Aquelarre neoliberal reunió a los enemigos de los pueblos latinoamericanos

                                          (…)

                                     Muéstrame tu cuello y deja
                          que mis colmillos rompan
                          la piel que impide
                          que tu sangre sea para mí,
                          y tu vida será eterna.
                          Morirás cada mañana
                          y renacerás al anochecer.

                          Soy Astaroth, soy Belial,
                          soy Lucifer, soy tu puta,
                          soy tu chulo…
                          Lo que quieras tú…(…)

                              De "Aquelarre", tema de Mago de Oz,
                             grupo de hard rock/ música celta español.

Amigas, amigos,
Algunos recurrieron el viejo refrán "Díos los cría y ellos se juntan". Otros definieron el evento como "Cumbre de golpistas".  Pero los reunidos prefieren autodefinirse como "personas que comparten los mismos valores frente a los enemigos de la libertad". Al menos eso fue lo que dijo uno de sus cabecillas y fracasado buscador de “armas de destrucción masiva”, el español José María Aznar.

Lo cierto es que Rosario, la ciudad argentina donde nació el "Ché Guevara" y que desde hace años tiene un gobierno municipal socialista, fue la sede elegida para la reunión de conocidas figuras de la derecha internacional, aunque prevalecieron los de origen latinoamericano. El pretexto, un seminario seudoacadémico,  paraguas bajo el cual se cobijaron personajes diversos: ex presidentes como Aznar, el salvadoreño Francisco Flores, el boliviano Jorge Quiroga, o el uruguayo José María Sanguinetti; halcones norteamericanos como Roger Noriega,  pinochetistas como los chilenos Joaquín Lavin y Hernán Büchi, o golpistas como el boliviano Manfred Reyes Villa y el venezolano Marcel Granier. El toque intelectual lo brindó el inefable e infaltable Mario Vargas Llosa. Hablaron de los "peligros" que representan las "corrientes populistas y revolucionarias" en el continente americano.

Entre los patrocinadores, un muestrario que no requiere comentarios:  desde "fundaciones" como " Libertad" nacida de industriales que en 1979 apoyaban las políticas de Martínez de Hoz, ministro de economía de la dictadura argentina o la FAES del ex presidente español Aznar, hasta la empresa Cargill, cabeza del negocio agroexportador mundial, presente quizás por ser fieles a su lema  "alimentando ideas, alimentando personas".  Esta multinacional norteamericana es una de las más importantes en el comercio sojero mundial.

Todos estos personajes de la derecha recalcitrante y belicista, dejaron de lado matices o diferencias, ante las crecientes grietas que presenta su monolítico control del continente.

Un cordial saludo,

Carlos.
Redacción de SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.


Aquelarre neoliberal reunió a los enemigos de los pueblos latinoamericanos

Si alguien hubiera pretendido hacer un inventario de personajes con un currículum demostrable de desprecio por la voluntad popular, no hubiera sido tan eficaz como la convocatoria de la Fundación Libertad.  Esta entidad de la ciudad argentina de Rosario, sostenida por unas 200 grandes empresas privadas, decidió celebrar su vigésimo aniversario con un seminario sobre "Los desafíos de América Latina".  El cónclave convocó a más de un centenar de figuras de la ultraderecha de ambas orillas del Atlántico. Para protegerles hubo que vallar un amplio perímetro de la ciudad y resguardar los hoteles de cinco estrellas que alojaron a los visitantes.

Muchos guardaespaldas, buen vestir y mejor comer
Varios de ellos llegaron en vehículos con cristales entintados y visiblemente rodeados de guardaespaldas, como el caso del ex presidente español José María Aznar, impulsor y defensor de la invasión y la ocupación militar de Irak contra la voluntad mayoritariamente expresada en las calles por su pueblo. Pero también estaban reconocidos artífices de las agresiones del gobierno norteamericano en A.Latina, como el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega. O ex presidentes sumisos y obedientes de Washington, como el salvadoreño Francisco Flores, (que en su día envió soldaditos de su país a sumarse a la invasión de Irak ) los uruguayos Sanguinetti y Lacalle, o el boliviano Jorge Quiroga. Tampoco faltó el ex gerente de la Coca Cola y también ex presidente de México, Vicente Fox. Ni periodistas argentinos que fueron aduladores de la dictadura militar, como Claudio Escribano, editorialista del diario "La Nación", o Bernardo Neustadt, quien también endiosó los funestos gobiernos menemistas liquidadores de recursos y empresas nacionales.

El aquelarre fue inaugurado por el escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien reiteró su desprecio y su condena por todos aquellos gobiernos que intentan con sus pueblos un camino propio en el continente.  Así cosechó los aplausos de los pinochetistas Lavín y Büchi, de representantes de la fundación republicana Heritage, de la germana Friedrich Nauman, del cubano Carlos Alberto Montaner, del colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, o del ex secretario de Hacienda de la dictadura argentina, Manuel Solanet.  Entre ese público entregado también estaba el Prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, veterano alumno de la "Escuela de las Américas" en técnicas represivas a las que puso en práctica cuando formó parte de las dictaduras de los generales Hugo Banzer y García Mesa;  el empresario menemista Santiago Soldatti; el ex candidato presidencial argentino Ricardo López Murphy, Marcel Granier, confeso golpista venezolano, dueño del canal privado de televisión RCTV y Mark Falcoff, promotor de la “autonomía” de la rica región de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia a quien el diario “Ambito Financiero” de Argentina justificó porque la nación está dominada por indígenas y él pertenece a tierras “controladas por gente de ascendencia europea.”

