Han pasado algunos días desde la conmemoración de los 100 años del natalicio de Salvador Allende. Varias actividades y publicaciones abordaron el tema desde diversas aristas y con distintos matices.
¿Que nos queda de todo esto?, ¿cuál es el sentido de esta conmemoración?
Allende, como personaje clave de nuestra historia reciente interpela nuestra memoria política en perspectiva de futuro. Su último discurso, que retumba las aún estrechas alamedas, evoca las tareas de mañana. No es posible pensar a Allende sin cuestionar políticamente el país que, a casi 35 años de su muerte, estamos construyendo.
La Concertación agotó su proyecto político. Se ha hecho evidente lo que años atrás el senador Sergio Aguiló denominó “Chile entre dos derechas”. No hay proyecto país que aglutine al conglomerado oficialista, cuya única preocupación parece ser encontrar un candidato que enfrente las próximas elecciones presidenciales. Las alternativas que circulan (Lagos, Insulza, Frei, Alvear) demuestran la ausencia de capital político y de alternativas que seduzcan por quinta vez a la ciudadanía.
Por otro lado tenemos una Alianza que usa ‘todas las formas de lucha’ para impedir reformas sociales en beneficio de los más pobres. Además, a través de diversos mecanismos legales y políticos impide la distribución gratuita de la píldora del día después, se opone a realizar transformaciones estructurales en la educación, buscando de este modo frenar e invisibilizar los cambios culturales que la sociedad chilena vivencia. La Alianza desprecia al Estado en su rol de protección social, pero acude a el cada vez que se ve en apremios, demostrando nuevamente que el empresariado chileno es reacio a los riesgos.
¡Que daño le ha hecho el ministro Viera Gallo al gobierno! Su penoso rol de interlocutor con el parlamento, lo ha cumplido sin cautelar ni siquiera los apoyos mínimos de sus bancadas. El lograr los votos de la derecha a cualquier precio, lo sitúan más bien como un ministro de la Alianza instalado en el gobierno. En nombre de replicar la noventera ‘política de los consensos’ cruza sin problemas la cada vez más tenue línea gobierno/oposición. Su accionar para aprobar la LGE en la Cámara de Diputados y el desprecio mostrado por las movilizaciones estudiantiles y del profesorado, enterraron definitivamente el slogan de ‘gobierno ciudadano’.
En este cuadro, quienes se consideran herederos de Allende (que claramente no están en la Concertación), tienen múltiples desafíos que afrontar, pues su accionar tampoco ofrece hoy por hoy, un panorama digno de elogios. La izquierda debe recuperar el pensamiento crítico. Crítico de las estructuras de dominación, pero también crítico de su propia praxis. Releer a Allende, puede ser útil en ese sentido.
En primer lugar, la izquierda debe superar el martirologio de la derrota. Quejarse de falta de espacios y de los abusos de un empresariado, amparado por el pacto político Alianza-Concertación, es negar su propia historicidad. Las conquistas sociales, culturales y políticas del campo popular, no han sido concesiones de los grupos dominantes, sino fruto de su constante lucha por cambiar el estado de las cosas. Allende le ofreció al pueblo futuro y no solo se dedicó a denunciar los atropellos de los sectores dominantes.
El aparente desinterés por la ‘cosa política’, vale decir por lo público, es parte de la construcción dominante. La izquierda en la post-dictadura se ha construido desde la marginalidad. Ya sea para conseguir un cupo en el parlamento o para luchar desde la trinchera de ‘lo social’, se debe referenciar un discurso que supere la marginalidad en que hace política la izquierda chilena, que no supera aún los cánones de una derrota latamente analizada. Es necesario que todas las prácticas de sociabilidad popular, de búsqueda del camino propio, se expresen en el espacio público. Esto quiere decir que dejen de ser expresiones marginales, que se constituyen en ‘una expresión episódica de protesta’ para que pasen a ser alternativas de incidencia política, que se imaginen una/otra historia.
En segundo lugar, debe reconocerse unitariamente. En la izquierda chilena conviven distintas tradiciones, generaciones y métodos de acción. Esto no es nuevo. Lo importante es que esa diversidad se exprese unitariamente. Hay que articular esa heterogeneidad, construyendo unidad desde la diferencia y no solo buscando los puntos de acuerdo. Esto no pasa necesariamente por construir mega-referentes u organizaciones, sino por el respeto a esas diversas tradiciones. Ser Allendistas nuevamente, significa recuperar las banderas de la unidad, la democracia y la justicia social, de las cuales se ha apropiado por largo rato la concertación gobernante.
Recordar a Salvador Allende no puede ser un ejercicio aséptico. Es pensar críticamente el presente y el futuro. Allende encarnó un proceso muy amplio de politización de la sociedad civil, de emergencia de nuevos actores y organizaciones y de ensanchamiento del espacio público. Solo si la izquierda se decide a actuar históricamente, en esa misma senda, podrá retomar las anchas alamedas construyendo una nueva utopía.
– El autor es profesor en la Escuela de Historia y Ciencias Sociales
Arena Pública, Plataforma de Opinión de Universidad ARCIS
Artículos Relacionados
Votar, sufragar, elegir; hermosos verbos
por Luis Sepúlveda (España)
20 años atrás 7 min lectura
Liber-ación: acción que crea la libertad
por Leonardo Boff (Brasil)
13 años atrás 5 min lectura
El significado y las perspectivas de las movilizaciones callejeras en Brasil
por Brasil de fato
13 años atrás 9 min lectura
Pedagogía social como programa político
por Oscar Varela (Chile)
13 años atrás 9 min lectura
Gaza / Israel: un reconocimiento en Israel sobre la cifra de muertes en Gaza pasado … desapercibido
por Nicolas Boeglin (Costa Rica)
33 mins atrás
10 de febrero de 2026 Publicado originalmente el jueves, 5 de febrero de 2026 «Lo que está ocurriendo en Gaza no es una operación militar, es una agresión a…
¿Quién fue realmente Miguel Hernández? y por qué se lo eliminó
por Letrarium (España)
51 mins atrás
10 de febrero de 2026
Este documental reconstruye, sin mitos ni idealizaciones, la vida real de Miguel Hernández: su infancia humilde como cabrero, su irrupción en la poesía, su compromiso político, la guerra, la cárcel y el lento proceso de abandono que lo condujo a la muerte.
Gaza / Israel: un reconocimiento en Israel sobre la cifra de muertes en Gaza pasado … desapercibido
por Nicolas Boeglin (Costa Rica)
33 mins atrás
10 de febrero de 2026 Publicado originalmente el jueves, 5 de febrero de 2026 «Lo que está ocurriendo en Gaza no es una operación militar, es una agresión a…
Hind Rajab, la niña de 5 años de Gaza asesinada por el ejército israelí
por Equipo Gaza-Avaaz
5 días atrás
05 de enero de 2026
Hoy se cumplen dos años del asesinato de Hind Rajab, la niña palestina de seis años que quedó atrapada en un coche junto a los cuerpos de varios familiares asesinados, antes de que ella también fuera abatida por fuerzas israelíes.