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La histeria de los dioses del Olimpo ante el triunfo del «Apruebo» 

La histeria de los dioses del Olimpo ante el triunfo del «Apruebo»
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05 de agosto de 2022

En estos días se ha hecho común que personeros políticos, empresarios, personas vinculadas a la academia, periodistas, entreguen su opinión sobre la nueva Constitución, proclamando su intención de rechazarla, están en su derecho, pero que no resultan aceptables por la falsedad de sus argumentos o por la clara intención de imponer sus visiones ideológicas sin hacerlas explicitas. En términos generales lo que hasta ahora hemos visto no es nada nuevo, es la reacción de las elites atormentadas que reaccionan al temor de perder sus privilegios. Con la prepotencia acostumbrada de imponer sus opiniones como verdades absolutas, hablándole al pueblo, tales dioses del Olimpo, sin reconocer que su pasado y su historia, es la historia de los abusos, de las desigualdades, de la corrupción. La historia que justamente se expresó en el veredicto mayoritario y popular de terminar con la Constitución de Pinochet.

En política no hay ingenuidades ni casualidades, eso es un titular mentiroso que ampara y admite todo. En política lo que hay son intenciones, por lo tanto las opiniones de quienes se autoproclaman de centro izquierda y actúan para y con la derecha, lo que hacen es rechazar la decisión democrática y soberana de la mayoría de chilenos y chilenas de terminar con la constitución de Pinochet. Es evidente que la intención política del rechazo es desconocer el plebiscito como una instancia democrática que permite que una mayoría de ciudadanos y ciudadanas expresen libremente su opinión y que aprueben la nueva Constitución, un ejercicio democrático que construye una realidad social con la participación de todos y todas, no entre elites ni en acuerdos de cuatro paredes para luego dictar normas que todos y todas deben cumplir.

La cantidad de argumentos mentirosos que se han lanzado a través de los medios de comunicación social, en las redes sociales es impresionante. Algunos de ellos ni siquiera merecen atención pero otros, provenientes de los dioses del Olimpo concertacionista, sí requieren comentarios. Como el de Rodríguez Elizondo (ex diplomático, Premio Nacional de Humanidades 2021), para quien la plurinacionalidad propuesta de la nueva Constitución es un concepto “funcional a la mirada irredentista de Bolivia, cuya nueva estrategia orientada a obtener un acceso al océano Pacífico”. Agrega que “las esquirlas del estallido, el ideologismo rampante de constituyentes destacados, el comportamiento estrambótico de otros y nuestra cultura internacional de baja intensidad, han difuminado los peligros estratégicos, internos y externos, que involucra la plurinacionalidad”, ya que –agregó “los primeros inducen una desarticulación territorial que socava, por añadidura, la fortaleza propia de la unidad del Estado”.

Opiniones francamente excéntricas que no se condicen con el avance que significa para Chile declararse un Estado Plurinacional e intercultural, entendiendo que la plurinacionalidad es un marco general que redefine al Estado de Chile y que trae consigo justicia por los atropellos históricos que han sufrido los pueblos originarios. Propone para ello una serie de medidas o derechos que le dan contenido. Derechos como por ejemplo escaños reservados indígenas en todos los órganos colegiados de representación popular, el Congreso de Diputadas y Diputados, la Cámara de las Regiones, los concejos municipales, entre otros., además se pide presencia de representantes indígenas en otro tipo de órganos, como es el caso del Consejo de la Justicia y la Corte Constitucional.

La Constitución elaborada por la Convención Constitucional explica con claridad que la plurinacionalidad consiste en reconocer «la coexistencia de diversas naciones y pueblos en el marco de la unidad e indivisibilidad del Estado» y enfatiza que todas las identidades y culturas deben ser respetadas: «regidas bajo la misma Constitución y los poderes del Estado establecidos en ella. [1]

A la luz de esta clara y precisa definición, opiniones como las del premio nacional de humanidades 2021, son irresponsables y ayudan a continuar invisibilizando la existencia y la cultura de los pueblos originarios, pero algo más, a lo que el Sr. Rodríguez exdiplomático concertacionista nunca se refirió, la exclusión de los Pueblos Indígenas de las miradas reivindicatorias por los brutales atropellos que han sufrido de parte del Estado chileno y también durante la dictadura. Estos lideres de opinión nunca tomaron en cuanta y olvidaron, que entre los Pueblos Indígenas de nuestro país cuentan desaparecidos y asesinados que en muchos casos, militaban en sus propios partidos políticos, en organizaciones sociales o eran líderes que defendían sus territorios de los intereses de los grandes terratenientes.

