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Minería: Urge impuesto extraordinario 

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“Lamentablemente de nada sirve estar capacitado o saber demasiado a
nivel de gobierno, si realmente no hay la voluntad de aplicar una
economía con contenido social, donde nos debemos beneficiar todos y no
un minúsculo grupo de personas. Todos sabemos (incluido el gobierno) que
si se aplicará un impuesto a las sobreganancias mineras, ninguna
empresa minera se iría del país por las grandes ganancias que obtienen
(tendrían que estar locos).

Comentario anónimo al artículo publicado en La República del 29 de mayo
de 2010.

La utilidad neta no es el mejor indicador de la rentabilidad de las
empresas en general y mineras en particular, en razón de las múltiples
deducciones que se realizan a la utilidad bruta, operativa, a la
utilidad antes de impuestos, y la posibilidad que tienen las empresas de
cargar a costos las depreciaciones, amortizaciones, gastos financieros y
provisiones diversas. A pesar de ello una muestra resumida de la
utilidad neta obtenida por las empresas mineras que cotizan en la Bolsa
de Valores de Lima, demuestra la notable recuperación de las mineras
sobre todo de las productoras de oro, plata y cobre, con mayores niveles
en relación a la utilidad neta alcanzada en el primer trimestre del
2007 y del 2008, es decir propias del boom minero, lo cual ratifica la
obtención de utilidades extraordinarias.

Las mineras que cotizan en la bolsa con una utilidad neta total de 1,355
millones de dólares al primer trimestre del 2010 prácticamente duplican
la utilidad neta del 2009, reproducen las obtenidas en el primer
trimestre del 2008, es decir antes del estallido de la crisis
financiera, y superan los 932 millones que percibieron en el primer
trimestre del 2007. Esto significa que las empresas mineras en especial
las auríferas, argentíferas y cupríferas siguen obteniendo utilidades
extraordinarias, rentas diferenciales que no están siendo compartidas
con el Estado, que teóricamente es el titular a nombre de la Nación de
los recursos naturales, en este caso no renovables como los mineros.

Las sobre utilidades que están percibiendo las mineras no se explican
por una inversión capitalista, sino como los viejos terratenientes de la
Inglaterra del siglo XIX que cuestionaba David Ricardo, se apropian no
solamente de los beneficios que legítimamente les pertenecen por la
inversión del capital, sino también de la renta del suelo que le
corresponde al Estado, es decir de los ingresos por la explotación de
recursos no renovables.

Según David Ricardo en su clásica obra “Principios de Economía Política y
Tributación”, la renta del suelo o de las minas es aquella parte del
producto de la tierra o de las minas “que se paga al terrateniente por
el uso de las energías originarias e indestructibles del suelo”. “Las
minas, como la tierra, pagan generalmente una renta a su propietario y
dicha renta, como la renta de la tierra, es el efecto y nunca la causa
del alto valor de su producto”. A diferencia de la industria o de la
agricultura, los yacimientos mineros no son reproducibles, sus recursos
son agotables, y las minas tienen diferente calidad, o para decirlo
simplemente con distintas leyes de mineral. Es decir, unas tienen
menores costos de producción que otras. 

En tal sentido en las minas marginales la cantidad de trabajo empleado
en su producción, y el capital es trabajo acumulado para Ricardo,
determinan el precio y producen rentas diferenciales a los productores
más eficientes. Así, “El ingreso del capital en la mina más pobre, que
no pague renta, regularía la renta de todas las demás minas productivas.
Se supone que la mina en cuestión (la mina más pobre) rinde las
utilidades usuales del capital. Todo lo que las demás minas produzcan
por encima de ese nivel, se pagará necesariamente a sus propietarios
como renta”. 

Ello plantea la necesidad de aplicación de un impuesto extraordinario a
las utilidades extraordinarias que están percibiendo las empresas
mineras por la explotación privada de recursos que le pertenecen a la
Nación. Si se tiene presente que las utilidades o ganancias
extraordinarias no se explican por innovaciones tecnológicas en el
sentido schumpeteriano, ni por una mayor productividad del capital,
resulta evidente que están favorecidas por una coyuntura internacional
que estimula la producción de metales preciosos como el oro y la plata, y
metales básicos como el cobre.

