A nuestro pueblo

Para el Pit-Cnt hoy es un día de sentimientos encontrados. Tenemos la emoción de haber hallado los restos del Maestro Julio Castro porque ese ha sido uno de nuestros objetivos desde el primer momento en que desapareció. Tenemos el dolor de la comprobación de lo que siempre supimos: que había sido detenido, torturado, asesinado y enterrado para el olvido.

Pero también tenemos hoy la sensación de que nuestra dignidad se vigoriza, toma fuerzas, se convalida. Es que el Maestro Julio Castro emerge de las profundidades para dar testimonio de todo lo ocurrido. Nace desde la tierra, como una empecinada planta que se aferra a sus raíces, para desenmascarar todas las mentiras y todos los mentirosos, para decir bien alto desde su indoblegable silencio, que todo lo que dijimos estos años es cierto.

El Maestro Julio Castro representa para nosotros la dignidad nacional de alguien que murió luchando contra la dictadura y hoy regresa desde la sombra para luchar contra la impunidad, para echar luz a la verdad, para edificar la justicia como pilar fundamental de la democracia que anhelamos.

El Maestro Julio Castro nació en 1908, y volvió a nacer el día que desapareció, en agosto de 1977, y vuelve a nacer hoy para decirnos que debemos continuar hasta saber qué sucedió con el último desaparecido. Hacemos nuestras las palabras de este poema llamado “huesitos”

uno a uno
los iremos encontrando uno a uno
para ponerlos en el lugar de la memoria
y cada uno haga su luto
y los recuerde a todos

están en mí
los abraza mi mejor ternura
mi rabia
el amor que me nace
desde las injusticias y las tristezas

como Miguel
yo besaré también las calaveras
luego cantaré
escribiré poemas
para besarlos enteros para siempre

Como ha sucedido hoy con el Maestro Julio Castro, dependerá de nosotros que vayamos reconstruyendo la historia, tramo a tramo, para ofrecérsela a las nuevas generaciones y a los que no han venido aún a la vida. Ellos tienen derecho de conocer la verdad de su pasado para formar su identidad y sus raíces, tomando lo mejor de nosotros que hoy se representa en la cabalidad de un hombre, de un maestro, de un ser humano de la talla de don Julio Castro, una vida que se renueva hoy para todos nosotros y para la construcción del mejor Uruguay.

Sabremos cumplir.

Montevideo, 2 de diciembre de 2011

Secretariado Ejecutivo

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