Hubo cócteles, entrevistas, “ponencias”, exposiciones, muchos guardaespaldas, buen vestir y mejor comer.  Durante casi 72 horas se sucedieron los reiterados ataques contra Hugo Chávez, Evo Morales y alusiones a Cuba  que “parece que cambia, pero irá a peor”. En algunos momentos la adrenalina provocada por tanto pensamiento único por metro cuadrado, generó desmesuras, como cuando la ecuatoriana Dora de Ampuero afirmó sin pestañar y refiriéndose a su país: “estamos casi en una dictadura”. Un grupo de complacientes interlocutores asentía con seriedad, como si estuvieran ante una revelación ya conocida. 

Aznar, “el gran timonel”
El ex presidente Aznar marcó el rumbo para todos los pasajeros del arca neoliberal: “en la encrucijada en la que se encuentra América Latina entre el populismo revolucionario más alocado y la democracia liberal es necesario unir a los que compartimos los mismos valores frente a los enemigos de la libertad”. Entre quienes aplaudían se destacaba – encendida y encandilada – una de sus mejores discípulas, Esperanza Aguirre, actual presidenta de la Comunidad de Madrid y posible futura candidata presidencial del Partido Popular español.

Conciente de que nadie puede olvidar su actuación cómplice en la invasión de Irak, Aznar volvió a igualarse con Bush, o quizás a superarlo al afirmar: “no van a escuchar de mi, palabras de perdón ni de arrepentimiento”. Dijo estar orgulloso de pertenecer a la civilización occidental, y aprovechó para recordar que América Latina “también forma parte de esa civilización”. Entusiasmado por la respuesta de su público reafirmó su apoyo al presidente colombiano  Alvaro Alvaro Uribe y a sus métodos para combatir a las FARC que incluyen la violación de fronteras y el pago en dólares por la delación o asesinato en el mejor ejercicio de la “Doctrina Bush”. Luego actuó de pregonero de los rechazados TLC ( acuerdos económicos bilaterales con EEUU ) : “los países latinoamericanos son importantes suministradores de materias primas pero tienen que hacer reformas – aconsejó- en pos de la apertura de mercado, incluyendo la firma de Tratados de Libre Comercio.”  Y recuperó su tonada belicista y solemne para rematar: “Hay que estar bien pertrechados para dar la batalla a los enemigos de la libertad”.

 El “revival” del “Consenso de Washington” discurrió internamente sin sorpresas ni sobresaltos.  En el exterior, hubo diversas expresiones de rechazo y gritos contra los “mercenarios de George Bush”. En el gigantesco patio del Monumento a la Bandera, se congregaron miles de rosarinos para participar de un gran concierto que condenó el aquelarre neoliberal.  El concejo deliberante de Rosario declaró “visitantes no gratos” a varios de los participantes del seminario, entre ellos al salvadoreño Francisco Flores y al ejecutor de “guerras sucias” en América Latina Roger Noriega.

Epílogo en Buenos Aires
La “esperanza blanca” de la derecha argentina, el empresario Mauricio Macri uno de los invitados especiales, excusó su presencia en Rosario, pero montó su propio espectáculo en el territorio que gobierna, la ciudad autónoma de Buenos Aires. Allí, finalizado el evento rosarino, desembarcaron varios de los “tanques del pensamiento" neoliberal. Macri pudo fotografiarse sonriente y abrazado a José María Aznar.  Este le correspondió instando a las fuerzas conservadoras “a generar ideas ganadoras para vencer a quienes anteponen los derechos colectivos a los derechos y las libertades individuales”. Pero también llegaron -entre otros – Roger Noriega, Jorge Quiroga y Esperanza Aguirre. Macri completó su homenaje al ex presidente español declarándolo huésped de honor de la ciudad.  El periodista argentino Bernardo Neustadt –  nostálgico cómplice de la dictadura militar en su país – relataba luego en un artículo que Aznar también le había abrazado a él, y en ese momento de afecto le  había confiado que “los medios de comunicación están en el mundo latinoamericano al servicio del progresismo zurdo”. Jorge “Tuto” Quiroga, el ex presidente Boliviano no quiso pasar inadvertido y también soltó su frase para titular de prensa: “América Latina está amenazada por un tsunami populista y autoritario de Chávez”. Afuera, en la calle, miembros de la numerosa comunidad boliviana en Buenos Aires le “saludaban” con gritos de “Tuto vendepatria” , recordando su responsabilidad en que muchos de ellos estén sufriendo ese exilio económico y social.

En definitiva, en estos cuatro dias en los que Argentina cobijó a los más reconocidos actores y propagadores de la derecha “pesada”, se reiteraron las alabanzas a la “libertad individual”, como llaman ellos al derecho de unos pocos a la propiedad de los medios sociales de producción y a la exclusión de las grandes mayorías. Intentaron vender nuevamente las viejas recetas de los años 80 y 90 que provocaron más pobreza y la marginación de millones de latinoamericanos.

En el cónclave los representantes de la derecha ideológica no tuvieron reparos ni pudor en compartir espacio, sonrisas y aprobaciones con reconocidos golpistas, ejecutores de genocidios, o empresarios corruptos. Después de todo, es difícil fijar una frontera entre ellos. Quizás por eso Aznar, su profeta,  lanzó: “cada vez somos más”.
30 de marzo de 2008

* Fuente: Servicio de Prensa Alternativo

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