A ello debiera agregarse un factor especulativo que se relaciona con la
crisis del euro y la vieja debacle del dólar como reserva de valor y
moneda internacional usada para saldar los intercambios comerciales y
financieros. De allí, que el llamado “fetichismo de la mercancía” del
viejo Marx se cumple a cabalidad, con la aclaración que todo el oro del
mundo no alcanzaría para cubrir las monstruosas y astronómicas cifras de
deuda sucia e impagable de los bancos privados, déficit fiscales y
endeudamiento de la mayoría de países capitalistas.

Por tanto, los precios del oro, plata, cobre se mantendrán elevados a
pesar de los nubarrones que recorren la economía mundial. La demanda de
oro está asegurada por que se piensa que sus tenedores resultan inmunes a
la desvalorización del euro y del dólar, de allí que la demanda de
concesiones mineras con potencial aurífero se mantendrá, y la
rentabilidad neta de las empresas auríferas que operan en el país así lo
demuestra. Ver el cuadro “Perú: Ranking de Utilidad Neta por Empresa
Minera”


CUPRÍFERAS SE RECUPERAN


En primer lugar, las empresas productoras de cobre como Southern Perú
Copper Corp. al primer trimestre del presente año con 278 millones de
dólares de utilidad neta recupera los niveles alcanzados en similar
período del 2007 que representaron los 271 millones de dólares,
superando de lejos la utilidad neta del 2009 que fueron de 77 millones.
Si bien no se reproducen los niveles de utilidad del 2008, representa
una clara recuperación de la rentabilidad gracias a los precios altos
del cobre que de mantenerse por encima de los 3 dólares la libra
significa mayores utilidades extraordinarias.

Es también el caso de la Mra. Cerro Verde que con la ampliación de la
producción y los altos precios del cobre al primer trimestre del 2010,
con 238 millones de dólares supera los niveles alcanzados en los
períodos similares del 2007 y 2009 que fueron de 148 y 106 millones de
dólares respectivamente.

Si se tiene presente que las inversiones de capital realizadas ya han
sido recuperadas con creces, la rentabilidad neta obtenida en este ciclo
de auge demuestra que la riqueza minera no está siendo compartida con
el Estado. Ello se agrava por la situación de Cerro Verde que no abona
las llamadas regalías mineras a diferencia de la SPCC.

Por tanto un impuesto temporal extraordinario a las utilidades
extraordinarias de las mineras podría ser asumido y éstas tendrían “que
estar locas para retirarse del país”. Al respecto constituye una falacia
afirmar que las inversiones se detendrían o irían a otros países. En
nuestro país con tasas de rentabilidad operativa de 60% un impuesto
extraordinario no mellaría las ganancias empresariales.

Si se tiene presente que en el caso de SPCC la utilidad neta de un año
obtenida por las operaciones de sus unidades Cuajone y Toquepala
financia la integridad del proyecto de la Tía María, que teóricamente
tendría una vida útil de 18 años, demostraría que “del mismo cuero salen
las correas” y que no se trata de capital fresco que arriba al país. Y
si a ello se le suma que las operaciones de Toquepala con más de 50 años
de explotación están ya en la etapa de producción con altos costos
marginales, se debería aplicar un impuesto extraordinario.

AUGE AURÍFERO


De otro lado; la rentabilidad de las empresas mineras auríferas es
extraordinaria gracias a los precios del oro que superan largamente los
1,000 dólares la onza. Sirva como ejemplo el caso de la Barrick
Misquichilca que con sus operaciones en la unidad de Pierina en Ancash
en etapa marginal y con Lagunas Norte en La Libertad, ha obtenido al
primer trimestre del 2010 una utilidad neta de 230 millones de dólares
superando las utilidades alcanzadas en período similar del 2007, 2008 y
2009 que fueron del orden de 106 millones, 159 millones y 135 millones
de dólares respectivamente. 

Es también el caso de la Mra. Yanacocha que al primer trimestre del 2010
ha obtenido una utilidad neta de 164 millones de dólares superando la
utilidad neta para período similar del 2007 y 2009 y un poco menos en
relación a la utilidad alcanzada del 2008 que fue de 176 millones de
dólares. Evidentemente de superar los llamados conflictos sociales con
la explotación de nuevos yacimientos la utilidad de la minera será
mayor.

Si se tiene presente que el proyecto de Mra. Yanacocha se financió en su
origen con un capital de inversión de 42 millones de dólares a inicios
de los años noventa, se puede estimar los extraordinarios niveles de
rentabilidad que la empresa ha tenido. Se debe recordar que a inicios
del 2001 con precios del oro menores a los 300 dólares la onza Mra.
Yanacocha y la Mra. Barrick obtenían utilidades que no han sido
compartidas con el Estado. Evidentemente con precios del oro por encima
de los 1,200 dólares la onza las utilidades son excepcionales.

