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El humanismo de Jesús 

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Jesús fue un hombre muy peculiar.  Sin entrar en el tema de su
divinidad, cosa que es materia de Fe y eso es particular de cada uno y
no es el tema de este artículo, considero que fue un hombre muy
inteligente y honesto en su modo de mirar el mundo, siendo su gran
inspiración un amor a la humanidad que impregnaba sus dichos y acciones y
le brotaba por los poros. También es notable la sensación de libertad
con que se paseaba por su tiempo, haciendo y diciendo cosas que
escandalizaban a sus compatriotas ya que no reverenciaba a ningún
mortal.

Primero que nada,  los dichos que le han atribuido los evangelistas dan
la sensación de  que sus  métodos para conocer eran  muy pragmáticos. 
Parte diciendo de las personas, que “Por sus frutos los conoceréis” no
por su hablar bonito, sus profesiones de fe, su uniforme o su ideología
política ni su clase social.

El no va al cuento de la pose social, ni de la cháchara marketera, va a
los resultados. No hace juicios a priori. Conoce las leyes de la tierra y
no se hace ilusiones al respecto.  Valora los resultados de las
acciones y los considera indicios válidos para llegar a conocer la
naturaleza de las personas que llegaron a esos resultados.  Eso es muy
de la cultura judía, que exige “tachles”  hechos reales y no
divagaciones. Las divagaciones las inventaron los griegos.

Pidió claridad al hablar y nada de andar haciendo promesas que no se van
a cumplir, mejor decir sí o no de una vez.  Le cargaba la palabrería,
sobre todo a la hora de rezar, la fatuidad, y la ritualidad.
“Misericordia quiero y no sacrificios,” solía repetir citando a los
profetas. Advirtió contra los prejuicios provocados por  las emociones
negativas que nos ciegan, recomendó la prudencia, el autoconocimiento, y
el no juzgar como actitud de pensamiento. No tenemos por qué andar
dando veredictos el día entero como si fuéramos jueces, ni siquiera  en
nuestros pensamientos.  Es más sano contemplar los hechos, registrarlos y
suspender el juicio hasta que sea necesario o tengamos mejor
información.

Atacó  firmemente a la clase sacerdotal por hipócritas ya que mucho
creer, mucho observar la pureza ritual, pero sus acciones llevaban a que
la viuda y el huérfano no fueran auxiliados como decía la Torah. Es
más, los llevaba a ellos, los sacerdotes, a hacerse más ricos en un
ambiente a donde los pobres de Israel tenían todas las de perder con la
dominación romana que los estrujaba, los esclavizaban para construir
balnearios y encima había que pagar la mantención de la clase
sacerdotal.  Aquí recuerda a los profetas del Antiguo Testamento, que
vienen a enfatizar la ley y una interpretación humana de ella.

Uno podría pensar que la misericordia y la solidaridad no estaban en el
libreto del  judaísmo de aquel tiempo, pero Jesús se focaliza en los
aspectos de misericordia y solidaridad que existen en los textos
bíblicos y en las palabras de los Profetas.  Los rescata porque a él le
hacían sentido, ya que hay otros textos que hablan de sacrificio y
venganza, de dominación, guerra y exclusión, pero él se inclina por el
humanismo contenido en la Torah, porque para él es importante que la
misericordia impregne las relaciones , humanizando las leyes de modo que
la vida corriente no sea tan cruel. Así en el caso la mujer  acusada de
adulterio donde fue invitado a tirar la primera piedra del apedreo
ritual con que la matarían, les recuerda a los hombres presentes que
ellos también son pecadores, por lo tanto el asesinato ritual en que
participaban todos en forma entusiasta, no es el modo de zanjar el
problema. También  se puede interpretar que para este tipo de pecados se
necesita también un hombre y que éste no figura en el castigo y que
capaz que sea uno de los que apedrea.  Y añadió además su mirada
bondadosa en lo individual al consolar a la mujer,  haciéndole ver que
nadie la había condenado, y el tampoco lo hacía, que se fuera tranquila,
que no pecara más.  Pero todo esto en tono amable, protector, cariñoso,
como un padre con una hija querida.

