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El debate presidencial visto desde el extranjero

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Aprovechando que el debate presidencial sería transmitido por CNN llamé a un amigo que vive en el extranjero y le pedí que viera el programa para que me diera su opinión. Así podríamos discutirlo después, a través de internet.

Para ayudarlo a entender un poco el asunto le di una breve reseña de los personajes que expondrían sus ideas para todo Chile y buena parte de la América hispana.

Le señalé que los candidatos eran cuatro: un representante de la izquierda vinculada al Partido Comunista; un empresario multimillonario con fama de brillante y extremadamente mediático, dueño además de un canal de televisión; un representante de la coalición gobernante que pretende encabezar un cuarto gobierno del mismo signo político; y un ex alcalde de Santiago, del partido más claramente de derecha, que estuvo muy cerca de ganar la elección presidencial anterior pero que ha perdido apoyo en estos últimos cinco años.

Eso me pareció que sería suficiente como para situarlo más o menos en el contexto.

Al día siguiente del debate en la mañana, me mandó el siguiente e-mail:

Estimado Adolfo:

Primero que todo quedé muy preocupado por ti y por tu familia dadas las dramáticas condiciones de vida en las que se encuentran los chilenos.

Tanta delincuencia, pobreza, desigualdad… En cuanto al debate (y espero no defraudarte con mi complacencia), si bien no entendí mucho los temas de los que hablaron, la verdad es que quedé con una buena impresión, salvo excepciones.

Me pareció un poco agresivo el señor comunista. No creo que sea bueno atacar a los empresarios de ese modo tan brutal y dedicarle su discurso solamente a los sectores populares, ¡cómo si no hubiera más gente viviendo en ese país! Encontré que estaba muy despeinado, además. Un poco de orden y rigor nunca están demás. Lo único que me pareció raro es que fuese tan cristiano para ser de izquierda. ¿Lavín era su apellido, no?

El otro señor, el empresario, ¿Hirsch era su nombre?, me pareció que, en efecto, es muy mediático. Se nota que es dueño de un canal de TV.

Sabía mirar a la cámara, hablaba de corrido. Tiene estilo, glamour.

Como todos los hombres adinerados de nuestra América morena, aunque, claro, él es bastante rubio.

¿La señora Bachelet era la alcaldesa, cierto? Calladita la encontré, y vi cierta nostalgia en su mirada. Por su timidez, su nerviosismo, quedaba claro aquello que me comentabas de que estuvo cerca de ganar la elección pasada pero que se ha ido desinflando. Como que emanaba desilusión en sus palabras.

Y supongo que es ese señor Piñera el continuista. Su discurso de centro izquierda me pareció idéntico a la ideología de la coalición gobernante (¿Concertación se llamaba?). Fue el único que nunca atacó o criticó al gobierno y que mantuvo la típica postura a "medias tintas" de los sucesores. Eso de "una mano dura y una mano acogedora" con la delincuencia es lo mismo que sumar uno más uno y restarle dos. Es decir, se situó entre la nada misma y la cosa ninguna.
Ese es mi modesto aporte.
Sigo preocupado por tu integridad.

Saludos
Miguel
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