Por último sirva el caso de la Mra. Buenaventura donde la utilidad neta
de 155 millones de dólares al primer trimestre del 2010 superando los
niveles alcanzados en el 2007, 2008 y 2009 demuestran la elevada
rentabilidad que están obteniendo las empresas auríferas gracias a los
altos precios del oro y en menor medida a un incremento de la
producción.

En resumen, un impuesto extraordinario a las utilidades de las empresas
mineras que operan en nuestro país tiene una racionalidad económica,
jurídica y social. La razón económica se relaciona a la percepción
dualista de ingresos como capitalistas y como terratenientes. Es decir,
reproduciendo al viejo Adam Smith “están cosechando donde no han
sembrado”; como empresas que detentan el capital es legítima la utilidad
percibida, pero como terratenientes están usufructuando indebidamente
de la renta del suelo que le corresponde exclusivamente al titular del
suelo y del subsuelo, es decir al Estado.

En tal sentido, el abono del impuesto a la renta es el impuesto producto
de la actividad económica que es pagado por todas las empresas que
generan renta sean industriales, comerciales o mineras. Pero por la
explotación de recursos mineros escasos y no renovables no están
remunerando al Estado. Es más gracias a la alta ley del mineral, riqueza
minera, bajos costos de producción están percibiendo rentas
diferenciales en relación a productores que producen en “condiciones
menos favorables”. De allí que se justifica la aplicación de un impuesto
temporal y extraordinario a la minería.

Desde el punto de vista social y del principio de la redistribución de
la riqueza con equidad un impuesto extraordinario se justifica ante la
pobreza de la población sobre todo andina. Según la filosofía de la
responsabilidad social no es posible generar riqueza si el entorno
social de la población es “pobre y miserable”. De allí que los ingresos
de este impuesto a diferencia del canon y regalía minera tendría que ser
usado por el Estado en una visión macro regional, para generar ventajas
competitivas y potenciar la presencia del mismo en las provincias
asegurando los servicios de salud y educación de calidad.

Además, la aplicación de un impuesto extraordinario a las utilidades
extraordinarias tiene un ingrediente político adicional que permite
dotar a la actividad minera de la necesaria viabilidad en el largo plazo
en regiones que cuestionan las prácticas mineras sea por razones
ideológicas o por experiencias negativas producto de pasivos
ambientales.

En tal sentido, inversiones mineras con responsabilidad social,
ambiental y tributaria son las que requiere el país para su desarrollo.
Un modelo que concentra indebidamente la riqueza en unas cuantas
empresas desplazando y marginando a las mayorías de la población,
descapitalizando al país por la débil participación y aporte tributario,
contaminando el medio ambiente con externalidades negativas, constituye
un modelo que debe ser superado, pues genera un crecimiento
empobrecedor.
 

PERÚ: RANKING DE UTILIDAD NETA POR EMPRESA
MINERA

Expresado en miles
de US$

 

Empresa

2007

Ene-Mar

2008

Ene-Mar

2009

Ene-Mar

2010

Ene-Mar

1

Southern Perú  Copper
Corp.

271,489

413,648

77,012

277,914

2

Sociedad Minera Cerro
Verde

148,616

352,067

106,194

238,635

3

Cía. Minera Barrick
Misquichilca

106,147

159,301

135,461

229,736

4

Cía. Minera Yanacocha

66,830

176,011

144,261

163,910

5

Cía. De Minas Buenaventura

36,662

-62,968

100,290

155,181

6

Minsur

73,330

65,276

41,587

80,717

7

Volcan Cía. Minera

94,920

56,862

28,050

59,577

8

Cía. Minera Milpo

19,222

27,789

5,951

44,339

9

Gold Fields La Cima

131

-1,112

10,902

33,133

10

Shougang Hierro Perú

24,258

22,284

17,165

21,108

11

Cía. Minera Atacocha

14,102

16,623

-15,853

11,284

12

Sociedad Minera El Brocal

20,030

35,946

12,076

10,460

 

Otras Empresas Mineras

56,676

81,823

-5,745

28,981

 

 

UTILIDAD NETA TOTAL

932,413

1,343,551

657,351

1,354,975


Nota
: Empresas Mineras que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima.

Fuente
: CONASEV.


– El autor es investigador  de la UNMSM y Consultor

* Publicado el 15 de junio del 2010



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