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Arabia Saudí oscila entre la guerra, la crisis energética, la dependencia de EE.UU. y la búsqueda de un futuro

Arabia Saudí oscila entre la guerra, la crisis energética, la dependencia de EE.UU. y la búsqueda de un futuro
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Imagen superior: Arde la embajada norteamericana en Riad, Arabia Saudi, la noche del 3 de marzo, atacada con misiles iraníes.

23 de marzo de 2026

Las portadas de houseofsaud.com muestran un reino saudí que sigue de pie junto a Washington, mientras ya se prepara para un futuro sin Washington

A medio camino entre boletín de guerra y análisis político-económico-financiero, el sitio web houseofsaud refleja la deriva de un poder saudí cuyos referentes estratégicos se han derrumbado

Version originale en français – English Version

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Montaje de portadas y titulares publicados por houseofsaud.com entre el 20 y el 23 de marzo de 2026, que muestra la cacofonía editorial de un sitio web saudí que oscila entre la guerra, la crisis energética, la dependencia de Estados Unidos y la búsqueda de un futuro.

Al leer las portadas de House of Saud del 20 al 23 de marzo, la primera impresión es la de un desorden editorial. Los titulares cambian bruscamente de enfoque, pasan de la urgencia militar a la crisis energética, del colosal proyecto saudí Visión 2030 a la diplomacia, y luego a la preparación de un nuevo orden regional. Estas cuatro jornadas describen un reino atrapado en una guerra que no quiso, obligado a apoyarse aún en Washington para sostenerse, mientras ya busca cómo salir del sistema usamericano después de la guerra.

La señal que nos parece más significativa es El pacto de seguridad al que no se invitó a USA (The Security Pact America Was Not Invited To), del cual publicamos la traducción al español. El artículo expone un proyecto cuadrilateral Turquía–Arabia Saudita–Egipto–Pakistán y explica que no apunta a la guerra en curso, sino al orden de seguridad que le seguirá; lo presenta como una respuesta a la insuficiencia de la arquitectura actual, a la dependencia de las bases usamericanas, a las limitaciones políticas vinculadas a los suministros occidentales, y a la voluntad de reducir la dependencia colectiva de los proveedores de armas occidentales. También precisa lo que Washington podría perder: la influencia ejercida durante décadas mediante las ventas de armas y las condiciones que las acompañan. Al mismo tiempo, el artículo reconoce obstáculos mayores: ausencia de un mando integrado, debilidad de la interoperabilidad, desconfianzas políticas entre socios, inestabilidad paquistaní, divergencia en las percepciones de amenaza, y antecedentes regionales poco alentadores.

Este pacto de seguridad aparece junto a El Pentágono prepara una fuerza terrestre contra Irán desde bases saudíes (Pentagon Prepares Ground Force for Iran From Saudi Bases). El mismo día también figuran Pakistán firmó un pacto para defender Arabia Saudita. Irán tomó la amenaza como un farol (Pakistan Signed a Pact to Defend Saudi Arabia. Iran Called the Bluff) y Arabia Saudita abre la base aérea Rey Fahd a las fuerzas usamericanas mientras la guerra contra Irán se desplaza hacia el oeste (Saudi Arabia Opens King Fahd Air Base to US Forces as Iran War Shifts West). El mensaje es doble: Riad no puede prescindir de USA en la guerra presente, pero ya no quiere depender de ellos en la siguiente.

El 23 de marzo, esta línea se precisa. La portada del briefing se abre con Arabia Saudita tiene más que perder con la paz que con la guerra (Saudi Arabia Stands to Lose More From Peace Than War), seguido del anuncio de que Trump aplaza cinco días los ataques contra la energía iraní mientras Teherán rechaza cualquier negociación (Trump Delays Iran Energy Strikes for Five Days as Tehran Denies Any Talks). El centro de gravedad cambia. El temor ya no es solo la continuación de los ataques iraníes. También es la posibilidad de un acuerdo entre Washington y Teherán a espaldas de Riad.

Otro bloque de señales concierne a la defensa. El sitio repite que las defensas del Golfo siguen interceptando la mayoría de los misiles y drones iraníes (fórmula oficial en Occidente, como se señalaba recientemente para el periódico de referencia francés Le Monde). Se lee El escudo antimisiles de Baréin resiste tras 385 ataques iraníes (Bahrain’s Missile Shield Holds After 385 Iranian Strikes), luego el 23 de marzo El Golfo gastó 100 mil millones de dólares para prepararse para la guerra equivocada (The Gulf Spent $100 Billion Preparing for the Wrong War) y Arabia Saudita derriba sesenta drones después de que tres misiles balísticos apuntaran a Riad (Saudi Arabia Downs Sixty Drones After Three Ballistic Missiles Target Riyadh). Pero esta eficacia táctica no conduce a ninguna solución estratégica. En paralelo figuran El plan de Trump de 20 mil millones para asegurar el Golfo no logra mover ni un solo petrolero (Trump’s $20 Billion Gulf Insurance Plan Fails to Move a Single Tanker), Aramco enfrenta la mayor crisis operativa de su historia (Aramco Is Fighting the Largest Operational Crisis in Its History), La guerra contra Irán creó el cuarto gran shock petrolero mundial (The Iran War Created the World’s Fourth Great Oil Shock) y Arabia Saudita tiene el petróleo que el mundo necesita y ninguna forma de entregarlo (Saudi Arabia Has the Oil the World Needs and No Way to Deliver It). El escudo aún existe. Los flujos, en cambio, siguen bloqueados.