Se olvidaron estos dioses del Olimpo que fueron autores y fieles representantes y defensores de la “Democracia de la Transición”, que fue posible por la conversión de estos líderes antidictatoriales al modelo neoliberal imperante, subordinándose a una derecha antidemocrática y a las presiones de un ejército dirigido por oficiales y mandos corruptos. Son estos personajes políticos, hoy abanderados del rechazo, quienes lideraron el sistema político y económico que transformaron a Chile como, orgullosamente lo reconocen en todos sus escritos y declaraciones, en el pais con más libertades económicas en el planeta, superando incluso a Estados Unidos y Reino Unido. Pero no reconocen que la implementación del neoliberalismo en Chile fue posible gracias a una particular concepción de democracia que se instauró a balazos y por la fuerza, derrocando y asesinando al presidente socialista elegido democráticamente, Salvador Allende.

La nueva Constitución supera estas concepciones oportunistas, ubica los derechos humanos de todos quienes habitan nuestro territorio como un deber ser para todas las instituciones privadas y del estado, para los ciudadanas y ciudadanos, lo que significa situar el bien común como objetivo primordial del Estado. Un logro que para el pueblo es importante precisando para Chile el “Estado social y democrático de derecho, plurinacional, intercultural y ecológico y que se constituye como una República solidaria, de democracia paritaria y que reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza”.

Así entonces, el bien común vuelve a donde siempre debió estar, radica en el poder y en la fuerza del Estado, y no es subordinable en ningún caso a fines particulares (por muy sublimes que se consideren como lo ha sido a lo largo de toda nuestra historia), lo que contradice los argumentos presentados por Elizondo, en el sentido que la nueva Constitución es un factor que atenta contra unidad del estado. La nueva Constitución une al pais, estableciendo que la soberanía reside esencialmente en la nación [y] ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio”, como lo han hecho en épocas anteriores a la nuestra, escribiendo una historia llena de guerras civiles y golpes de Estado en los que las elites económicas y políticas dominantes, se han atribuido el ejercicio de la soberanía, utilizando a las Fuerzas Armadas para cumplir con sus fines : 1830, 1859, 1879, 1891, 1892, 1920, 1924, 1925, 1931, 1932, 1933, 1936, 1939, 1943, 1948, 1955, 1969 y 1973, periodos que uno de los representantes de la familia Matte resumió en el siglo XIX, mediante “Los dueños de Chile somos nosotros”.[2]

El rechazo por lo tanto tiene una intención o varias, la principal, que la descomunal concentración de la riqueza gracias a la Constitución de Pinochet y al surgimiento de un sistema neoliberal despiadado con los derechos el pueblo se traduce primero, en que la fortuna de pocos actores que se adueñan del 21 % y más del PIB nacional.[1] YSegundo, en consecuencias para la democracia. A través del poder del lobby y del financiamiento de campañas políticas, en proyectos que pesan a la hora de legislar, de cambiar las leyes en el Parlamento y a la hora de financiar incluso proyectos para la academia, esfuerzos que hoy el rechazo hace para mantener este establishment que les permite vivir bien y en su propia burbuja.

Es un debate bastante antiguo, pero que hoy con los amarillos del rechazo, con las opiniones de representantes de la elite académica que se inclinan por el rechazo, vuelve a tomar fuerza. Me refiero a la dependencia intelectual del poder económico, la dominación en el mundo de las ideas y la permanente intención de reducir el conocimiento acumulado en nuestro pais a un mero reflejo del mercado y de la colonialidad del poder.

Seguramente a estos personajes no les gusta Jose Martí, padre de la patria cubana, él decía que “los sueños de hoy son realidades de mañana”. Bueno, la rebelión social del 2019, los reclamos sociales allí expresados hoy en la nueva constitución se hacen realidad más allá de los reclamos de las elites, que incapaces de sumarse a estos cambios prefieren mantenerse en el rol de subordinados del poder.

*Fuente: ChileDeTodos

Notas:

[1] El nuevo texto constitucional reconoce como «pueblos y naciones indígenas a los Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Lickanantay, Quechua, Colla, Diaguita, Chango, Kawashkar, Yaghan, Selk’nam y otros que puedan ser reconocidos en la forma que establezca la ley.

[2] «Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo. Lo demás es masa influenciable y vendible;
ella no pesa ni como opinión ni como prestigio.» Eduardo Matte Pérez, parlamentario, ministro e hijo del fundador del Banco Matte (1892).

Recomendamos especialmente nuestra propia contribución: «¿Copia de la Constitución boliviana? Plurinacionalidad en el mundo» para Chile de Todos.


▶ Revisa la Guía/síntesis completa del nuevo proyecto constitucional para Chile aquí (proyecto finalaudiolibro)

▶ Lee o descarga «La Nueva Constitución de Chile con peras y manzanas» por parte de Plataforma Contexto

▶ Resumen y comentario de libertades y derechos en la nueva Constitución por parte del convencional, académico constitucionalista (doctor en derecho U. de Barcelona) Jaime Bassa para Hora Constituyente via La voz de los que sobran

▶ Breve síntesis y defensa del proyecto por parte del académico constitucionalista de centro-derecha (y doctor en derecho U. California, Berkeley) José Francisco García para The Clinic (Apruebo con Reforma: un manifiesto)

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