Según una encuesta del Comité Judío Estadounidense (AJC), esa comunidad está perdiendo confianza en el gobierno de Bush, sobre todo por su actitud en la ‘guerra contra el terrorismo’ y la ocupación de Irak, aunque una modesta mayoría de los entrevistados dijeron aprobar la forma en que Washington manejó el conflicto entre Israel y el movimiento islamista libanés Hezbolá (Partido de Dios) el último verano boreal.
La encuesta, parte de una serie anual realizada por el AJC desde mediados de los años 90, descubrió que los judíos eran significativamente más negativos que la población general en relación a las políticas de Bush, más pesimistas en torno al proceso de paz árabe-israelí y altamente escépticos de las intenciones árabes con el Estado judío.
Sesenta y cinco por ciento de los 958 encuestados entre el 25 de septiembre y el 16 de octubre dijeron que las fuerzas de Estados Unidos debían abandonar Irak, mientras sólo 29 por ciento afirmaron que la invasión fue ‘lo correcto’.
Por contraste, 49 por ciento del público general estadounidense cree que Estados Unidos debería retirarse, contra 43 por ciento que sostiene que la invasión fue la decisión correcta, según una encuesta divulgada a comienzos de este mes por la revista Newsweek.
Sesenta y dos por ciento de los judíos dijeron desaprobar la forma en que Washington lleva adelante la ‘guerra contra el terrorismo’, el doble de los que afirmaron aprobarla.
Mientras, en una encuesta elaborada en conjunto por la cadena de noticias CBS y el periódico The New York Times a mediados de septiembre, 54 por ciento de los entrevistados afirmaron avalar la conducta de Washington en la guerra, mientras que 40 por ciento dijeron desaprobarla.
En la pregunta referida a si Estados Unidos debía tomar una acción militar contra Irán para impedir que ese país desarrolle armas nucleares, la respuesta de la colectividad judía y la del público en general fueron muy similares, según la encuesta del AJC y la de Newsweek.
En ambos estudios, 44 por ciento de los dos grupos dijeron oponerse a una acción militar, y 38 por ciento respondieron apoyar la idea.
Entre los judíos estadounidenses, 49 por ciento dijeron al ACJ que respaldarían un ataque, una significativa disminución respecto del año pasado, y 46 por ciento afirmaron estar en contra.
La caída en el apoyo a una eventual ofensiva contra Irán es particularmente significativa ante la creciente controversia por las amenazas a Israel de parte del mandatario iraní Mahmoud Ahmadinejad y su resistencia a suspender un programa de enriquecimiento de uranio, que según Washington tiene el fin de fabricar armas de destrucción masiva.
En un comentario al semanario Forward, influyente publicación de la comunidad judía, el director ejecutivo del AJC, David Harris, señaló que esos datos reflejan más una falta de confianza en el gobierno de Bush que una caída en el sentimiento hostil hacia Irán.
Harris subrayó que 57 por ciento de los consultados dijeron que apoyarían un ataque israelí para impedir que Teherán adquiriera armas atómicas, a pesar de que la mayoría de los analistas coinciden en que Israel, una potencia en Medio Oriente, carece de capacidad para realizar una ofensiva exitosa de esa clase sin la ayuda de Estados Unidos.
La encuesta del ACJ, que intenta conocer las opiniones de los alrededor de seis millones de judíos estadounidenses, fue divulgada en un momento especial para Medio Oriente y la comunidad judía en general.
Aunque los judíos representan sólo dos por ciento de la población estadounidense, siempre tienen una excepcional participación en las elecciones, lo que les da casi el doble de influencia en los comicios.
La comunidad está fuertemente presente en los estados de mayoría demócrata, como California (oeste) y Nueva York (noreste), así como en Pennsylvania, Ohio, Illinois y New Jersey (noreste), y Florida (sudeste), donde se espera que los demócratas obtengan un mejor resultado que los republicanos en la Cámara de Representantes, y quizás también el Senado.
El financiamiento de candidatos demócratas por parte de la comunidad judía es tradicionalmente alto. Casi la mitad de las contribuciones recibidas por el Partido Demócrata en las últimas elecciones legislativas provinieron de donantes judíos.
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