El fin de la heteronormatividad estatal en Chile
por Andres Kogan Valderrama (Chile)
4 años atrás 5 min lectura
24 de agosto de 2022
La reciente derogación del artículo 365 del Código Penal de Chile y la aprobación de una norma que iguala en 14 años la edad de consentimiento sexual para parejas de igual y distinto sexo (1), no solo es histórico en cuanto a derechos para las personas LGBTIQA+, al dejar atrás el último artículo homofóbico del Estado (1874), sino también se puede ver como el comienzo de un nuevo ciclo, a solo días de que se apruebe la nueva constitución.
Lo planteo ya que el nuevo texto constitucional, contiene distintos artículos referidos a la diversidad sexual, los cuales le ponen fin al Estado heteronormativo que nos ha regido desde el siglo XIX, y el inicio de un nuevo Estado, que se hace cargo de una historia de discriminaciones, violaciones, torturas y muertes a muchas personas, por el solo hecho de tener una orientación sexual e identidad de género diferente a la oficial.
Es cosa de revisar un poco el daño que ha causado históricamente el Estado de Chile, a cualquier tipo de disidencia sexogenérica, heredando así la visión patriarcal de la monarquía española y de la iglesia católica, al negarse a pensar más allá de un sistema binario de género (hombre y mujer) y de un mandato de masculinidad imperante.
De ahí que la nueva República de Chile, no haya tocado la concepción sexual y de género del régimen colonial anterior, al profundizar una cruzada contra la diversidad sexual, reemplazando con el tiempo los argumentos religiosos por otros de carácter científico, al plantear que quienes no eran heterosexuales ya no eran pecadores sino enfermos.
Es así como cualquier expresión sexual y de género, fuera de la norma heteronormativa, era considerada desviada, trastornada y un delito que debía tener pena de muerte incluso, a través de la hoguera, siendo la “sodomía” una aberración para la comunidad médica, en donde recién en el año 1999 se elimina como delito en el Código Penal de Chile.
En consecuencia, se hace imposible no mencionar el daño enorme que generó la Ley de Estados Antisociales para miles de personas, promulgada por el dictador Carlos Ibáñez del Campo (1954), la cual sirvió para perseguir a grupos considerados como peligrosos socialmente, dentro de los cuales estaban las personas no heterosexuales.
Lo mismo con respecto a la dictadura de Augusto Pinochet (1973) en donde las fuerzas armadas, carabineros y los servicios de inteligencia existentes (DINA, CNI), tuvieron un especial brutalidad y violencia contra la comunidad LGBTIQA+, siendo muchos de ellos golpeados y asesinados.
Frente a esto, el rol que han jugado las distintas organizaciones y agrupaciones LGBTIQA+ ha sido enorme, quienes han resistido y visibilizado la homofobia y transfobia institucional por siglos que hemos tenido como país, empujando importantes avances.
Los casos de las marchas de orgullo gay desde la vuelta a la democracia (1990), la ley antidiscriminación (2012), ley de unión civil (2015), ley de identidad de género (2018), ley de matrimonio igualitario (2021), entre otros muchos avances históricos, nos muestra que se va por un muy buen camino en Chile.
No obstante, se vuelve muy insuficiente, considerando un estudio realizado por la Subsecretaría de Prevención del Delito, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Organización Trans de Rancagua y Fundación Iguales, en donde el 89% de personas que son parte de la comunidad LGTIBQ+ en Chile han sufrido discriminación, el 62% ha sufrido delitos relacionados con su identidad y el 31,8% ha pensado en suicidarse, siendo las personas trans las más afectadas (2).
Por lo mismo, la nueva propuesta constitucional se hace cargo de esta realidad en distintos artículos, planteando de manera explícita que el Estado promoverá que las disidencias sexuales y de género participen en condiciones de igualdad sustantiva en el país (Art.6) y que promoverá la educación sexual integral (Art. 40).
En la misma dirección, la nueva carta magna también plantea que el Estado reconoce las diversas formas de familia (Art.10), lo que pone fin a la imposición de un tipo de familia tradicional y heterosexual, que no representa la pluralidad de la sociedad y discrimina a quienes no son parte de ella, como lo hace la constitución actual.
A su vez, es muy destacable que se señale que el Estado prohibirá cualquier tipo de discriminación, en donde la orientación sexual e identidad de género de las personas nunca pueda ser pasada a llevar por nadie ni por ningún tipo de organización (Art. 25).
