Articulos recientes

Al navegar en nuestro sitio, aceptas el uso de cookies para fines estadísticos.

Noticias

Análisis

Los vacíos de la política chilena 

Compartir:

El 14 de septiembre vence el plazo legal para inscribir las candidaturas presidenciales y parlamentarias – las independientes y de coaliciones de partidos – que irán en competencia hasta el  día de los comicios, fijado para  diciembre. Las encuestas, tan determinantes en la escena política chilena, coinciden en que la definición presidencial irá al balotaje. O sea habrá segunda vuelta sí o sí, debiendo ir los votantes en vacaciones a cumplir el deber cívico de definir el próximo jefe de gobierno de Chile.

Quien se precie de ser un observador sereno del panorama político nacional dominado estas semanas por una campaña presidencial de muy baja estofa, tendrá necesariamente que concluir que los auténticos decadentes siguen predominando en la política chilena.    Es que los temas de debate se perdieron y la pugna presidencial cayó a un área pantanosa. Una denuncia reflotada  por el comando freísta, dirigida a torpedear la credibilidad de Sebastián Piñera, puso en evidencia que hace 27 años, en plena crisis de intervención del Banco de Talca, el entonces ejecutivo de la entidad estuvo inhallable durante 20 días, eludiendo un eventual arresto preventivo, a la espera del resultado de un recurso de amparo que finalmente la Corte Suprema, lobby mediante, falló a su favor. La ex Ministra de Justicia de la dictadura, Mónica Madariaga afirmó en un programa radial conducido por el radical Patricio Tombolini haber intercedido esa vez a favor de Piñera ante los jueces del alto tribunal.

Las réplicas de los piñeristas salpicaron de vuelta al propio candidato de la Concertación. Del comando contrario, la senadora Evelyn Matthei acusó un “montaje” pues la entrevista fue hecha hace un mes y la dieron a luz justo ahora cuando los encuestadores del CEP se encuentran en terreno preparando el sondeo que se conocerá en septiembre. Además salió al baile Carlos Massad, al igual que Piñera ejecutivo del Banco de Talca en 1982 cuando se cursaron órdenes de detención en su contra. El expediente judicial consigna que tanto Massad como Piñera no fueron encontrados en sus domicilios o trabajos para ser notificados. De hecho, la estrategia legal de ambos fue la misma: presentar un amparo antes de la notificación, el que ganaron en la Suprema el 20 de septiembre de ese año. Durante el período en que era Massad buscado, según ha dicho, estuvo en casa de un amigo terminando un libro.

Si no ubica a Carlos Massad es el mismo señor que se quejó por su “baja” remuneración pública como presidente del Banco Central al señalar que cinco millones de pesos mensuales no era un sueldo “decente” para el más alto cargo del instituto. Quien lo colocó en esa función de confianza fue nada menos que  Eduardo Frei Ruiz  Tagle, siendo primer mandatario. Massad, militante del PDC, también fue ministro del gabinete de Frei.

El desafortunado lance de campaña generó una semana y algo más de controversia, de dimes y diretes entre comandos, aprovechado sabiamente por el socialista independiente, Marcos Enríquez Ominami quien señaló lo penoso del espectáculo situándolo en “las letrinas de la opinión pública”.

Frei, igual de parco que siempre, mientras posa para las cámaras participando en trencitos en bailes con adultos mayores, quiere parecer ajeno a las tácticas erráticas de su comando. Ya ante el anterior episodio de ataques a la esposa de Enríquez Ominami, la animadora de TVN, Karen Doggenweiler había afirmado que él no se metía en temas de la farándula. Ahora, tras varios días de silencio, hecho ya el daño, declaró que había que terminar con rencillas y dedicarse a los temas de debate que realmente interesan.

Es un insólito debate de campaña: si la Karen debe salir o no de la Tv, si la píldora del día después va o no,  pero aún no se entra al terreno, al área chica de lo que realmente afecta a las grandes mayorías. En plena crisis económica y alta cesantía lo que revela el episodio es que el desencanto de la ciudadanía con la política se reafirma, pero no es capitalizado por ninguna fuerza de cambio real. Todos los candidatos olvidan ex profeso la aprobación acelerada de la Ley general de Educación que significa la muerte de la educación pública; la sostenida caída del poder adquisitivo que no alcanza todavía los niveles que tuvo en 1973. Ningún candidato entra al debate de otra ley que se discute ahoya en el parlamento y que entrega a los bancos la soberanía sobre espacios marítimas donde se cultivan los salmones y desarrollan su labor los pescadores artesanales.

