Y Fidel tenía razón

El presidente Fidel Castro, en marzo del año 2007 denunció la política norteamericana y de otros países aliados, acerca de las consecuencias para millones de habitantes del planeta, la producción de combustibles alternativos a los tradicionales.

Ahora estas denuncias no solo hablan de las consecuencias alimenticias para el conjunto de los habitantes del planeta, sino que también de sus consecuencias en la preservación de un medio ambiente adecuado para la  supervivencia de la humanidad.

En esa oportunidad el mandatario cubano denunció que las intenciones de producir etanol a base de cereales y otros productos agrícolas sólo sirven a los intereses de las naciones ricas y ponen en peligro la alimentación básica de gran parte de la población mundial.

Pero no solo eso, Fidel en reiteradas oportunidades ha denunciado además las consecuencias ecológicas y la degradación del medio ambiente que significa toda esta barbarie, en la cual están embarcadas las trasnacionales y el gobierno terrorista y genocida de la Casa Blanca y sus aliados más inmediatos.

Las denuncias del mandatario cubano hoy son ratificadas por organismos como el Instituto Smithsoniano de las Investigaciones Tropicales, con sede en Panamá, en donde se trata de buscarle una solución a estos problemas. Sus autores, John Scharlemann y William Laurance, han publicado recientemente los principales resultados de su investigación en la prestigiosa revista científica 'Science'.

El estudio dado a conocer por dicho Instituto y que aparece publicado en pocos medios de prensa del sistema, compara 26 biocombustibles con la gasolina, el gasoil y el gas natural, combustibles fósiles que se verían reemplazados por aquellos. La publicación señala que los  criterios para determinar la calidad medioambiental de un biocombustible son dos. Por un lado, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que emite su quema en comparación con los otros combustibles. Por otro lado, la consecuencia  medioambiental causado por el cultivo que sirve para su obtención -incluida la destrucción de la vegetación preexistente-, así como el generado por la producción industrial del combustible.

Los resultados de los estudios no estimulan la sustitución de los combustibles fósiles por estos nuevos productos. Aunque en 21 de los 26 casos las emisiones de gases de efecto invernadero son menores que las del gas natural y los derivados del petróleo, sin embargo el impacto medioambiental suele ser mayor. Así se manifiesta en 12 casos. En algunos ejemplos, como los obtenidos de la papa o patata y el trigo, el impacto ecológico es cinco veces mayor que el derivado de la extracción y explotación de los combustibles fósiles tradicionales, señala el Instituto Smithsoniano.

Pero lo trágico de la situación es que precisamente los biocombustibles más usuales, como el biodiésel obtenido de la soja y el etanol del maíz, forman parte de ese grupo de elevado impacto medioambiental, que por cierto ocultan las empresas que están involucradas en este negocio. Otros biocombustibles comunes, como el diésel del aceite de palma o, sobre todo, el etanol procedente de la remolacha o de la caña de azúcar, resultan un poco más  aceptables desde la perspectiva de las emisiones de gases de efecto invernadero, sin embargo siguen teniendo un impacto medioambiental superior a los combustibles fósiles.

Los biocombustibles más ecológicos, tanto desde una como otra perspectiva, son los obtenidos de las basuras, del reciclaje de otros combustibles, y de la madera -metanol y etanol-; así como los combustibles 'tradicionales' como la madera o los abonos de distinta naturaleza. Aún así estos son más dañinos que los energéticos tradicionales. Sin embargo para aquellos que tienen el control de la economía mundial, dichos estudios e investigaciones no pasan de ser especulaciones periodísticas, o que son cuestiones de los ecologistas, comunistas, humanistas, progresistas e izquierdistas.

Los autores del estudio y las investigaciones pertinentes realizadas, creen que "es necesario considerar algo más que la energía y las emisiones de gases de efecto invernadero cuando evaluamos diferentes biocombustibles." Y agregan que "los gobiernos deberían ser más selectivos sobre que cultivos apoyan con subsidios y recortes de impuestos".

Ahora las diversas publicaciones de prensa ligadas a los intereses de los grandes capitales y también algunos organismos internacionales, en complicidad con las trasnacionales ligadas a la producción de combustibles, pretenden pasarle la cuenta al conjunto de los habitantes del planeta ante los avances del desastre medio ambiental y el calentamiento global del planeta.

Nada dicen de la alta rentabilidad que están obteniendo las multinacionales por la producción de recursos energéticos alternativo a los tradicionales, en perjuicio además de la producción alimenticia mundial, de la cual ya estamos conociendo sus primero resultados con el encarecimiento de los precios de los alimentos básicos y de primera necesidad a escala mundial. La salvaje especulación  de precios que se esta viviendo en los más diversos países del mundo, es avalada por los gobiernos que están al servicio de las grandes empresas, de los políticos lacayos y las mafias del FMI, del BM y otras entidades económicas y financieras internacionales, que por cierto nada les interesa la suerte que vaya a correr el planeta desde el punto de vista del impacto ecológico mundial y la producción de alimentos.

Ahora cuando el mandatario cubano suele hablar, escribir o denunciar sobre estos temas, siempre lo hace con conocimiento de causa y sobre la base de la información y las investigaciones científicas pertinentes dadas a conocer por entidades de su propio país o de organismos científicos internacionales dedicados al estudio de estos temas u otros, que son de interés universal.

Finalmente cabe destacar que WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) ha elaborado en su informe un gráfico en el que sobrepone dos variables: el índice de desarrollo humano (establecido por la ONU) y la llamada huella ecológica, que señala la energía y recursos por persona que se consumen en cada país.

Sorprendentemente, sólo Cuba tiene en ambos casos niveles suficientes que le permiten ser designado un país que cumple los criterios mínimos para la sensibilidad. “No significa, por supuesto, que Cuba sea un país perfecto, pero sí que es el que cumple las condiciones”, destacó en respuesta a una pregunta de la prensa, Jonathan Loh, uno de los autores del estudio. En su informe WWF expresa que la huella que deja el hombre es tal que se consumen recursos en un tiempo muy rápido, que impide a la Tierra recuperarlos, destacó el director general de WWF, James Leape.

WWF es una organización que desarrolla su actividad a escala mundial y que su misión es detener la degradación del ambiente natural del planeta y construir un futuro en el cual los humanos convivan en armonía con la naturaleza: conservando la diversidad biológica del mundo; asegurando que el uso de los recursos naturales renovables sea sostenible, y promoviendo la reducción de la contaminación y del consumo desmedido, a que nos está llevando el mundo del libre y salvaje mercado, que no tiene ningún respeto con la naturaleza y el ser humano.

Fidel Castro que ya se encamina hacia sus 82 años de vida, sigue siendo uno de los líderes políticos mundiales más lucidos, y cuyas opiniones y denuncias sobre estos u otros temas  no puede pasar inadvertidas ni para sus enemigos políticos, pues estas siempre trascienden a escala mundial, porque están avaladas por el conocimiento, la amplia cultura política y la autoridad moral de que goza el líder cubano.  
08/01/08

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