Para el Partido Popular de Salamanca Unamuno sigue siendo un antipatriota

El próximo 31 de diciembre se cumplirán setenta años del fallecimiento en plena guerra civil de don Miguel de Unamuno en Salamanca, de cuya universidad fue rector. Ese día, como todos los años, lo señores munícipes, con su alcalde a la cabeza, honrarán con los protocolos consabidos la memoria del escritor ante la estatua que lo representa.

En esta ocasión, sin embargo, esa ceremonia pecará como mínimo de paradójica, a menos que aclare el actual consistorio del Partido Popular por qué rinde homenaje a quien sigue siendo considerado como un antipatriota gracias a la calificación que como tal ganó de parte de los golpistas del 18 de julio de 1936. Una moción aprobada en sesión secreta por el consistorio el 13 de octubre de ese año destituyó a don Miguel como concejal de la ciudad. El grupo popular impidió ayer en el pleno municipal, como solicitaba el grupo socialista, dejar sin efecto de forma simbólica el acta con la moción insultante y vejatoria que sirvió para expulsar al intelectual vasco del escaño para el que había sido elegido.

Las razones argüidas para tal decisión no podían ser otras que las ya consabidas por la airada oposición a lo largo de la legislatura en curso: La propuesta de los socialistas salmantinos forma parte de la estrategia nacional del PSOE, basada en el vil contubernio de aislar al PP, y cuya línea de actuación se fundamenta en el Estatuto de Cataluña, la agresión a las creencias mayoritarias, la rendición del Estado y la democracia ante ETA-Batasuna y la llamada recuperación de la memoria histórica.

Al rechazar los populares en pleno que se anule esa moción dictada por el bando rebelde, seguirán pesando sobre don Miguel de Unamuno las sinrazones esgrimidas por el ejército franquista para desposeerle de su cargo como representante de la ciudadanía: haber incurrido en un caso de incompatibilidad moral corporativa, de vanidad delirante y antipatriota actuación ciudadana. Todo ello por haberse enfrentado al grito del general felón Millán Astray, Muera la inteligencia, con el argumento irrebatible: Venceréis, porque tenéis la fuerza bruta, pero no convenceréis.

Hace unas pocas fechas presagiaba Lazarillo en este mismo Diario la actitud que el Partido Popular en el Ayuntamiento salmantino acaba de tomar, como si con la misma pretendiera contradecir al propio don Miguel setenta años más tarde: ése es el PP al que todavía el franquismo convence porque, hasta hoy, jamás lo ha condenado.

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