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Rogatoria pública de hija de Detenido Desaparecido al Papa, contra indulto propuesto por Errázuriz 

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Rogativa pública al Santo Padre de María Paz Venturelli, hija de Omar
Venturelli preso político y desaparecido en la dictadura de Pinochet


Roma, 17 de junio de 2010: Santo Padre Soy María Paz Venturelli, a los
dos años de edad perdí mi padre, desaparecido en la cárcel de Temuco en
octubre de 1973, en Chile.Mi papá, Omar Venturelli era profesor de
Pedagogía en la Universidad Católica de esa ciudad y su fé cristiana lo
había conducido a la defensa de los derechos de los campesinos Mapuches
que tienen una condición de vida miserable.

Desde niña, durante nuestro exilio en Italia, escuchábamos las canciones
de la poetiza y cantautora Violeta Parra, ánima bellísima capaz de
transformar en música Chile mismo. Había una canción que recitaba… “Qué
dirá el Santo Padre, que vive en Roma, que están degollando a su
paloma?…” De niña no entendía el significado y la importancia que tienen
sus palabras, Santo Padre, en la vida de tantos hombres y tantas
mujeres, incluso en Chile, un país tan lejos de Roma.

En el mes marzo, con un solemne Te Deum, el Arzobispo de Santiago
Cardenal Francisco Javier Errázuriz y otros obispos, pidieron al
gobierno chileno un “indulto jubilar“ en ocasión de la celebración de
los doscientos años del nacimiento de la República de Chile, firmada el
18 de septiembre de 1810. Estos prelados consideran que la petición, que
perdonaría a muchos detenidos y entre estos, aquellos, muy pocos, que
han sido condenados por crímenes contra la humanidad llevados a cabo
durante los años de la sangrienta dictadura de Pinochet, constituiría un
paso importante hacia la reconciliación del País.

Santo Padre, pienso que en Chile hay tantas palomas, son aquellas
mujeres, aquellos hombres que han sobrevivido a aquellos terribles años,
que han reconstruido las propias vidas con amor y que lloran al padre,
al hijo, los hijos, la madre, el hermano llevando flores a una tumba o,
como los más desafortunados, como yo, sin ni siquiera tener los restos
de los propios seres queridos desaparecidos.

Estas palomas están esperando ansiosamente la paz que sólo la
reconciliación puede dar. Esperamos con ansia el real arrepentimiento y
la verdadera inspiración al perdón de los asesinos y poder salir de la
pesadilla que han fabricado. Necesitamos la verdad, para reconocer
nuestra historia y poder derramar nuestras lágrimas sobre los cuerpos
que nos han ocultado. Necesitamos justicia para vivir una democracia
fuerte y próspera.¿Puede la Iglesia chilena desgarrarse en un gesto que
romperá todo esto? ¿Es realmente tan lejano Chile?

Mi rogatoria se dirige a usted, Santo Padre, para que se construya junto
con las familias de las víctimas la paz duradera y la verdadera
reconciliación. Si el indulto jubilar dejará libre a los verdugos de
muchos, significará que la celebración del bicentenario de la democracia
en Chile será una fiesta macabra para todos aquellos que han sufrido la
violencia y que aún no han obtenido justicia, incluso en Roma. Digo
esto porque en el aula donde se realiza el juicio por la desaparición de
mi padre, presencia como acusado, Alfonso Podlech, que no muestra
ninguna señal de arrepentimiento, al contrario, aprovecha cualquiera
oportunidad para confirmar el espíritu arrogante y no reconciliado de
quien ha sido opresor y considera que hizo lo justo.

Maria Paz Venturelli

* Fuente: Centro de las Mujeres de Temuco

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