Es tanta su creencia en los efectos poderosos de la doctrina de la
misericordia y el amor, que él nombra a Jehová como su padre, su
papacito, como un padre amoroso al que agradece la existencia, reconoce
su donación de la vida, de la lluvia y del alimento, para todos, buenos y
malos.  Con esta mirada, resalta el aspecto amoroso del Dios universal
que había evolucionado del Jehová del Antiguo Testamento, que era otra
concepción de la divinidad  bastante más local. Es tanta su fe en el
amor que recibe de este papá, que en sus parábolas para dar un ejemplo
de ello, el padre recibe al hijo pródigo, el que pidió plata y se mandó a
cambiar, se la farreó y volvió, con una fiesta, ya que se considera
reparado solo por poder ver al hijo ausente al que amaba.

El padre ama desde las entrañas, como decían tan gráficamente, en
Arameo  “Rahamim”, ya que se consideraba que las emociones se percibían
en el plexo solar, lo cual es bastante cierto.

Jesús creía en el amor inmenso e incondicional, en la superación del ego
vanidoso que toma venganzas, en la generosidad de no pedir nada a
cambio de un acto amoroso.  Coloca a su Dios en el plano de la gratuidad
en la vida y en la compasión.  Y este es el aspecto más notable y
original de su predicación y de sus sanaciones, que son muy cariñosas y
le brotan de las entrañas y por eso conmueve.

Pero conocía el mundo y no parece haber sido ingenuo.  Lo que pasa es
que no podía ser de otra manera a como  era, y fue fiel a su naturaleza
hasta el final. También sabía que no era gratis el criticar a los
sacerdotes ni a las autoridades y que poco a poco se estaba metiendo en
camisa de once varas. La Galilea y la Judea del siglo primero eran
lugares difíciles para vivir, proclives a las rebeliones, a las
matanzas, a las delaciones y había que tener cuidado.

Le hizo el quite a las ciudades más peligrosas, pero al final, no
resiste y hace un escándalo en el Templo de Jerusalén, cuando ve el
tráfico de animales para el sacrificio y cambios de moneda que tenían
lugar en el Atrio.  Los sacerdotes fuera de esquilmar a los pobres,
comerciaban con objetos del culto, contradiciendo la más preciada
creencia de Jesús que es la gratuidad  de Dios para todos los seres
humanos y la gratuidad de la oración. Fiel a su naturaleza, cuando los 
Fariseos le van a contar que Herodes Antipas, Tetrarca de Galilea, su
patria,  lo anda buscando, le manda un mensaje llamándole  “zorro” que
en esos tiempos era un insulto.  Y él  sabía que Herodes era el rey y
había matado a Juan el Bautista por sus franquezas.  Y bueno….La
justicia humana no estaba organizada en torno a las verdades de Jesús si
no a las de los poderes establecidos, que toman su represalia y lo
condenan a la muerte reservada para los esclavos y los que no eran
ciudadanos romanos. Y el llega con su tesis hasta el final, hasta la
crucifixión. Y por este martirio tan injusto y chocante, aplicado a un
ser de tan buenos sentimientos y acciones, de tan honestos propósitos,
se inserta en la historia y sigue vivo en la cultura mundial.

Conocía la naturaleza humana y a sus amigos, como para retarlos cuando
no entendían nada y querían un pasaporte gratis al cielo, o ser el más
santo, o ser el dirigente, o sacar la espada cuando el predicaba el
pacifismo. Se dio cuenta que alguno de sus amigos sería débil y lo
traicionaría, ya que en sus ideales no entraba la lucha armada ni la
pretensión de coronarse rey de Israel, ni manejar el poder y no prometía
estabilidad ni triunfos, él pedía un cambio de conciencia que llevara a
una actuación amorosa colectiva, que al parecer llamaba el Reino de
Dios.  Como quien dice “el territorio de la bondad.” Así iba en forma
itinerante  por las aldeas y campos contando sus cuentos sobre el Reino
de Dios, y esa era la Buena Nueva, la noticia del año, (Eu-aggelion) Iba
sanando a los enfermos, interpretando la ley en la sinagoga, me imagino
que con su mirada humanista y bondadosa, comía con los amigos,
celebraba las fiestas y tenía encontrones periódicos con las castas
sacerdotales y los movimientos religiosos de fariseos y saduceos.

