José Miguel Varas: bueno entre los buenos
por Gustavo Ruiz Zañartu (Chile)
15 años atrás 3 min lectura
Se fue con discreción, como transcurrió su vida. ¿Habrá dimensionado, alguna vez, el influjo del metal de su voz, de su lenguaje certero, de su mirada directa, de su rostro apacible, toda vez que aparecía en la Televisión Estatal, anunciando al Presidente Salvador Allende o informando del turbulento acontecer de aquellos mil días?
¿Habrá podido evaluar el impacto de sus comentarios y noticias- que propalaba junto a Katia, a 20 mil kilómetros de distancia- en los compulsivos auditores del programa ESCUCHA,CHILE, en la cárceles y suburbios de todo el país? ¿Y de sus novelas y relatos que nos llevaron –como hojas al viento- entre la ficción y la realidad para ayudarnos a comprender los claroscuros de la vida, los caprichos de la Historia, la evanescencia de los dogmas y lo profundo de la sabiduría popular?
Más importante que aquello ¿Podremos, algún día, antes o después que se abran las grandes alamedas, identificar y brindar tributo a su aporte inconmensurable al idioma español, a la lucha social, a su compromiso solidario con todas las causas libertarias de Chile y del mundo?
José Miguel Varas empujó el carro de la Historia con el tonelaje de su intelecto y el virtuosismo de su prosa, mimetizado en colectivos, tendencias y agrupamientos en los que sumaba y multiplicaba, retroalimentando su creatividad con la de miles o millones. En las últimas décadas le buscamos para reforzar las grandes causas emancipatorias, como una Asamblea Constituyente, la recuperación del cobre desnacionalizado por los mercaderes de la política, y también en el preciso y puntual apoyo solidario, en los recitales de Rebeca Godoy, en el homenaje a los caídos, en la presentación de libros, en la despedida de un camarada, en su multifacética pedagogía para tantos en tantos lugares, los más apartados del territorio nacional y continental.
Maestro del rigor, todo lo que dijo y escribió tuvo un fundamento sólido, explícito, documentado. En su mensaje cada palabra era un misil – o una brisa, según el caso – que ponía en descubierto la hipocresía y mezquindad de las elites hegemónicas y proveía los razonamientos para la crítica y la propuesta del mundo nuevo, solidario, humano y en armonía con la naturaleza, por el que comprometió lo mejor de su existencia. Si lo hacía, lo hacía bien. La crónica, el análisis de coyuntura, el contexto histórico, la proyección futura; todo lo que salía de su pluma privilegiada estaba llamado a dejar huella y enseñanzas.
Bueno entre los buenos, José Miguel Varas no disputó el Premio Nacional de Literatura, ni se afanó en la obtención de ningún título o reconocimiento. Lo suyo fue la gran batalla de las ideas. Levantar, ladrillo sobre ladrillo, la mole de la memoria histórica. Aprovechar, cada minuto de la vida, en hacerle daño a la impunidad, en poner de manifiesto la injusticia oculta, la traición solapada, la arrogancia de los déspotas, el sectarismo de los pequeños, la sinrazón de la burocracia. Perteneció a la generación que quiso ser exterminada de raíz en septiembre de 1973. Salvó con vida para defender la vida y alentar la vida, dotándola de ética, de grandes objetivos, de sentido histórico. Por eso, en estos días en que cientos de miles de jóvenes y trabajadores emergieron como sujeto social agente de cambios, cuando la imagen del presidente Allende y la de Víctor Jara se paseaba entre ellos –como gota de agua en un océano- José Miguel respiró profundo y esbozó una sonrisa victoriosa. Y ayer murió con esa sonrisa en los labios.
Fuente: Clarín de Chile
Artículos Relacionados
El lúgubre destino de las ratas
por Rafael Prieto (Tribuna Hispana, USA)
15 años atrás 4 min lectura
Voto de los Chilenos Residentes en el Exterior
por Casa Salvador Allende (Toronto, Canadá)
17 años atrás 3 min lectura
No llegó la alegría, ni tampoco vendrán tiempos mejores
por Enrique Villanueva M.(Chile)
8 años atrás 8 min lectura
Curándonos de la resaca entre Parsifal y la Mina San José
por Olga Larrazabal S. (Chile)
15 años atrás 5 min lectura
General Bernales o «No todos los muertos son buenos»
por Tito Tricot (Chile)
18 años atrás 4 min lectura
1 Comentario
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
John Mearsheimer: «Derrota estratégica de Estados Unidos»
por Glenn Diesen
2 horas atrás
28 de marzo de 2026
Los profesores John Mearsheimer y Glenn Diesen analizan la estrategia de Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump y explican por qué una guerra con Irán se convertiría en una catástrofe. Se abordan el fracaso del escenario de cambio de régimen, el riesgo de colapso económico debido al estrecho de Ormuz, el agotamiento de Israel, la presión de los partidarios de la escalada y la creciente brecha entre Estados Unidos y Europa.
Contundente advertencia de la ONU que deja a Kast en el banquillo por posibles indultos a violadores de derechos humanos
por Claudia Aranda (Chile)
5 horas atrás
28 de marzo de 2026
El sistema de Naciones Unidas advirtió a Chile sobre la ilegalidad internacional de indultar a agentes estatales condenados por violaciones a los derechos humanos.
Homenaje a José Bengoa
por Tomas Moulian (Chile)
2 días atrás
26 de marzo de 2026
Un gran académico el cual merece este y otros homenajes. No deben olvidarse sus numerosos aportes al conocimiento de la historia de Chile, en especial del pueblo mapuche.
Carta de solidaridad del colectivo de estudiantes saharauis formados en Cuba
por Colectivo de Estudiantes Saharauis formados en Cuba
5 días atrás
23 de marzo de 2026
Desde nuestra experiencia como estudiantes acogidos por la solidaridad revolucionaria de Cuba, damos testimonio de su compromiso con los pueblos del mundo, especialmente con aquellos que, como el pueblo saharaui, luchan por su libertad y justicia.
Es bueno que alguien se preocupe de esbozar unas líneas sobre aquellos que vivieron , sin hacer estrambóticos movimientos con su hacer , como lo ha hecho el señor Ruz sobre la persona de JOSÉ MIGUEL VARAS. Por esa razón me inclino y adhiero al dolor de su familia más cercana, en nombre de los ideales más puros que conservo en mi memoria en favor de la figura Allendista. Descanse en paz y gracias por su hacer en favor de las ideas sin mayores aderezos ni remilgos rebuscados.