Asimismo, está también el derecho a la identidad y la obligación del Estado a realizar acciones afirmativas al respecto, que promuevan una valoración social de la diversidad sexual, la cual sea vista en todos los espacios como parte de la riqueza humana existente (Art. 64).
Uno de esos espacios, son los nuevos sistemas de justicia de la propuesta constitucional, los cuales están obligados a adoptar medidas de protección para las disidencias sexuales y de género, entre otros grupos (Art. 312).
Visto todo lo anterior, cuesta pensar que quienes han sufrido discriminaciones por su orientación sexual y su identidad de género, no vean esta nueva constitución como una oportunidad de pensar un país distinto.
Por otro lado, para quienes hemos conocido personas que han sido objetos de burlas, humillaciones y violencias, por razones homofóbicas y transfóbicas, también nos debería movilizar desde la empatía y justicia esta nueva constitución, la cual pone en el centro la dignidad de las personas.
En sentido opuesto, los sectores más conservadores en Chile parecieran no darle ningún valor a todo esto, e incluso han preferido burlarse del sufrimiento de otros, como se ha manifestado en la franja del rechazo, al mostrar una historia ficticia de una persona trans, la cual menciona que no denunció a su agresor por amor, lo que es bastante macabro para decir verdad (3).
-El autor, Andrés Kogan Valderrama, es Sociólogo, Diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable, Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea, con cursos de Doctorado en Estudios Sociales de América Latina, Profesional de la Municipalidad de Ñuñoa, Integrante de Comité Científico de Revista Iberoamérica Social y Director del Observatorio Plurinacional de Aguas www.oplas.org
Notas:
Artículos Relacionados
«Nosotros los niños» / Exilio en la RDA
por Alejandro Muñoz Villarroel y David Bustos Mellado (Chile)
1 año atrás 2 min lectura
La ofensiva por encontrar a los culpables del asesinato del Edecán de Salvador Allende
por Martín Espinoza (Chile)
9 años atrás 8 min lectura
¿País de locos? Chile defiende a la dictadura ante la CIDH
por Felipe Portales (Chile)
11 años atrás 1 min lectura
EE.UU.: La cifra de sospechosos asesinados por la Policía duplica las estimaciones y otros hallazgos
por Jaeah Lee (EE.UU.)
11 años atrás 5 min lectura
EE.UU.: Huelga en las cárceles en demanda del fin del “trabajo esclavo”. Tras diez días, las protestas se extiende a 11 estados
por Democracy Now (EE.UU.)
8 años atrás 3 min lectura
Los valientes niños palestinos
por Dr. Tito Tricot (Valparaíso, Chile)
2 años atrás 3 min lectura
Playa Girón: nuevos documentos desclasificados revelan las tensiones que provocó la derrota en EE.UU.
por PrensaOPAL
1 día atrás
16 de abril de 2026
A 65 años de la invasión de Bahía de Cochinos, nuevos documentos desclasificados revelan no solo el fracaso de la operación dirigida por la CIA, sino también las tensiones internas que sacudieron al gobierno de John F. Kennedy.
El mar no olvida… nosotros tampoco
por piensaChile
2 días atrás
16 de abril de 2026
Durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile, cientos de presos políticos fueron lanzados al mar desde helicópteros para desaparecer sus cuerpos, práctica conocida como los «vuelos de la muerte». Se estima que más de 400 personas fueron víctimas de esta práctica.
A la ministra de Ciencias: ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido. Usted no nos representa
por Comunidad Autónoma Temucuicui (Wallmapu, Chile)
2 días atrás
15 de abril de 2026
Para comunidades que se rigen de acuerdo a ética ancestral, ser MAPUCHE no es solo llevar el apellido, sino tener un vínculo territorial con una comunidad específica (Tuwün) y una historia linajística reconocida (Kümalme). Al haber hecho su vida en Santiago y luego décadas en Estados Unidos, se le ve como alguien ajena a AL PUEBLO NACIÓN MAPUCHE.
Del teatro pampino a la bohemia urbana en Iquique
por Iván Vera-Pinto Soto (Iquique, Chile)
6 días atrás
11 de abril de 2026
En la pampa nortina —territorio de viento, polvo y vida extrema— surgió un teatro popular autónomo y profundamente ligado a la experiencia cotidiana. Fuera de los circuitos oficiales, obreros y aficionados desarrollaron una práctica escénica que trascendió el entretenimiento, convirtiéndose en espacio de sociabilidad, formación cultural y representación colectiva.