Sus amistades eran heterodoxas, prostitutas, y mujeres mal miradas,
pescadores, cobradores de impuestos*, ex sicarios**, ex zelotas**,* y
otros que tenían tiempo para seguirlo, escuchar sus dichos y con ellos
compartía su comida y su amistad. Algo que a cualquier madre de hoy le
pararía los pelos, hasta que seguramente su familia o parte de ella
entendió que eso no lo contaminaba a él  sino que él era el bálsamo de
consuelo para esa gente y llegaron a aceptarlo como una interpretación
más sabia de la ley.  Pero para eso tuvieron que cambiar la mirada,
tuvieron que convertirse a la mirada de Jesús.

Yo me imagino que para las mujeres y los niños, lo más vulnerable en una
sociedad donde el opresor esclavizaba a la población, en un tiempo en
que la pederastia y la esclavitud sexual era moneda corriente, las
palabras de Jesús confirmando que nadie iba a castigara a las víctimas
por los actos deshonestos en que se veían involucrados, sino que Dios
los amaba con sus vergüenzas y miserias, debe haber sido impactante. El
que Jesús condenara el abuso de los niños, el repudio de las mujeres,
liberara a la adúltera de una muerte espantosa y resaltara la
generosidad de la viuda pobre, los hacía sentir que tenían un defensor,
alguien que los comprendía en sus miserias, alguien que siquiera los
veía y les devolvía su dignidad.  Porque lo más terrible para el que
sufre sin esperanza, es que nadie vea su sufrimiento.

Jesús dedicó  la vida en sus palabras y en sus actos, al hecho humano
del cuidado, del respeto al prójimo, del no abuso del poderoso, del
desprendimiento  y  generosidad. Por estas razones el cristianismo se
convirtió en la religión de los que miran desde la cuneta, mujeres,
esclavos, gladiadores,  legionarios que morían como moscas en las
interminables guerras del imperio. Porque su  corazón vibró con ellos y
ellos se sintieron consolados, y sus vidas y muertes anónimas tuvieron
un sentido.  La esperanza de encontrarse con este tipo de amor, aunque
fuera después de la muerte, los llenó de energía para soportar sus
vidas.  ¿Y si el Dios Padre que predicaba Jesús fuera verdadero, y 
pudieran experimentar para siempre esa sensación de ser amados ?

El, cuando recibía una muestra humilde de humanidad, lo traducía con la
palabra “Fe”.  Tu Fe te ha salvado, les decía a aquellos que se
acercaban humildemente a pedir ayuda. Quizás en el vocabulario arameo,
Fe englobaba todo lo que fuera sentimiento de humanidad, ya que le dijo
esto a varias personas ajenas al judaísmo, tales como el centurión, la
mujer siria y la mujer cananea, cuyas religiones paganas no eran vistas
por el judaísmo como fe en Dios.

Jesús era un judío piadoso, sin embargo su compasión lo hizo saltarse
todas las normas de pureza ritual al dejarse tocar por mujeres, incluso
por paganas enfermas de cosas consideradas impuras.   Tocaba leprosos, y
cadáveres, lo que demuestra su valorización de lo humano por sobre la
norma y su calidad de espíritu libre. También compartía su mesa con las
mujeres, y tenía amigas, cosa nada habitual en esos tiempos en que el
único rol de la mujer era ser subordinada al padre o al marido.

Aquí concluimos que Jesús era un humanista desbordante y profundamente
religioso más que un religioso dedicado a hacer proselitismo de su Fe
así en abstracto. O quizás para él Fe y Humanidad eran lo mismo, eran
parte de un continuo. Quizás el Reino de Dios que predicó era el espacio
de bondad  y decencia que cada uno puede construir en este mundo y que
conecta a la humanidad con el Padre Bueno, ese que todos llevamos
dentro.

Para orar, se iba al campo, al desierto, a un monte o a un huerto
solitario e incluso recomendaba hacerlo en soledad a puertas cerradas. Y
en la única oración que compuso, lo primero que hizo fue enfatizar que
somos hermanos hijos de un padre común, lo que implica que estamos
sujetos a las mismas vicisitudes porque somos de la misma familia y
compartimos un destino común, pero además que somos amados por nuestro
padre.