Otro conjunto de artículos toca la Visión 2030, el proyecto estrella de MBS, destinado a convertir a Arabia Saudita en una gran potencia en todos los ámbitos, incluso culturales, deportivos y turísticos. Por un lado, La guerra que MBS no quería está construyendo la economía que sí quería (The War MBS Didn’t Want Is Building the Economy He Did) propone una lectura de repliegue. En la misma línea, Mil doscientos kilómetros entre Arabia Saudita y la ruina (Twelve Hundred Kilometres Between Saudi Arabia and Ruin) sitúa el oleoducto Este-Oeste y Yanbu en el centro del nuevo dispositivo saudí. Por otro lado, el mismo corpus afirma que MBS desmanteló NEOM [1] para salvar la Visión 2030 (MBS Broke Up NEOM to Save Vision 2030), que Riad envía a sus mejores negociadores a Miami mientras los drones atacan el territorio (Riyadh Sends Its Top Dealmakers to Miami as Drones Strike Home), que el espacio aéreo saudí se ve afectado con 293 vuelos perturbados en toda Arabia Saudita mientras el espacio aéreo del Golfo se cierra (293 Flights Disrupted Across Saudi Arabia as Gulf Airspace Shuts Down), y que el Golfo se deteriora en El envenenamiento lento del golfo Pérsico (The Slow Poisoning of the Persian Gulf). El relato de adaptación coexiste con una serie de signos de desorganización sufrida y de catástrofes en curso o por venir.

Otra señal atraviesa estas cuatro jornadas: el ascenso de actores no occidentales. El 22 de marzo, India y Pakistán despliegan buques de guerra para escoltar petroleros mientras la Armada de EE. UU. lucha en otro lugar (India and Pakistan Deploy Warships to Escort Oil Tankers as US Navy Fights Elsewhere) es continuación del día anterior, China perdió su acuerdo de paz del Golfo. Podría ganar la paz que le siga (China Lost Its Gulf Peace Deal. It May Win the Peace That Follows). El 23 de marzo, Irán llama a India y los BRICS a detener la guerra del Golfo (Iran Calls on India and BRICS to Halt the Gulf War) va en la misma dirección, mientras que El Cairo promete defender el Golfo tras tres semanas de silencio (Cairo Pledges to Defend the Gulf After Three Weeks of Silence) añade un actor árabe central a la secuencia. Washington sigue siendo indispensable en el plano militar inmediato, pero la posguerra comienza a pensarse cada vez más a través de Pekín, Nueva Delhi, Islamabad, Ankara y El Cairo.

La secuencia diplomática sigue la misma dirección. El 21 de marzo, Doce mediadores y ni un solo alto el fuego (Twelve Mediators and Not a Single Ceasefire) constataba el fracaso reiterado de las ofertas de mediación. El 23 de marzo, Arabia Saudita tiene más que perder con la paz que con la guerra (Saudi Arabia Stands to Lose More From Peace Than War) reformula el problema: el fin de los combates ya no aparece como un desenlace naturalmente favorable para el reino. También puede consagrar un nuevo equilibrio regional negociado en otro lugar.

El dossier usamericano mismo produce señales incompatibles. El 22 de marzo, Trump da a Irán 48 horas para reabrir Ormuz o perder su red eléctrica (Trump Gives Iran 48 Hours to Open Hormuz or Lose Its Power Grid) anunciaba un ultimátum. El mismo día, Destruir la red eléctrica iraní no abrirá Ormuz (Destroying Iran’s Power Grid Won’t Open Hormuz) ya limitaba su alcance. El 23 de marzo, Trump aplaza cinco días los ataques contra la energía iraní mientras Teherán rechaza cualquier negociación (Trump Delays Iran Energy Strikes for Five Days as Tehran Denies Any Talks) añade una suspensión de última hora, en la misma línea que dos días antes, Trump apunta a una salida de la guerra contra Irán mientras miles de marines adicionales se despliegan en el Golfo (Trump Signals Iran War Exit as Thousands More Marines Deploy to Gulf), que ya asociaba un lenguaje de desenganche con un aumento de la presencia militar.

En el fondo, las señales de estos cuatro días, del 20 al 23 de marzo, se ordenan en torno a tres constataciones. La primera: la protección usamericana sigue siendo necesaria, pero ya no es suficiente. Ni siquiera se está lejos de insinuar que es perjudicial. La segunda: la defensa aún puede interceptar, pero no restablece ni las rutas ni los equilibrios económicos. La tercera: Riad ya prepara una salida política del sistema occidental, aunque sigue siendo incapaz de extraerse militarmente de él a corto plazo. Es esta tensión la que da a las portadas de House of Saud su tono extraño. Se parecen menos a un briefing ordinario que a la puesta en relato de un vuelco saudí aún inacabado, que toma aquí la forma de una cacofonía editorial.

*Fuente: Fausto Giudice

Notas:

1. NEOM es un megaproyecto saudí ubicado en el noroeste de Arabia Saudita, en el Mar Rojo. Oficialmente, es una “región en construcción” concebida para apoyar la diversificación de la economía saudí en el marco de Visión 2030.

Concretamente, el nombre designa tanto un territorio, un proyecto urbano y un conjunto de subproyectos. Los más conocidos son THE LINE (ciudad lineal), Oxagon (zona industrial y portuaria), Trojena (destino de montaña), Sindalah (isla turística) y Magna (región costera turística). Oficialmente, NEOM se presenta como un polo que combina urbanismo, industria, turismo, logística, energía renovable y tecnologías avanzadas.

En el lenguaje político y mediático, NEOM también se ha convertido en el símbolo de la apuesta de Mohammed bin Salmán: transformar el reino, atraer capitales, reducir la dependencia del petróleo y proyectar una imagen de modernidad saudí. El sitio oficial lo vincula explícitamente a Visión 2030 e indica que está financiado por el Fondo de Inversión Pública saudí con inversores locales e internacionales. Ver https://www.neom.com/en-us

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