El fallo del Tribunal Constitucional parece tan lleno de incoherencias, que la expresión que nos atreveríamos a utilizar es vergüenza, puesto que en el fondo la prohibición de la distribución de la píldora del día después en el Sistema Nacional de Salud es evidentemente una decisión de clase, y aquí hay que subrayar estas palabras porque se deja sin acceder a la píldora a quienes no tienen recursos y posibilidades de comprarla en la farmacia.
El Tribunal Constitucional, y mido muy bien mis palabras, ha instaurado a partir de su incoherencia un verdadero golpe de Estado contra el pluralismo de este país, arropado con una visión restrictiva de la ética, donde sólo se concede valor, en el sentido de valórico, a una sola posición, quitándole todo valor ético a las temáticas y a las políticas asociadas a la salud sexual y reproductiva, así como a las políticas sanitarias respecto de la planificación.
El posicionamiento del Tribunal Constitucional bajo el patrocinio de estos diputados de la Alianza ha sobrepasado un límite, que si es aceptado por la sociedad sin reacción puede tener consecuencias catastróficas en el futuro.
Primero, porque se impone la idea de que sólo existe una ética y, segundo, porque reafirma una actitud que no sólo es de los parlamentarios de la derecha, sino también del establishment político: que dice que en una sociedad como la nuestra, teóricamente democrática, no es posible tener otras posturas que aquellas que son determinadas a través de los medios de comunicación o simplemente a partir de posiciones seudofundamentadas en una metafísica que no todos compartimos.
Es inaceptable el fallo del Tribunal Constitucional y la postura de los diputados patrocinantes porque con éste se prolonga, como si el tiempo no hubiera pasado, uno de los estigmas más inadmisibles de la dictadura. Ojo, porque esto es de vital importancia.
Todos aquellos que en un momento fueron capaces de enfrentar a la dictadura y los jóvenes que no la vivieron tienen que darse cuenta que aquí ha renacido la opresión autocrática en torno a una decisión valórica. Ha renacido la política en contra de los sectores populares y el privilegio de los sectores pudientes
– El autor es académico de la Facultad de Medicina de la Usach.
* Fuente: La Nación
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