¿Impedirá el PS que Boric obtenga la mayoría parlamentaria?
por Felipe Portales (Chile)
5 años atrás 4 min lectura
13 de febrero de 2022
La única posibilidad de que el futuro gobierno tenga una mayoría parlamentaria –totalmente legítima, dado su contundente triunfo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales- lo dará la Convención Constitucional, en la medida que establezca una cámara única en la nueva Constitución. Esto, debido a que en ese evento, la reforma Constitucional de diciembre de 2019 (Ley 21.200) faculta a la Convención para estipular el fin de los actuales mandatos y llamar a nuevas elecciones parlamentarias, las que de seguro reflejarán también aquella gran mayoría obtenida en diciembre. En cambio, si permanece el actual Senado por los próximos cuatro años de gestión de Boric, la derecha –con su 50%- podrá bloquear todo proyecto de profundas transformaciones de la sociedad chilena.
Por cierto, hay también una razón de fondo para adoptar una reforma tan trascendental y permanente. Ella es que la experiencia chilena y mundial demuestra con creces que el Senado se constituye en una instancia conservadora y retardataria, al empantanar y eternizar por años la aprobación de muchos de los proyectos de leyes más innovadores que se aprueban en la Cámara de Diputados. Y no sólo por la mucho mayor edad promedio de los senadores, sino también porque el mayor período que normalmente se establece para éstos (en Chile 8 años; versus 4 de los diputados) hace que la mitad del Senado ¡ni siquiera refleje de forma representativa la voluntad popular del momento!
Esto ha sido reconocido por la opinión mayoritaria de la población en sus duras críticas al Congreso y a los partidos políticos actuales. Incluso, la comisión respectiva de la Convención Constitucional (“Sistema Político, Gobierno, Poder Legislativo y Sistema Electoral”) aprobó una propuesta de eliminación del Senado para tales efectos. Sin embargo, debido a la oposición que ella generó en la derecha, independientes “no neutrales” y en ¡los socialistas!, dicha propuesta solo logró mayoría absoluta. Para que en la Convención pueda ser finalmente aprobada requerirá –como es sabido- el polémico quórum de los dos tercios. Y el punto es ¡que este quórum sólo podrá ser obtenido en aquella con el apoyo de los integrantes del “Colectivo Socialista”!
Por tanto el dilema está claro; y no sólo para este tema, sino para muchas otras materias muy trascendentes y polémicas de la nueva Constitución. La elección de convencionales de mayo pasado generó una composición de la Convención que en el espectro derecha-izquierda ha dejado a los socialistas –para bien o para mal- con el fiel de la balanza. En consecuencia, la opción que ellos finalmente adopten respecto de este tema en la Convención será decisiva. Ellos aportarán o no para sumar los dos tercios necesarios para eliminar el Senado y establecer una sola cámara para el futuro de nuestro país. Y, por lo tanto, para generar, de paso, la única opción para que el nuevo gobierno pueda llevar a cabo las transformaciones sociales profundas que los sectores mayoritarios de la población demandan con urgencia.
Dicha posición estratégica del PS le dará a éste una oportunidad histórica inmejorable de poder revertir su creciente decadencia y separar aguas del camino de la total irrelevancia política a que han llegado sus demás socios de la ex Concertación: el PDC, el PPD y el PR.
Si el PS vuelve a tener una conducta política en favor de la sustitución del modelo neoliberal en esta coyuntura, tan trascendental de nuestra historia, podrá seguir teniendo un futuro en la política chilena.
Esto es, si contribuye a la necesaria mayoría de dos tercios para lograr terminar con las AFP y establecer un auténtico sistema de seguridad social con solidaridad intra e intergeneracional; para obtener el fin de las Isapres e instaurar un sistema nacional de salud; para obtener el fin de las “elusiones” e instaurar un sistema tributario justo; para obtener que el agua se constituya en un efectivo derecho humano para todos; etc. etc.
Pero ciertamente que el “test” más evidente lo dará la conducta que expresen los convencionales socialistas en el pleno de la Convención respecto del establecimiento de un congreso unicameral. Es decir, si mantienen su punto de vista contrario a ello, expresado en la comisión de sistema político, harán imposible su aprobación en aquella; y estarán –en la práctica- impidiendo que el futuro gobierno -¡el cual ellos integrarán!- pueda acceder a la mayoría parlamentaria necesaria para llevar a cabo su programa de transformaciones…
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