Para interpretar la ley según sus puntos de vista humanistas, iba a la
sinagoga a comentar la Torah  con los varones judíos, costumbre
tradicional de esa comunidad religiosa. Así como Juan Bautista y otros
apocalípticos también hablaba de  catástrofes, que en cierto sentido se
cumplieron ya que el año 70 DC Jerusalén fue destruida junto con el
templo y la población judía fue hecha prisionera y vendida como esclava.

Es notable la humanidad contenida en las bienaventuranzas,  pero sobre
todo el ejemplo retratado en sus actos en relación con las personas y en
el cariño que ponía en su trato. Y esto deriva del hecho de que su
relación con el Padre no parece ser intelectual sino experiencial, lo
que le da una profunda autenticidad. El actúa como siente que Dios actúa
con él.

Sanador Itinerante, Filósofo Estoico, Profeta Apocalíptico, Doctor en
Inteligencia Emocional, Iluminado, Hombre Valiente y Consecuente etc .
Siempre termina escapándose de las definiciones.

Muchos dirán que el personaje no tuvo existencia histórica, que es un
mito.  A los que pensamos que la cultura humana es la resultante de
diversas fuerzas de evolución, de las cuales el humanismo es una
corriente positiva y deseable, no nos hacen falta ni milagros  ni
explicaciones  mágicas ni científicas para el fenómeno Jesús.  Se
produjo, es notable y no necesitamos más explicaciones, ya que el único
que me las podría dar, no suele comunicarse con la Humanidad en forma
verbal, si no a través de las fuerzas de su creación generosa. Y qué más
generoso que iluminar a un mortal con la vivencia del amor
incondicional.

Con el tiempo, la confianza en el amor de la comunidad que dio esperanza
a los más débiles, se fue institucionalizando, se estructuró y se
identificó con las estructuras de poder romano y la experiencia de amor
representado por una actitud humanista, se hizo palabra vacía y perdió
su calidez y su dimensión de experiencia vivida en comunidad.

Al no  vivir el amor en experiencia, este se reemplazó por fe, en la
acepción de creencia.  En donde es más importante creer que Jesús es
Dios, que practicar el Humanismo, y más importante que nada es decirlo
cuantas veces sea posible para que no quepan dudas.  De modo que ganó la
aceptación de la creencia en un hecho indemostrable, un malabarismo
mental al que tan aficionados fueron los griegos, por sobre la vivencia
de la experiencia amorosa en la vida corriente, que es el único modo de
conocer a Jesús con el corazón. Prevaleció el mensajero por sobre el
mensaje en una vuelta de tuerca imprevista.

Hay quien dice que la mejor manera de ocultar un mensaje  difícil de
digerir, es subir al mensajero a un altar para adorarlo, así  el foco de
atención cambia y  el culto a la imagen idealizada y estática del
mensajero tapa el mensaje y también tapa las acciones del mensajero y 
su actitud, convirtiéndolo en un ícono,  en un hermoso  cuadro sin vida.

La religión que brotó  de las enseñanzas de Jesús enfatiza la noción del
“sacrificio de la cruz” como un acto querido por la divinidad a cambio
de la “vida eterna” y el “perdón de los pecados” de los que reconozcan a
Jesús como Hijo de Dios, y lo proclamen como tal. 

Jesús se divinizó, y se enfatiza su resurrección como ejemplo de poder
divino ya que un Dios no puede ser asesinado.  Por eso la resurrección
es en cuerpo y espíritu, y así se eleva a los cielos.

Estas nociones de divinización, sacrificio y salvación toman el lugar
del mensaje descrito en los evangelios, por lo menos los de Mateo,
Marcos y Lucas, y la persona de Jesús se vuelve divina y es adorada en
su forma divina creando un misterio  que cambió el foco de percepción de
las personas, creando una discontinuidad no resuelta entre el Jesús del
evangelio y su mensaje y la prédica de la iglesia.
Julio 2010

Notas:

*Los famosos “publicanos”: Cobradores de impuestos de los romanos.
Mateo, el cobrador de impuestos también llamado también Levi  fue 
discípulo y evangelista.
** Sicarios:  Los que usaban una espada llamada “sica”  Facción
radicalizada de los zelotes. Judas el Sicario o Iscariote discípulo de
Jesús
***Zelotes:  Movimiento que luchaba contra la dominación romana.  Simón el Zelote era discípulo de Jesús

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