La joven actriz joven actriz Adela Secall interpretó muy bien el sentir general al afirmar que no votará por Frei “ni en primera ni en segunda vuelta aunque con eso gane Piñera”. Explicó que “Nadie hace algo por la unidad de la izquierda y por eso no tengo candidato”. El candidato del MAS; Alejandro Navarro en la proclamación oficial realizada en el Teatro Cariola, formuló nuevamente un llamado a tener un solo candidato de la izquierda. No hubo contestación desde el Juntos Podemos.

La directiva del Partido Comunista, encabezada por Jorge Teillier insiste en la consigna de ir contra la exclusión para eliminar el sistema binominal, aunque esta meta requiera contar además con el apoyo de una mayoría democrática en el Senado, cuerpo que renovará en diciembre sólo la mitad de sus legisladores. Tal como se vienen dando las combinaciones de candidatos de la Alianza y la Concertación, en las circunscripciones en disputa, será muy difícil generar un cambio en la correlación de fuerzas presente. Por ejemplo, por la región Quinta Costa, Joaquín Lavín, el verdadero líder de la derecha chilena, va en dupla por la Alianza con el diputado RN, Francisco Chahuán,  enfrentados a Lagos Weber y el ex alcalde de Valparaíso, Luis Pinto, de la Concertación. El resultado previsible es que sólo salgan electos un representante de cada bloque. Lo mismo en la región Quinta interior donde Nelson Avila y Patricio Walker se medirán con candidatos fuertes de la derecha. Y así en todas las circunscripciones está previsto el reparto anticipado del poder de “uno para ti, otro para mí”. Entonces el pacto electoral del PC tiene muy limitado sus alcances aún si sus candidatos del Comité Central salen electos, algo que tampoco es seguro y habrá que esperar a diciembre.

El Senado sigue siendo un enclave derechista, refractario a los cambios constitucionales, a menos que el poder ejecutivo convoque a un plebiscito – lo que está fuera de sus planes- o la irrupción de una asamblea constituyente, con suficiente peso pueda alterar significativamente el cuadro. Así las cosas, aún para los más optimistas pronósticos, no se avizora una transformación sustancial en esta área de la política chilena.

Con el síndrome Ravinet
Los altos niveles de adhesión ciudadana que concita el gobierno y en especial la Presidenta, los ha intentado atraer hacia su candidatura Eduardo Frei, al costo de abandonar el sentido estratégico innovador, de cambio que intentaba plasmar a través del trabajo programático en red de Océanos Azules. Se equivoca medio a medio porque los atributos de un gobernante no son traspasables, porque Frei ni tiene el carisma de Bachelet, ni es socialista, o sea, poseedor de un rango opciones de flexibilidad hacia modificaciones pendientes en la sociedad chilena desde 1990 y que hoy justamente reclaman su espacio.

Con esta identificación, Frei ha preferido capturar para sí el capital del no cambio, esto es, optando por la permanencia de la Concertación en el poder del país ofreciendo propuestas tangenciales como la discusión sobre el aborto. Interesado más en presentarse como político fogueado, con experiencia en sortear una crisis económica ocurrida hace una década y remarcando su identidad de chileno tradicional, conservador, quitado de bulla, pero efectivo, con el que se puede contar.

Quien sí ha tomado las riendas de la innovación en política, con un discursos crítico -en tono cordial – hacia la clase gobernante es Marcos Enríquez Ominami, quien gracias a la buena difusión que de él hace la prensa de derecha,  logró reunir las 36 mil firmas suficientes para la inscripción de su candidatura, confiando quizá demasiado en que su perfil mediático le da un handicap suficiente para avanzar con facilidad. No ha sido así.

En realidad el fenómeno mediático ha sido artificialmente hinchado por la derecha que lo azuza continuamente contra Frei con el objetivo muy obvio de dividir simpatías  hacia uno y antipatías hacia el otro. El resultado es que  los politólogos y comentaristas de política-farándula llenan sus análisis de especulaciones con eventuales escenarios de primera y segunda vuelta en ambos casos en disputa con el presidenciable de la Alianza.

