El juicio militar de Gdeim Izik, contra luchadores saharauis, no puede conformar a nadie
por Cristina Martínez Benítez de Lugo (Desde Rabat, Marruecos)
9 años atrás 3 min lectura
Ayer, cuando se retiraron los abogados de la defensa, el Presidente del Tribunal nombró de oficio a 3 abogados y encargó al vice-decano (que representaba a la parte civil) que nombrase a otro más. Yo, anoche, interpreté que había nombrado a 3 de la parte civil, pero no era así. El caso es que esta mañana, estaban nombrados oficial y definitivamente por el Presidente del Tribunal los siguientes abogados de la defensa, defensa que rechazan los acusados.
Saad Salhi
El Khamlichi Abdelhafid
Rachid Moussawi
Nordine Ellalam
Nos estamos tragando una serie de testimonios que no se produjeron hace 3 años en el juicio militar de Gdeim Izik. Después de 6 años y medio salen de la nada una gran variedad de testigos que nos cuentan lo que les han dicho que cuenten. Así pasa luego, que las cosas no casan.
Hay que recordar lo que fue Gdeim Izik. Un asentamiento pacífico que fue desmantelado sin previo aviso de una manera brutal, con gases y mangueras de agua caliente fundamentalmente, con un ejército con armas de fuego que arrasaba todo lo que se le ponía por delante y cuyos miembros detuvieron a muchísimas personas después de haberlas apaleado hasta el desvanecimiento. Que la represión posterior fue brutal, con torturas durante mucho tiempo a los detenidos. Que la gente herida prefería esconderse a riesgo de gangrena o de secuelas antes que acudir a un hospital, donde les detendrían. Pues hoy se nos presentan los testigos en plan buena gente, diciendo que no se esperaban (claro, siempre son ellos los que pegan) la reacción de los saharauis, que se defendieron con piedras. Curiosamente, los testigos cuentan que les entró miedo y huían. Se puede tomar nota.
Tras la tormenta, hoy ha estado el día como la seda. Los abogados de la parte civil no berreaban, los presos no se enfurecían porque no estaban. Los han traído, pero no han querido subir a la sala si no era con esposas. Ha resultado un poco cómico porque el Presidente mandaba al Secretario del juzgado con recaditos a los presos a ver si querían subir o no; primero, amenazándoles con la fuerza pública, y luego, simplemente, no han subido. El secretario se encargará de leerles el acta de lo que haya sucedido de ahora en adelante.
Los 2 saharauis acusados, pero en libertad, han secundado a sus amigos con un cartel en el que ponía en árabe: “Boicoteamos al tribunal mediante nuestro derecho al silencio”. Cada vez que el tribunal se dirigía a ellos, se levantaban con el cartel y sonreían.
Han declarado más testigos, y hoy se han estado manejando unas fotos de los acusados para reconocimiento por los testigos (ya que los acusados no se dejaban ver). Así que testigos que ya habían declarado han vuelto para mirar las fotos y reconocerlos o no. Hay que recordar que los acusados son más conocidos que la chelito: son activistas en el Sahara Occidental. Llevan sus fotos 7 años en internet. Así que reconocerles no requiere mucho entrenamiento. Aun así los testigos parecen concentrarse mucho a ver si les suena su cara o no.
La nueva defensa les quiere hacer preguntas, y el Presidente del Tribunal las rechaza en su mayoría porque ya fueron contestadas en su momento. Tanto aplazamiento para tocar las narices, y cuando hace falta suspender para que la defensa se ponga al día, no se le ocurre al Presidente contemplar esa posibilidad. Remite al abogado a las actas. ¿Acaso se pueden aprender 24 expedientes en un rato? Indefensión pura y dura. ¡Viva el “proceso equitativo y transparente”!
Yo había decidido retirarme porque ya nada tiene sentido, de la misma manera que no lo tiene para los presos. Siento no haber mandado información para contar lo que iba sucediendo. Ya mandaré algunas perlas. Pero está todo muy clarito. Aun así, escuchando opiniones, parece que es mejor seguir.
Más sobre el tema:
Relatos sobre la historia de Gdeim Izik
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