Como sea, la derecha sigue dirigiendo la estrategia general del juego electorero. Tanto es así que los comandos de los candidatos están a nuevamente a la espera de los resultados de la encuestas para tomar definiciones. Hoy hace ruido Roberto Méndez , asesor de Piñera con los resultados “reservados” del último sondeo Adimark. La semana siguiente será el turno del Cerc y luego nuevamente el CEP. La política chilena hace bastante tiempo que vive de la inercia. Este fenómeno de las encuestadoras que deciden el rumbo de la política nos parece normal, pero no es sino otro dato del mismo desgaste y agotamiento de la clase política y de sus modos de mal resolver las tensiones y conflictos-país.

El pueblo organizado esta en la cancha
Estamos y desde el 2006 entramos con la protesta de los estudiantes secundarios a una nueva fase, a un periodo histórico distinto que viene dado por las movilizaciones gremiales y sociales masivas, como la de los empleados fiscales, como la lucha de los  profesores por el pago atrasado de los bonos SAE , algunas inusitadas, como la de los  gendarmes . Otras movilizaciones, de los cesantes de la industria salmonera en el sur, o los pescadores artesanales, las de mapuches por sus tierras usurpadas, de los deudores habitacionales de Andha- Chile, tienen expresiones de fuerza y enfrentamiento esporádicos que nos hablan de un pueblo agotado de promesas y de medias soluciones.

La transición terminó  hace rato, pero los mismos políticos que proclamaron su muerte han seguido con las mismas prácticas sin cambiar las bases centrales que mantienen por un lado, la  desigualdad laboral en Chile con las leyes laborales pro empresa y las prácticas antisindicales, la desigualdad de los ingresos; y por otro, el desequilibrio político que tiene raíz en el sistema binominal.

La demanda social de avanzar hacia condiciones de justicia social y económica mayores en Chile, ilustrado por la última marcha de la CUT, se topa con una realidad política contradictoria:  candidatos a la presidencia de derecha, como Piñera y conservadores como Frei , empresarios ambos, que no darán un paso siquiera hacia reformas laborales que tanto anhela el pueblo y por otro lado, cúpulas de izquierda  y algunos dirigentes sociales ocupados en llegar al parlamento, frenando incluso las movilizaciones sociales, mientras los olvidado de siempre, los trabajadores, miran desencantados y defraudados el espectáculo.

Así que dentro de esa coyuntura histórica se mueven hoy las opciones.

El eventual surgimiento de un gran candidato capaz de expresar los consensos políticos que hasta ahora han hecho funcionar el sistema, no cambiará mucho la correlación de fuerza actual ni la desconfianza del mundo popular hacia todo el andamiaje político. Tampoco la peregrina hipótesis de “que el electorado de centro de la Concertación se vuelque hacia la candidatura de la Alianza y Sebastián Piñera gane en primera vuelta. O que emerja inesperadamente una fuerza social y electoral nueva que haga ganar a Marco Enríquez-Ominami y de al traste abruptamente con el actual sistema”. Eso es papilla para niños o ancianos.

Lo realmente vital son los esfuerzos que a nivel de organización social desarrollan universitarios y dirigentes que dan cuerpo a la Asamblea Constituyente, o al próximo Congreso Nacional de la Educación impulsado por la Confech, el Colegio de Profesores, los asistentes y funcionarios de la educación unidos con los estudiantes secundarios. Lo importante son las iniciativas autónomas de la base sindical que arrancan de la somnolencia y corrupción de las cúpulas sindicales y establecen su agenda propia de avance, que proponen incluso una Huelga general, pero sólo como consigna.

Con los déficits que siempre presentan las experiencias incipientes o larvarias,  lo palpable en el campo popular son las iniciativas que emergen hoy con sus urgencias  fuera del campo de acción del aparato estatal y los partidos para irrumpir como una tendencia que en algún momento cristalizará en movimiento estructurado e independiente.

Lo realmente importante es lo que viene después del 13 de  diciembre, independiente de quien gane. Por eso hay que tener definido antes cual es la plataforma básica de un movimiento de descontento ciudadano en alza.

Compartir:

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Los campos marcados son requeridos *

WordPress Theme built by Shufflehound. piensaChile © Copyright 2021. All rights reserved.